La novela narra la decadencia de una antigua familia tradicionalista del sur profundo de Estados Unidos en los años 30. Está dividida en cuatro partes y cada una está narrada desde el punto de vista de un miembro de la familia.
La primera parte está narrada por Benjy, un retrasado mental, para quien el mundo se basa más en percepciones que en personas y objetos. En su mente se mezcla el pasado y el presente como si todo ocurriera al mismo tiempo y eso queda reflejado.
La segunda parte está narrada por Quentin Compson, hermano de Benjy, estudiante de la universidad de Harvard, antes de decidir quitarse la vida. La tercera parte está narrada por Jason, otro hermano de ambos, el más huraño y antipático de los hermanos Compson, que se ha convertido muy a su pesar en el cabeza de familia. La última parte está centrada en el personaje de Dilsey, la sirviente negra de la familia Compson, que es testigo de todo y da cohesión a todo el texto.
La historia me ha gustado y me pareció muy original cómo está contada, pero hay varios momentos de flujo de conciencia (cuando un personaje vuelca todos sus pensamientos y sensaciones, todo junto y mezclado, casi sin signos de puntuación) y son algo difíciles y complicados, muy caóticos. La primera mitad del libro es así, la segunda es más lineal y fácil de seguir. Por esos momentos complicados de flujo de conciencia le he puesto 3⭐.






