La historia es de sobra conocida. Un hombre es encerrado injustamente que tras 14 años consigue huír de la prisión en la que se encontraba. Tras hacerse con una nueva identidad y con los medios necesarios, lleva a cabo su venganza contra los individuos que lo privaron de su libertad.
Edmundo Dantés es un marinero que sirve a bordo del Faraón. En plena travesía el capitán cae gravemente enfermo y antes de morir le pide a Dantés que pare en la isla de Elba a entregar un paquete. Él así lo hace, y allí el mismo Emperador le da una carta que debe entregar a su regreso. El resto de la travesía Dantés ejerce de capitán, y lo hace tan bien que una vez en tierra, el armador, Morrel, piensa nombrarlo capitán oficialmente.
Esto no es visto con
buenos ojos por Danglars, el encargado, pues quería ser nombrado
capitán. Además no se lleva demasiado bien con Dantés, y entonces,
para sacarlo de en medio, urde un plan para acusarlo de bonapartista
(su parada en la isla de Elba le viene que ni pintado). Para ello
manipula a Fernando Mondego, que también odia a Dantés porque está
enamorado de su prometida, Mercedes, y hace que éste escriba una
carta al procurador del rey (algo así como un fiscal) acusándolo de
ser un agente bonapartista.
Al interrogar a Dantés, el
procurador del rey, Villefort, se da cuenta de que es inocente de los
cargos y va a dejarlo libre. Y entonces todo se estropea cuando
Dantés le dice a quien va dirigida la carta. El destinatario no es
otro que el padre de Villefort, un férreo bonapartista. Si esa carta
saliera a la luz, sería el fin de su carrera y de su reputación,
así que quema la carta y envía a Dantés al Castillo de If, donde
lo tendrá encerrado de por vida.
Allí Dantés hace
amistad con otro preso, un antiguo abate, que le revela la ubicación
de un gran tesoro. Y cuando éste muere Dantés da el cambiazo y es a
él a quien arrojan al mar. Llega a la isla de Montecristo, que es
donde está escondido el tesoro, y diez años más tarde hace su
aparición en la alta sociedad francesa como el Conde de Montecristo,
y empieza a llevar a cabo su plan de venganza.
Leí el
libro hace 15 años y entonces se me hizo súper lento. Era mi primer
Dumas, novela del siglo XIX, una prosa muy diferente de la actual,
letra pequeña. Tardé mes y medio, cuando los libros de mil páginas
me duran dos semanas.
Esta vez no pudo ser más
diferente. Me ha encantado cómo está escrito, con esa forma de
hablar tan de folletín, se me ha pasado volando. Hubo momentos que
me tocó la fibra, Edmundo Dantes es todo un personajazo, un tío tan
obsesionado con la venganza que no le importa quién caiga por el
camino y me encanta como va moviendo los hilos poco a poco,
manipulando a unos y a otros.
Sin duda la mejor historia de
venganza jamás escrita. 5⭐️ me parecen pocas.






