La novela se ambienta durante el apogeo del imperio inca. La historia gira en torno a las estrictas leyes de sucesión del Tahuantinsuyo, el imperio inca. Para mantener la pureza de la sangre divina, el Sapa Inca (el Hijo del Sol) debe engendrar un hijo y una hija que se casen entre sí. Ningún habitante común o advenedizo puede aspirar a romper esta regla dinástica o acercarse al trono.
El conflicto se desata cuando Rusti Cayambe, un valeroso capitán de diez mil hombres, y la princesa Sangay Chimé se enamoran perdidamente. Tras el heroico logro de Rusti al capturar a Tiki Mancka, el líder de los rebeldes araucanos en la Batalla de Aguas Rojas, el militar es ascendido a general.
A partir de ese momento, la pareja decide desafíar los sagrados designios planificados por el monarca para defender su amor, poniendo en riesgo sus propias vidas y amenazando la estabilidad de todo el imperio.
El libro me ha gustado. Al principio pasa igual que con Cienfuegos, que al prota le pasan cosas porque sí, va de una peripecia a otra, se centra más en la parte culebrón que en la historia, apenas hay conflicto. Luego en la segunda mitad ya va en una clara dirección. En general el libro está bien, es entretetenido y aprendes algo sobre los incas, pero tampoco va más allá de la aventura. Los libros de este autor son muy de ese palo.






