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jueves, 29 de agosto de 2024

Un juego para los vivos, de Patricia Highsmith


Theodore, un pintor aficionado americano afincado en México, encuentra el cadáver de Lelia, su amante, una joven pintora que ha sido violada y salvajemente mutilada. Lelia tenía otro amante, Ramón, un joven mexicano bastante temperamental. Ambos se convierten en los principales sospechosos. 

Theodore pronto deja de serlo y colabora activamente con la policía para esclarecer el crimen, mientras que Ramón, dominado por un gran sentimiento de culpa, se acusa de actos que no ha cometido, pero es puesto en libertad. 

Theodore alberga y protege a Ramón en su casa, aunque no está convencido de su inocencia, y entre ambos se desarrolla una turbia y compleja relación. 


Leí este libro por primera vez a principios de los 2000 y creo que entonces me gustó, por la breve opinión que dejé en la Red, pero al releerlo ahora ya no pienso lo mismo. Al principio me gusta, se nos presenta el crimen y los protagonistas son muy interesantes, su relación es bastante intensa y un poco turbia; recuerda a la de Dickie y Tom Ripley en "El talento de Mr. Ripley" o a la de Bruno y Guy en "Extraños en un tren". Pero luego el crimen parece quedar en un segundo plano y no avanza nada. Casi todo el libro se centra en el día a día de Theodore y Ramón, que si viajan a tal sitio, que si los invitan a tal fiesta, etc, y el libro se vuelve muy lento y pesado. En vez de 250 páginas parece que tenga el doble. Acabó haciéndoseme un poco bola.

viernes, 3 de febrero de 2017

El hechizo de Elsie, de Patricia Highsmith


La novela gira en torno a tres personajes y a las relaciones que se establecen entre ellos. Elsie Tyler es una chica de 20 años que ha dejado su pequeño pueblo natal para trasladarse a la gran ciudad con el sueño de convertirse en actriz, pero no es un sueño fácil de cumplir y de momento se gana la vida como camarera en una cafetería. Elsie es muy guapa y un poco ingenua, y tanto hombres como mujeres caen rendidos a sus pies.
Ralph Linderman es un hombre mayor que trabaja como vigilante nocturno en un aparcamiento y vive solo con su perro God. Ralph es muy puritano y cuando ve a Elsie siempre le suelta algún sermón sobre la moral y el honor, advirtiéndola sobre las malas compañías con las que suele verla y tal. Suele dejarse caer por la cafetería en la que trabaja Elsie y allí siempre le suelta el rollo e incluso la sigue de lejos sin que ella lo sepa y vigila su casa. Y por último está Jack Sutherland, que acaba de mudarse con su esposa y su hiija al barrio. Jack es ilustrador de libros y su mujer trabaja en una galería de arte.

Al principio de la novela Jack pierde la cartera y no sabe dónde ha podido caérsele, afortunadamente Ralph la encuentra mientras pasea a su perro y se la devuelve una hora más tarde. Jack se sorprende de que todo el dinero aún siga en la cartera y Ralph le suelta un sermón sobre que lo primordial del ser humano es la honradez, algo que la juventud de ahora parece haber olvidado y Jack se muestra de acuerdo, pero interiormente se da cuenta de que Ralph es un tipo bastante peculiar, sobretodo cuando se niega a aceptar una recompensa por devolverle la cartera.
Unos días más tarde Jack conoce a Elsie en la cafetería y enseguida hacen buenas migas. Se pone a hablar con ella a raíz de verla hablar con Ralph; él le habla de la anécdota de la cartera y ella de lo pesado que se pone con sus sermones. La chica se hace amiga de él y de su mujer y llega un momento en que le pide que trate de razonar con Ralph; Elsie ya está empezando a cansarse de sus continuos sermones y teme que la despidan por su culpa, incluso piensa en denunciarlo a la policía.

Jack habla con él pero Ralph no parece querer comprender la postura de la chica, a su modo de ver ella debería estar agradecida de que alguien se preocupe de su bienestar. Tras su charla Ralph ya no molesta a Elsie en la cafetería pero sí en la calle y continúa siguiéndola y vigilándola. Así, ve salir en una ocasión a Elsie de casa de Jack y otra noche ve salir de su casa a Jack con Elsie y otra chica y cree que les paga por acostarse con ellas. Ralph le escribe unas cartas a Jack recomendándole que deje de verla o le irá con el cuento a su esposa, que Elsie solo busca sacarle dinero y tal. Jack acaba bastante harto de él y lo manda a paseo y la relación entre ambos acaba agriándose mucho, tanto que cuando ocurre lo peor los dos creen que el otro ha tenido algo que ver con el terrible suceso.

Patricia Highsmith fue una de las grandes maestras del suspense. Su primera novela, “Extraños en un tren”, fue también la primera película de Alfred Hitchcock, y su éxito lanzó las carreras de ambos. Creo que me habré leído unos nueve libros suyos, incluyendo éste, y precisamente este libro lo encontré en un mercadillo de libros de segunda mano, gratis. “El hechizo de Elsie” me ha gustado, pero he leído por ahí que lo ponen como obra maestra del suspense y eso me parece un poco exagerado. El libro está bien pero tampoco es que sea una joya del género. De hecho en él no ocurre gran cosa. Trata del día a día de los tres personajes principales y la relación entre ellos y hasta las últimas 70 páginas no tiene lugar el suceso dramático e inesperado que lo cambia todo, y su resolución tampoco es muy sorprendente. Es entretenido y poco más.

lunes, 11 de mayo de 2015

Once, de Patricia Highsmith


A la vista está que Patricia Highsmith no se rompió mucho la cabeza a la hora de ponerle título a este libro. Como está formado por 11 relatos, se titula “Once”. ¿Para qué complicarse?
Los relatos son los siguientes:

1. El observador de caracoles
Un hombre tiene una malsana afición por los caracoles, la cual tendrá trágicas consecuencias para él.

2. Los pájaros a punto de emprender el vuelo
Don le ha escrito una carta a Rosalind declarándole su amor, pero los días van pasando y al no tener respuesta va cayendo en la desesperación. Empieza a pensar que el cartero pudo dejar la carta en el buzón del vecino, así que le fuerza el buzón esperando hallar la carta de Rosalind, pero no hay tal carta. Furioso, se lleva una de las cartas del vecino y así descubre que una chica llamada Edith está loca por él y que quiere que queden un día. El vecino lleva ausente varios días y dejándose llevar por un arrebato Don le escribe una carta haciéndose pasar por él.

3. La tortuga de agua dulce
Víctor odia a su madre porque lo trata como a un niño pequeño y siempre lo está ridiculizando delante de sus amigas. Un día su madre trae una tortuga viva para la cena y Víctor le coge tal cariño que cuando la echa de sopetón en la olla hirviendo algo se quiebra dentro de él.

4. Cuando la escuadra llegó a Mobile
Harte de los continuos malos tratos de su celoso y controlador marido, Geraldine lo asfixia con cloroformo y se sube al primer autobús que sale del pueblo.

5. En busca del “Tal o cual Claveringi”
Avery Clavering es un profesor de zoología que parte hacia las islas Matusas en busca de un legendario caracol gigante de cinco metros, al cual pretende poner su nombre.

6. Gritos de amor
Hattie y Alice son una pareja mayor de lesbianas que llevan juntas muchos años. Hattie tiene un sentido del humor muy retorcido y siempre le está gastando bromas muy pesadas a Alice, como destrozarle su chaqueta favorita con unas tijeras o estropearle el regalo que le iba a hacer a su sobrina por su cumpleaños. Pero con su última broma Hattie se pasa de la raya y Alice decide vengarse.

7. Señora Afton, entre tus verdes laderas
La señora Afton acude a la consulta del doctor Bauer para ver si puede ayudar a su marido, que ha desarrollado una malsana obsesión por el ejercicio físico.

8. La heroína
Los Christiansen contratan a una chica llamada Lucille como niñera de sus hijos, ignorando que es una perturbada.

9. Otro puente por cruzar
La esposa y el hijo de Merrick mueren en un accidente de coche y tres meses más tarde sus médicos le recomiendan que haga un viaje por Europa para ayudarle a superarlo.

10. Los bárbaros
Todos los domingos por la tarde un grupo de hombres se reúne para jugar al béisbol en frente de la casa de Stanley, armando mucho barullo, lo cual molesta a Stanley y a sus vecinos. Un día Stanley decide tomar cartas en el asunto.

11. La pajarera vacía
Edith ha visto un extraño animal en la pajarera vacía de su casa. Su marido, Charles, no le da demasiada importancia pero Edith se obceca en atraparlo y deshacerse de él, y Charles accede a pedirle el gato a un vecino.

Tengo que decir que esta antología me ha decepcionado un poco. Patricia Highsmith fue la maestra del suspense (Extraños en un tren, la serie de Tom Ripley, etc) y yo me esperaba que estos relatos tuvieran que ver con el género que tan bien dominó durante décadas, pero nada de eso. Los relatos tocan temas muy diversos, pero intriga y suspense hay más bien poca. Cualquiera diría que la autora es ella. Algunos relatos son bastante interesantes, pero Highsmith los desperdicia al dejarles un final abierto en vez de dejarlo todo bien cerrado. Es como si le diera igual, como si quisiera acabar de cualquier manera. Es una lástima, porque algunos prometían.
De todas formas tiene una prosa fácil y el libro no llega a las 200 páginas, así que se pasa enseguida.

jueves, 8 de mayo de 2014

Ripley en peligro, de Patricia Highsmith


Un matrimonio de americanos, los Pritchard, ha alquilado una casa en Villeperce, a unos kilómetros de la casa de Tom Ripley, y aunque parecen bastante agradables acabarán convirtiéndose en toda una pesadilla para Tom. Tom empieza a recibir extrañas llamadas de alguien haciéndose pasar por Dickie Greenleaf, su primera víctima (El talento de Mr. Ripley) y allá adonde va siempre se los encuentra, incluso cuando viaja a Marruecos con su esposa de vacaciones, y en una ocasión pilla a David Pritchard haciendo fotos de su casa. Los Pritchard parecen saber muy bien quién es Tom y amenazan con sacar a la luz un crimen del que salió bien librado, el asesinato de Thomas Murchison (La máscara de Ripley). Tom arrojó su cadáver al fondo de un río, pero ahora Pritchard ha alquilado una barca y está rastreando el río arriba y abajo en busca de los restos de Murchison. Tom no se ve capaz de ocuparse él solo de los Pritchard y le pide ayuda a sus socios de la Buckmaster Gallery. Estos saben que mató a Murchison para proteger el fraude de los cuadros de Derwatt y están dispuestos a hacer lo que sea para ayudar a Tom.

Bueno, por fin el último libro de la serie de Tom Ripley. El anterior era algo flojo y parado, pero este es mucho mejor. Me gusta la tensión que se palpa a lo largo de todo el libro a causa de ese juego del gato y el ratón entre Tom y David Pritchard y las referencias a los libros anteriores, sobretodo el de “La máscara de Ripley”. Claro que también tiene partes que sobran, como lo del viaje a Marruecos y en mi opinión le da demasiadas vueltas al acoso de Pritchard. Lo que tenía que hacer Tom es ponerse en plan Dexter y decirle a David: “Mira, si sigues en ese plan no me va a quedar más remedio que matarte, y sabes que soy capaz”. Y ya está. Luego el final me decepcionó un poco, porque me esperaba un enfrentamiento a muerte entre Tom y los Pritchard, que Tom los mataría o al menos a él, y se acabaría todo, pero nunca me imaginé que acabaría de esta forma, tan casual. Pero bueno, igualmente es muy buen libro de suspense. Y con esto acabo mi primer desafío literario de este año. Ahora a por el siguiente.


miércoles, 30 de abril de 2014

Tras los pasos de Ripley, de Patricia Highsmith

Tom Ripley conoce a un muchacho americano llamado Frank Pierson que lleva varias semanas en Villeperce y al que ha visto rondando por delante de su casa en un par de ocasiones. El padre de Frank era un magnate de la industria alimentaria que llevaba años en silla de ruedas y murió hace cosa de un mes al despeñarse por un precipicio cerca de su mansión. La versión oficial es que fue un accidente, aunque también se barajó la posibilidad de un suicidio, pero Frank le confiesa a Tom la verdad: que él empujó a su padre. El ama de llaves afirmó haberlo visto haciéndolo, pero desde la casa no era posible que lo viera y todos lo creyeron cuando negó haberlo empujado. Poco después se marchó sin decirle nada a nadie y se presentó en Paris en busca de Tom Ripley, pues su padre mencionó alguna vez su nombre a raíz del asunto Derwatt (su padre tenía uno de sus cuadros colgado en el salón) y Tom supone que también oyó alguna de las historias que circulan sobre su turbulento pasado (Dickie Greenleaf y el asunto de Thomas Murchison).

Tras pasar la tarde con Frank lo lleva en coche hasta la casa donde se hospeda y allí ve a dos tipos bastante sospechosos vigilando la casa, que se marchan cuando ellos llegan y que han estado preguntando por él. Al ingenuo de Frank no se le ha pasado por la cabeza que, dado el alto estatus social de su familia y su actual condición de desaparecido, es un candidato perfecto para ser secuestrado, así que Tom lo invita a pasar unos días en su casa, sin decirle a su esposa quién es realmente, claro (la muerte de su padre y su posterior desaparición han salido en la prensa). Tom lleva a Frank a Paris para hacerse una foto para su nuevo y falso pasaporte y allí, cerca de la embajada americana, ven al hermano mayor de Frank con el detective que su familia ha contratado para dar con él. Frank lo último que quiere es encontrarse con ellos y menos volver aún a casa, así que Tom se lo lleva de viaje por Europa, tras sacarle la promesa de que al final volverá a casa.
Van a Berlín y luego a Hamburgo, donde vive su socio Reeves Minot, y allí, en un despiste de Tom, Frank es secuestrado. Tom decide no avisar a la policía para no verse implicado y se pone a buscarlo por su cuenta y riesgo.

De los cuatro libros leídos de la serie de Tom Ripley este es quizás el más flojo. El libro no es malo. Todo lo referente a la muerte del padre de Frank y el shock emocional del chico es muy interesante, así como su secuestro y todas las maniobras que hace Tom para dar con él, y el desenlace en la mansión Pierson es algo del todo inesperado, pero también tiene partes algo lentas en las que parece no pasar nada relevante (Tom invitando a Frank a comer, haciéndole de guía o simplemente conversando). De todas formas son apenas 300 páginas y se leen bien.

viernes, 25 de abril de 2014

Extraños en un tren (1951)


Esta es la primera película que dirigió Alfred Hitchcock, una adaptación de la primera novela de Patricia Highsmith, y con ella ambos se convirtieron en dos de los máximos representantes del género de suspense. Por si no fuera poco, el guión lo escribió Raymond Chandler, uno de los grandes de la novela policiaca (seguro que has oído hablar de su famoso detective, Phillip Marlowe, ¿verdad?), algo que me sorprendió gratamente, porque no tenía ni idea (ni idea de que Chandler hubiera escrito el guión, se entiende). En mi biblioteca, aparte de libros, también tienen películas en DVD, sobretodo de las antiguas, y cuando vi esta no pude resistirme porque hace años me leí el libro y me gustó mucho. Además es un clásico, qué demonios, y yo siempre he dicho que los clásicos hay que leerlo o verlos, según sea el caso.

Dos desconocidos comparten un vagón de tren, Guy Haines, un jugador de tenis habitual de la prensa y Bruno Antony, un tipo algo perturbador. Bruno es un gran fan de Guy y ha leído mucho sobre él tanto en la prensa deportiva como en la de sociedad. Guy está pasando por unos momentos difíciles porque mantiene una relación con Anne Norton, hija de un senador, y quiere casarse con ella, pero antes tiene que conseguir en divorcio de su esposa, la cual, por cierto, le fue infiel y está embarazada de otro hombre y a última hora se niega a concedérselo. Bruno le menciona todo esto, que ha leído en la prensa y a Guy no le hace mucha gracia, y Bruno enseguida se disculpa por la bocaza que tiene. A lo largo del trayecto Bruno le habla un poco de él y de lo mucho que odia a su padre, tanto que incluso ha pensado en matarle. Bruno le cuenta a Guy una teoría a la que lleva tiempo dándole vueltas, sobre cómo cometer el crimen perfecto.

Pongamos que Guy quisiera matar a su esposa. Si lo hiciera sería el principal sospechoso, porque tendría un móvil. ¿Cómo podría hacerlo entonces? Bueno, pongamos por caso que conociera a alguien en un tren, por ejemplo, alguien que también quisiera matar a otra persona, como a su padre. Ambos intercambiarían sus asesinatos, Guy mataría al padre de esa persona y esa persona mataría a su esposa, y como no podrían probar ninguna relación entre ellos, ya que ninguno conocería de nada a su supuesta víctima, saldrían bien librados.
Guy cree que Bruno está como una cabra pero le sigue la corriente, le dice que es una gran idea y luego se despide de él. Pero Bruno empieza a considerar realmente la posibilidad y viaja al pueblo de Guy, donde mata a su esposa. Luego va a verlo para decirle lo que ha hecho, y Guy se horroriza y piensa en denunciarlo a la policía, pero Bruno le dice que si lo interrogan les dirá que lo planearon juntos ya que, ¿qué motivo tendría él para matarla si no la conocía?
Así que Guy guarda silencio, pero la policía lo considera sospechoso. Guy tiene coartada para la hora del crimen, iba en el tren y había otro hombre en su vagón, pero el tipo iba como una cuba y no se acuerda de él, así que la policía lo pone bajo vigilancia hasta aclararlo todo.
Guy va retomando su rutina diaria, pero entonces Bruno empieza a acosarlo, presentándose en los lugares a los que suele ir Guy, introduciéndose en su círculo de amistades, etc, para que mate a su padre. En caso de negarse, incriminará a Guy en el asesinato de su mujer.

La película me ha gustado mucho. Sé que tiene más de seis décadas y es en blanco y negro, pero aún así es magnífica. Se nota que Hitchcock apuntaba maneras. Me encanta la escena del asesinato reflejada en las gafas de la esposa y la pelea final entre Guy y Bruno en el tiovivo. Para ser de los años 50 es bastante espectacular. Esto me ha dado ganas de volver a leer el libro. A ver si cae pronto.

viernes, 28 de marzo de 2014

El amigo americano (El juego de Ripley), de Patricia Highsmith


La Mafia está metiendo las narices en los negocios de Reeves Minot, el socio de Tom Ripley (negocios ilegales), así que este le pide a Tom que le recomiende a alguien que pueda ocuparse de los dos matones sicilianos que lo están rondando, ya que Tom se ha negado a hacerlo, pero con el que no puedan relacionarlo directamente, y Tom le da el nombre de Jonathan Trevanny, un americano que se gana la vida como enmarcador de cuadros que tiene leucemia y al que le quedan tan solo unos pocos años de vida. Pero el verdadero motivo para darle su nombre es vengarse de Trevanny, pues cuando se lo presentaron en una fiesta éste hizo un comentario despectivo hacia su persona (“Sí, se quién es usted”, en alusión a los rumores que siempre han rodeado a Tom, por la muerte de Dickie Greenleaf y el asunto Derwatt). Trevanny es un tipo normal que jamás en su vida ha cogido un arma, así que para convencerlo Reeves elabora un informe médico falso para hacerle creer que está peor de lo que cree. Reeves lo tiene todo planeado; ambos matones pertenecen a familias diferentes y lo que trevanny hará será dispararle al primero por la espalda y luego, al segundo, matarlo con un “garrotte”, un arma habitual de la Mafia con la que suelen estrangular a sus víctimas, para que parezca que ha sido cosa de otra familia y así Reeves podrá librarse de ambas familias y seguir con sus asuntos.


Con el primero todo va a las mil maravillas, pero con el segundo la cosa se complica porque va acompañado de dos guardaespaldas. Trevanny cree que no saldrá vivo de esta y si consigue matarlo piensa suicidarse, pero en el momento de llevarlo a cabo Tom Ripley aparece de improviso y se ofrece a hacerlo en su lugar, aunque de todas formas necesitará de su ayuda para deshacerse del o de los cadáveres. Pero las cosas no salen como estaban planeadas y la Mafia empieza a seguirles la pista...


Este tercer libro de la serie de Tom Ripley es tan bueno como los dos anteriores y también es de los más conocidos, porque como el primero han hecho dos películas, una del 91 con Dennis Hopper y otra en el 2002 con John Malcovich. También es el más corto de los cinco, 250 páginas, y aunque al principio es un poco lento (nos describe el día a día de Trevanny y no ocurre gran cosa) a partir de la planificación de los asesinatos y de la entrada en escena de la Mafia mejora notablemente. Pero lo más ineresante es ver el contraste entre Tom y Jonathan a la hora de asumir los asesinatos. A Tom apenas le afecta y poco después ya está pensando en las flores de su jardín, ya que no es su primer crimen, claro, mientras que Trevanny entra en shock al pensar en lo que ha hecho, porque es un tipo normal y corriente que jamás ha hecho daño a nadie, y luego también están las consecuencias para su matrimonio, porque le oculta la verdad a su mujer y cuando esta se entera se siente horrorizada, porque es católica y todo eso, y deja de ver a su marido con los mismos ojos. Vamos, que con razón la Higsmith tenía el título de reina del suspense.
Pronto, “Tras los pasos de Ripley”.

viernes, 28 de febrero de 2014

La máscara de Ripley, de Patricia Highsmith


Han pasado varios años desde el asunto de Dickie Greenleaf y Tom Ripley lleva ahora una vida plácida en una villa francesa, casado con una rica heredera francesa, y dedica su tiempo a cuidar de su jardín, a pintar y a viajar.
Un día, Tom recibe una llamada de sus socios de la Buckmaster Gallery, de Londres, unos marchantes de arte que llevan los cuadros de un misterioso pintor llamado Derwatt, que vive aislado en un pueblecito de México. Al parecer, hay un coleccionista americano llamado Murchison que cree que el Derwatt de su propiedad es una falsificación, así que haría falta la aparición de Derwatt para acabar con sus sospechas. El problema es que Derwatt está muerto. Hace unos años Derwatt se suicidó, sumergiéndose en el mar, en Grecia, y Tom les sugirió, medio en broma, que fingieran que seguía vivo, en un pueblecito perdido de la mano de Dios y que uno de ellos siguiera pintando los cuadros. Y es lo que han estado haciendo hasta ahora, y Tom se ha ido llevando un pequeño porcentaje de las ganancias, aunque no lo necesitara.

El plan de Tom es viajar a Londres y hacerse pasar por Derwatt, caracterizándose como le pintor, y convencer a Murchison de que el cuadro es auténtico. En la galería responde a las preguntas de algunos periodistas, que no han dejado pasar la oportunidad de entrevistar al famoso pintor, y luego habla con Murchison, pero éste sigue convencido de que su cuadro es falso y piensa recurrir a un perito para comprobar su autenticidad. Si lo hace, se descubrirá el fraude de los últimos años, así que Tom, ya como “Tom Ripley”, invita a Murchison a su casa, para que vea sus dos Derwatts (uno de los cuales es falso) y tratar de convencerlo de que cambie de idea. Pero Murchison es muy testarudo así que a Tom no le queda más remedio que tomar medidas drásticas.
Pero la cosa se complica para Tom, porque Christopher, el primo de Dickie, escoge esos días para hacerle una visita, y Bernard Tufts, el que pintó los cuadros falsos, le da un ataque de conciencia y quiere contarlo todo y dejar de pintar, e incluso intenta matar a Tom en dos ocasiones.

Este segundo libro de la serie me ha parecido muy bueno. De hecho me ha gustado más que el anterior. En aquél Tom Ripley era un joven inexperto y aquí es más maduro y frío y, por qué no decirlo, se pega la gran vida, aunque sigue teniendo contactos con individuos de dudosa reputación. El tema de las falsificaciones me ha resultado muy atractivo (siempre es interesante ver cómo un timador pone en marcha y mantiene su timo) y me gusta ver las maniobras de Tom para solucionar la papeleta y salir bien librado.
Ahora esperaré un poco antes de leer el siguiente, “El juego de Ripley (El amigo americano)”.

lunes, 24 de febrero de 2014

A pleno sol (El talento de Mr. Ripley), de Patricia Highsmith

Tom Ripley es un joven buscavidas que se mantiene a base de estafar a la gente (les hace creer que han hecho mal la declaración de la renta y les da un plazo de 24-48 horas para enviarle los 100 o 200 dólares que deben a Hacienda), y cree que en cualquier momento la policía irá a por él.
Un hombre llamado Herbert Greenleaf acude a Tom creyendo erróneamente que es amigo de su hijo Richard, y le pide ayuda para convencerlo de volver a casa. Richard lleva viviendo una larga temporada en un pueblecito de Nápoles, Mongibello, y quiere que regrese de una vez para que cumpla con sus obligaciones para con la empresa familiar, pero Richard no quiere ni oír hablar del tema. Así que el sr. Greenleaf le pide a Tom que viaje a Italia y trate de convencer a su hijo de que vuelva, ofreciéndose a pagarle todos los gastos, tanto del viaje como de su estancia allí. Tom solo coincidió con Dickie en dos ocasiones, pero no saca al sr. Greenleaf de su error y accede gustoso a su oferta, ya que así puede eludir a la policía (en caso de que estuvieran buscándole) y empezar desde cero en Europa.

Tom llega a Mongibello y encuentra a Dickie en la playa, con una chica americana llamada Marge. Tom se presenta y le dice que conoció a su padre y que como venía a Italia le trajo un paquete de su madre para él. Dickie reacciona de forma un tanto indiferente, así que Tom acaba confesándole que en realidad su padre lo envió para tratar de convencerle de que regrese a casa, con todos los gastos pagados. A Dickie le resulta muy gracioso y se hace amigo de Tom y dedican el tiempo a viajar de un lado a otro y comer en restaurantes lujosos, utilizando el dinero de su padre. Pero pasan tanto tiempo juntos que Marge empieza a sentirse desplazada y para Tom es evidente que no le cae bien, aunque trate de fingir que no es así. Así que Dickie empieza a cancelar algunos viajes que pensaba hacer con él para hacerlos con ella, y a soltarle indirectas sobre cuánto tiempo más piensa quedarse y tal, así que en una salida en barca que hacen los dos, Tom mata a Dickie a golpes de remo, arroja su cadáver al mar y hunde la barca cerca de una cala.

Entonces Tom idea un plan para ocultar lo que ha hecho y convencer a todo el mundo (Marge, sus amigos y sus padres) que está bien y que ha decidido trasladarse a Roma para vivir una temporada solo. Así, pone a la venta la casa de Dickie y sus pertenencias y se traslada a Roma y allí se hace pasar por él, firmando con el nombre de Dickie y dejándose ver para poder probar que efectivamente Dickie está vivo, y escribiendo cartas a Marge, sus amigos y sus padres, imitando la letra de Dickie, para que sepan que todo va bien. Pero las cosas acaban complicándose y Tom se ve obligado a cometer otro asesinato y la policía empieza a rondarle...

Durante décadas Patricia Highsmith fue considerada la reina del suspense. “Extraños en un tren”, su primera novela, fue adaptada por Hitchcock en su primera película, hecho que los encumbró a ambos como indiscutibles maestros del género. Tom Ripley es uno de sus personajes más carismáticos y una especie de predecesor de individuos como Dexter Morgan, porque pese a que no es un psicópata no duda en matar cuando no le queda otra, o como en este libro, cuando sufre algún arrebato, y se pone a maquinar hasta salir bien librado. 
El libro es muy bueno. Las 100 primeras páginas son bastante tranquilas y parece que no pasa gran cosa. Se centra en presentarnos a Tom Ripley, su toma de contacto con Dickie y todo lo que hacen juntos, pero no se pone interesante hasta el asesinato y la trama no tarda en complicarse porque, como “Tom Ripley” tiene que convencer a todos de que Dickie está vivo y tranquilo en Roma, pero como “Dickie Greenleaf” se convierte en sospechoso del segundo asesinato, y luego la policía encuentra la barca hundida, en la que hay manchas de sangre, y la policía cree que “Dickie” ha matado a “Tom Ripley”, así que tiene que volver a  asumir la identidad de “Tom”. O sea, ni un instante de aburrimiento.
Por si te interesa, en 1960 se adaptó a la gran pantalla con Alain Delon en el papel protagonista, que fue el que lo lanzó a la fama, y en 1999 se hizo una nueva versión, con Matt Damon encarnando a Tom Ripley. Yo vi esta última varias veces y fue después de verla que me leí los libros. Y al hacerlo no podía evitar ver en mi mente a Matt Damon, porque en la película está fabuloso y refleja perfectamente al personaje.
Pronto, el segundo libro, “La máscara de Ripley”.

martes, 7 de enero de 2014

Desafío de lectura 2014: Serie Tom Ripley



Durante décadas Patricia Highsmith fue la reina del suspense y su primera novela, “Extraños en un tren”, también fue la primera película de Alfred Hitchcock, convirtiendo a ambos en dos pesos pesados del suspense. Su serie de Tom Ripley es de su obra más conocida y Tom Ripley uno de sus personajes más carismáticos, un hombre que pese a no ser un psicópata no duda en matar cuando la situación lo requiere y siempre sale bien librado.
La serie la leí hace como 10 años y he pensado en volver a leerla tras surgir el nombre de la autora en una conversación entre amigos lectores (solo hace falta eso para despertarme las ganas). La serie la forman 5 libros (estoy seguro de que si Patricia Highsmith no hubiera muerto en 1995, serían más), de aproximadamente unas 300 páginas cada uno. Si los leyera una detrás de otro me llevaría unas 3 semanas, pero para tomármelo con calma iré leyendo uno al mes. Si te interesa ya sabes.