Buscar este blog

martes, 14 de mayo de 2013

Sherlock Holmes y el Secreto de la Pirámide

Me gusta Sherlock Holmes desde niño; me he leído sus libros y relatos al menos dos veces y visto casi todas sus películas y series (incluso aquella serie de dibujos en la que los personajes eran perros, qué mítica) Esta no podía ser menos y la habré visto tranquilamente una docena de veces, y es de las mejores que se han hecho nunca. No se basa en ningún relato sino que es una historia original en la que Holmes y Watson se conocen de adolescentes en un colegio privado. Este Holmes está un poco alejado de su versión adulta, no es tan seguro de sí mismo ni lo tiene todo controlado, además de que es algo impaciente, pero ya apunta maneras. Pese a su juventud es un férreo defensor de la lógica y la deducción y en el colegio es conocido por su mente perspicaz (su primer encuentro con Watson es similar al oficial, le echa un vistazo y deduce de él casi todo lo importante). La diferencia es que aquí vemos a un Sherlock enamorado y algo celoso y eso es algo que sorprende a los que lo conocemos desde hace años.

Mientras nuestros personajes prinicpales se conocen y descubrimos cómo es la vida en el colegio, en las calles de Londres dos caballeros mueren de aparente suicidio (uno se tira por una ventana y otro se arroja bajo un carruaje), pero Holmes cree que hay una conexión entre ambas muertes y trata de convencer a Lestrade de que lo investigue, pero éste no quiere oír hablar del tema, así que se ocupa él con ayuda de Watson. Luego, cuando el tío de Elisabeth (la chica por la que Sherlock siente algo), un profesor jubilado que vive en el ático del colegio y que está siempre haciendo extravagantes experimentos científicos, también se suicida, el caso se vuelve personal y Holmes, Watson y la propia Elisabeth, descubren una relación entre los tres fallecidos, y que tras sus muertes está una antigua secta egipcia, el Rametep, que rinde culto al dios Osiris y realiza sacrificos humanos en su nombre, y a cuyo líder lo mueve la venganza.

La película es muy buena, tanto la historia como los personajes (esta versión juvenil de Holmes y Watson no tiene comparación) y los efectos especiales, para su época, fueron el no va más, aunque ahora son solo pasables. Una cosa más. Como he dicho antes, la he visto como un millón de veces, pero no fue hasta la última vez que la pusieron por la tele que descubrí esa escena que hay tras los créditos, el malo sobreviviendo y registrándose en un motel con el nombre de Moriarty. Para quedar con la boca abierta. Tantos años viéndola y los muy joninos cortando la película en los créditos, privándonos de este gran momento. Pa matarlos, vamos.

lunes, 13 de mayo de 2013

Viejos amigos. Capítulo 18


18. El chico

Charles y Daniel entraron en la habitación de Gabrielle.
-Nos oye, Daniel. Nos oye en todo momento.
Daniel examinó las pupilas de Gabrielle en una pequeña linterna.
-¿Estás seguro?
-Sí, completamente. Pude hablar con ella, aunque por poco tiempo, pero me lo confirmó.
-Esa es una gran noticia. Siempre creímos que los catatónicos no eran conscientes de lo que los rodeaba. Obviamente nos equivocábamos.
-Sí. Daniel, dime una cosa. ¿Sabes algo del pasado de Gabrielle aparte de lo que me contaste el otro día?
-¿A qué te refieres?
-A su etapa en el campo de prisioneros.
-Bueno, sé que sus padres murieron de tuberculosis en el campo.
-¿Sabes si trató de huir?
-¿Huir? Lo ignoro. ¿Por qué lo preguntas?
-He visto algunas cosas que me han hecho dudar y no sé si son recuerdos o ilusiones creadas por su mente torturada.
-Bueno, tú dime lo que viste y yo trataré ayudarte en la medida de lo posible.
Charles le contó lo de su huída por el bosque y su posterior captura y castigo delante de todos los prisioneros.
-¿Y dices que le dislocaron los hombros?
-Sí, estoy seguro porque reconocí la técnica. Es la misma que utilizaban los japoneses con los prisioneros americanos.
-Pues si te digo la verdad, creo que lo que viste le ocurrió realmente. Cuando la trajeron le hice unas radiografías y vi unas leves fisuras en la articulación del hombro.
-Entonces está reviviendo sus recuerdos-dijo Charles, pensativo-Gracias por tu ayuda, Daniel.
-¿Has conseguido algún avance?
-Bueno, sigue sin querer que la ayude, pero esta vez pude hablar más tiempo con ella. Creo que con unas cuantas sesiones más podré conseguir algo.
-Bien. Sigue así-Daniel se acercó a Gabrielle y le acarició la frente-Gabby, por favor, vuelve con nosotros.
La puerta se abrió y entró Eric.
-Oh, estáis aquí. Charles, te estaba buscando. Necesito tu ayuda.
Es urgente, se dijo Charles. Ha ocurrido algo.
-¿Qué pasa?-preguntó Daniel, con seriedad.
-Han encontrado a un chico en la playa, cerca del puerto. Dicen que está inconsciente.
-Está bien, traedlo lo más rápido posible. Tendré preparada una camilla.

viernes, 10 de mayo de 2013

The Big Bang Theory. 2ª temporada


Con Sheldon Cooper pasa igual que con House, que en la 1ª temporada era bastante normalito salvo alguna que otra excentricidad, pero con cada nueva temporada se le iba más y más la olla. En la 1ª temporada de TBBT queda claro que Sheldon es un friki del copón, pero es en esta cuando donde ese frikismo empieza a despuntar. Pero eso es lo que mola de la serie, esas discusiones sobre cómics, series y pelis de ciencia-ficción y videojuegos, aparte de las peculiares manías de Sheldon, como la comida tailandesa, su asiento o lo de silbar.

Esta temporada tiene momentos frikis muy divertidos. Me encanta ese chisme que tiene Sheldon para doblar la ropa de forma perfecta o su reinvención del clásico juego piedra-papel-tijeras, convirtiéndolo en piedra-papel-tijieras-lagarto-Spock. He aquí las reglas, que son para partirse:

Tijeras cortan papel, papel tapa piedra, piedra aplasta lagarto, lagarto envenena Spock, Spock rompe tijeras, tijeras decapitan lagarto, lagarto devora papel, papel desautoriza Spock, Spock vaporiza piedra y piedra aplasta tijeras.

El momento más friki de Sheldon en esta temporada ocurre en el 2x11, un capítulo de Navidad (o Saturnalia, como dice Sheldon) en el que Penny le regala a Sheldon una servilleta firmada y utilizada por Leonard Nimoy. Regalarle eso a un superfan de StarTrek es una locura, como regalarle una reliquia sagrada a un católico, y su reacción es perfectamente predecible (yo me puse igual). Fíjate que hasta le da un abrazo a Penny. ¡Un milagro de Saturnalia!

Otro gran capítulo friki es el 2x17, cuando Leonard, Sheldon, Raj y Howard viajan en el tren y en el mismo vagón viaja Summer Glau, la Terminator sexy de las Crónicas de Sarah Connor, que se interpreta a sí misma. Los cuatro se ponen a discutir sobre Skynet, Terminator y tal, y Raj y Howard discuten sobre con qué frase entrarle. Genial.
Pero el capítulo más guay de todos es el 2x20. Tras mencionar tantas veces la tienda de cómics, por fin entramos en ella y conocemos a Stuart, el encargado. Esta es la prueba definitiva para saber si eres un friki de los pies a la cabeza. Si cuando Sheldon y Stuart se ponen a discutir sobre cómics (tan seriamente como los que debaten de política en la tele) entiendes algo de lo que dicen, entonces, amigo mío, es que lo eres. En mi caso lo soy, no cabe duda, porque conozco y he leído todos los cómics de los que hablan y me entusiasmó tanto el tema como al propio Shledon. ¡Los cómics molan!

Bueno, pues a ver si me pongo con la 3ª temporada la semana que viene. No puedo esperar.


Viejos amigos. Capítulo 17


17. En la mente de Gabrielle

Charles estaba en medio de un bosque y una leve bruma le llegaba a las rodillas. Miró a su alrededor y se sintió desorientado. No tenía ni idea de dónde estaba. Entonces escuchó el ladrido de unos perros y a unas personas gritando en alemán. Debían ser soldados, pensó. Luego oyó pasos de gente corriendo, y Charles no tardó en verla.
Era una chica rubia con la ropa sucia y deshilachada que corría con todas sus fuerzas. Era Gabrielle a los 15 años.
-Me van a coger-dijo alguien a su lado, con tristeza.
Charles volvió la cara y vio que era Gabrielle, la Gabrielle adulta.
-¿Gabrielle?
-Me van a coger.
-¿Qué?
-Mira-le señaló ella.
Charles observó en silencio.
La Gabrielle quinceañera giró la cabeza hacia atrás un segundo y entonces tropezó con un tronco cruzado en su camino y rodó por el suelo. Cuando trató de levantarse ya era demasiado tarde. Los nazis, con los perros, aparecieron a unos cien metros. El soldado que llevaba a los perros soltó la correa y estos se abalanzaron sobre ella, mordiéndole las piernas. Empezó a gritar y los soldados se rieron. El soldado de los perros silbó para que volvieran. Otro soldado dijo algo y los demás se rieron. Se acercó a Gabrielle y le dio un golpe en la cabeza con la culata de su escopeta. Otro soldado la cogió y se la puso sobre el hombro y se la llevaron de vuelta al campo de prisioneros.
Charles sintió una profunda tristeza por Gabrielle.
-Trataste de escapar-Charles se volvió pero la Gabrielle adulta había desaparecido-¿Gabrielle?
Un segundo después, Charles se encontró en el mismo campo de prisioneros, rodeado de un millar de judíos. Sobre una especie de escenario había tres soldados y Gabrielle estaba frente a ellos, aterrorizada.
-Me va a doler-dijo la Gabrielle adulta, a su lado-Mucho.
-¿Qué te van a hacer?
-Mira.
Uno de los soldados estaba gritando algo a los judíos. No sabía lo que decía, pero tenía la certeza de que iban a castigar a la joven Gabrielle por su intento de fuga. Algo que serviría a los demás prisioneros para que no trataran de hacer lo mismo.
Los otros dos soldados obligaron a la joven Gabrielle a ponerse de rodillas y le ataron las manos a la espalda. Ella empezó a sollozar y a suplicar que no le hicieran daño, pero los tres soldados la ignoraron. A una orden del soldado que había hablado, uno de los otros soldados le agarró las manos y se las subió de golpe, y Gabrielle chilló como nunca lo había hecho hasta ahora.
Le habían dislocado los hombros.
El primer soldado le dio una patada en la cara y perdió la consciencia. Otro soldado la cogió y se la llevó a su celda.
-Te dislocaron los hombros.
-Sólo fue el principio-la Gabrielle adulta se volvió para marcharse pero Charles la cogió de la muñeca.
-Espera. Gabrielle, no huyas. ¿Sabes quién soy?
-Sí. Eres amigo de Daniel.
-Nos oyes hablar-dijo Charles, sorprendido.
Ella asintió.
-Entonces sabrás que quiero ayudarte.
-No puedes. Nadie puede ayudarme.
-Gabrielle, tienes que despertar. Tienes que salir de este bucle de dolor y torturas.
-No puedo. Esta es la vida que conozco. Es lo único que tengo.
-En el mundo real tienes amigos que se preocupan por ti. Por favor, déjame ayudarte a salir de aquí.
Gabrielle meneó la cabeza y se soltó de su mano.
-Sé que estás asustada, pero puedes confiar en mí.
-No. No puedes ayudarme. ¡Nadie puede ayudarme!-Gabrielle lo empujó y se alejó corriendo.
En la habitación del hospital, Charles se cayó de su silla y abrió los ojos.
Estaba sudando.

jueves, 9 de mayo de 2013

Stargate Atlantis. 1ª temporada (¡Ojo Spoilers!)


No es algo que me suela ocurrir muy a menudo, pero este spin-off me ha gustado más que la serie original. Stargate Atlantis es un spin-off de Stargate SG-1 y es paralela a la 8ª temporada de esta. En el 7x22 se producía una espectacular batalla entre las Fuerzas Aéreas y las tropas de Anubis sobre la Antártida, y allí el SG-1 encontraba un puesto avanzado de los Antiguos, con cuyas armas conseguían derrotar a las tropas de Anubis.

En el piloto de la serie, se ha establecido un grupo de investigación en el puesto de los Antiguos para tratar de averiguar donde está la ciudad de Atlantis y cómo llegar hasta ella. El grupo está al mando de la doctora Elisabeth Weir, que estuvo brevemente al frente del Proyecto Stargate en el 7x22 y 8x01 (la actriz que la interpretó en el 7x22 era otra), y está formado entre otros por el doctor McKay, un físico bastante arrogante que se considera el mayor experto mundial sobre el Stargate (salió en 3 capítulos de la serie original) y el doctor Beckett, que es médico de verdad y posee el gen Antiguo.

Para averiguar qué fue de la ciudad de Atlantis hay que activar el trono de los Antiguos, y solo alguien con el gen Antiguo puede hacerlo. Ahí es donde entra el doctor Beckett, aunque no lo domina del todo.en el piloto aparecen Daniel Jackson y Jack O'Neill, que viene a comprobar cómo va la cosa. El equipo de Weir descubre que la ciudad de Atlantis se encuentra en la Galaxia Pegaso, y para llegar a ella necesitan un MPC (fuente de energía de los Antiguos), pues llamar a un Stargate de otra galaxia requiere una gran cantidad de energía.

Mientras O'Neill está reunido con Weir, el mayor Sheppard, el piloto que llevó a O'Neill hasta allá, se sienta en el trono de los Antiguos sin querer (no sabe nada de los Stargates, Antiguos y demás) activándolo al instante. Resulta que Sheppard tiene el gen Antiguo y es mucho más potente que el de Beckett, así que Weir le pide a O'Neill que se lo ceda a su equipo, lo que acaba haciendo a regañadientes. Ponen a Sheppard al tanto de todo lo referente a los Antiguos y tras pensárselo un poco, acepta, y parte con el equipo de Weir hacia Atlantis. Ya en la mítica ciudad, se meten en un berenjenal de cuidado.

Atlantis es una inmensa ciudad con forma de estrella y está toda automatizada. Cuando el equipo Atlantis llega, esta lleva milenios abandonada, y se encuentra hundida en el mar, protegida por un escudo de fuerza. A través de los archivos de la ciudad descubren que, al llegar a Pegaso, los Antiguos despertaron a un terrible enemigo, los Wraith, de los que solo pudieron protegerse gracias al escudo de fuerza, pero al final no les quedó otra que hundir la ciudad y huír de regreso a la Tierra.

El escudo de fuerza funciona cono 3 MPC, y al activar de nuevo la ciudad, descubren que están casi agotados, y si no encuentran unos nuevos en cuestión de horas, el escudo desaparecerá y todos morirán ahogados. ¿Y por qué no regresan a casa por el Stargate, te estarás preguntando? Pues porque necesitan un MPC para llamar a casa, y como no hay, pues están allí atrapados.

Así que un grupo de expedición viaja por el Stargate al planeta más cercano, esperando encontrar allí algún MPC. En el planeta encuentran un poblado de humanos, los athosianos, y su líder, Teyla, le habla a Sheppard sobre los Wraith, una terrible raza similar a vampiros que duermen durante 100 años y al despertar cazan a los humanos para alimentarse de su energía vital. En estas aparecen unas naves Wraith que atacan el poblado y se llevan a muchos athosianos, así como a miembros del equipo de Atlantis. Sheppard descubre adónde se los han llevado y va con un pequeño grupo a tratar de rescatar a unos y otros. Desgraciadamente sufre algunas bajas importantes y esta operación de rescate provoca que toda la raza Wraith se despierte antes de tiempo, con lo que ahora están bien jodidos, además de que han puesto a toda la galaxia en peligro.
Lógicamente, con todo esto, no encuentran ningún MPC, y cuando la ciudad parece que va a inundarse, se activa un protocolo de seguridad y la ciudad asciende a la superficie.
Sheppard y los miembros supervivientes de su equipo llevan a los athosianos a Atlantis y Teyla se une oficialmente a su equipo.

Todo esto ocurre en el piloto, que en realidad son dos capítulos, y los que siguen son similares a los de la serie original. Unos transcurren en la propia ciudad, en otros visitan otros planetas, conociendo nuevas civilizaciones y a veces acabando a la gresca, buscando el dichoso MPC, y en otros se encuentran con los Wraith y también tienen que andar a la gresca.
Como he dicho al principio, la serie me ha gustado más que su predecesora. En Stargate SG-1 había muchos capítulos que no aportaban nada, de puro relleno y tenías que verlos a la fuerza. Aquí eso no pasa (al menos de momento). Todos los capítulos son más o menos buenos, y los Wraith son un enemigo mucho más guay que los goa'ulds. Su aspecto es acojonante (imagina a Marilyn Manson con pelo blanco largo y dientes afilados) y son muy difíciles de vencer.
El final de temporada es muy bueno, muy intenso y trepidante, otro doble capítulo en el que los Wraith ponen Atlantis bajo asedio y la ciudad sugue sin escudo y apenas hay armas, así que la cosa está bastante jodida.
Bueno, a ver si retomo la 2ª temporada en un par de semanas.

Viejos amigos. Capítulo 16


16. Un atisbo de ira

-Le he visto la espalda-dijo Charles moviendo su torre.
Era mediodía y estaban jugando al ajedrez después de haber comido. Habían convertido sus partidas en una costumbre y cada vez que tenían un rato libre se retaban a aquel combate intelectual, que casi siempre acababa con la victoria de Charles.
-¿Has hablado con Daniel?
Los dos hablaban en voz baja porque había gente a su alrededor.
-Sí, me ha contado la historia. Parece algo sacado de un libro de aventuras.
-Pero es real. Y que tú lo sepas ahora también te pone en peligro.
-Asumo el riesgo-Charles le comió un caballo-¿Alguna vez ha venido alguien preguntando por ella?
-Nunca, y esperemos que siga así. ¿Qué tal te va con ella?
-Sigue como siempre. No he conseguido ninguna reacción. No sé si algún día lo conseguiré.
-Tienes todo el tiempo del mundo.
-A veces me pregunto si siente algo.
-No, no siente nada.
-¿Qué?
-Antes de que yo viniera hubo un médico que pensó que estaba fingiendo. No sé si sabes que los catatónicos no reaccionan ante ningún estímulo, ni siquiera ante el dolor.
-Sí, lo sé.
-Pues este médico le clavó una aguja en el brazo y la movió un poco. Y como Gabrielle no se inmutó, se dio cuenta de que no estaba fingiendo.
-Conozco casos de catátonicos que salieron de su estado después de varios años. No pierdo la esperanza con Gabrielle.
-La esperanza es lo último que hay que perder, Charles, créeme-Eric se quedó con su torre.
-Ojalá muchos pensaran como tú.
-Si todos pensáramos lo mismo sería muy aburrido, ¿no crees?
-Sí-Charles sonrió-Quizá tengas razón.
En aquel momento un médico y una enfermera pasaron por su lado.
-¿Ya te has enterado, Claire? Han capturado a unos mutantes en Texas y los han ahorcado.
-¿En serio?
-Sí, por fin alguien inteligente que ha hecho lo correcto. ¿Sabes? Espero que no tarden en hacer lo mismo con todos esos monstruos. Esos son peores que los nazis. No sé qué haría si me encontrara con uno. Si estuviera en la misma habitación con una de esas cosas...
Entonces Eric se levantó y se interpuso en su camino.
-¿Qué harías, Paul?
-¿Eh?-exclamó Paul, temeroso de la forma en la que lo miraba Eric-¿Qu... qué?
-Si estuvieras en la misma habitación que un mutante, ¿qué harías?
Paul lo miró sin comprender, asustado.
-¿Cómo sabes que en este hospital no hay ninguno?¿Cómo sabes que tu novia no lo es?¿No dices nada?
-Paul-dijo Charles-¿No tienes unos pacientes que atender?
-S... sí.
-Bien, pues ve con ellos.
-Está... está bien-Paul y Claire se fueron de allí con el paso apurado.
Paul iba a abrir la puerta del comedor, pero antes de que lo hiciera esta se abrió de pronto, golpeándole en toda la nariz-¡Ah, mi nariz!
Se llevó las manos a la nariz y vio que estaban llenas de sangre.
-Creo que te la has roto-dijo Claire-Vamos a la enfermería, rápido.
Entonces Eric se sentó, con una ligera sonrisa.
-Bueno, ¿a qué ha venido eso?
-Lo siento, pero no soporto a los fascistas.
Lo que Eric no soportaba era a la gente que discriminaba y atacaba a los mutantes. A mutantes como él.
-¿Estás a favor de los mutantes?
Charles notó que se ponía tenso.
-La cuestión no es si estoy o no a favor de los mutantes, sino que nadie se merece que lo acosen o ataquen por el hecho de ser diferente. Es algo que no soporto, y sé de lo que hablo. Lo he vivido en mis propias carnes.
¿Quién me está hablando?, pensó Charles, ¿Eric el judío o Eric el mutante?
-No te preocupes, yo también simpatizo con los mutantes.
-Yo no simpatizo con los mutantes-replicó Eric.
Charles captó su miedo.
-Está bien, está bien, tranquilo. ¿Por qué no seguimos con la partida?
-Será lo mejor.
Mientras la terminaban en un profundo silencio, Charles se preguntó si algún día Eric haría algo más que romperle la nariz a un no mutante. Al fin y al cabo tenía mucho carácter y si perdía los estribos...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Viejos amigos. Capítulo 15


15. El secreto de Gabrielle

Charles entró en su habitación y se acercó a ella.
-Hola, Gabrielle, ¿qué tal estamos hoy?
Nada. Ella siguió inmóvil, mirando el techo.
-¿Te apetece darte un baño? Eso te sentará muy bien, créeme. Tomaré tu silencio como un sí.
Charles la cogió en brazos y su cabeza cayó hacia atrás, como si estuviera muerta.
-Vamos, Gabrielle, ayúdame un poco.
Pero ella no reaccionó.
Charles la sentó en el retrete y apoyó su espalda contra la cisterna para que no se cayera. Le llenó la bañera y cuando el agua estuvo templada le quitó el camisón y la metió dentro con suma delicadeza.
-¿Quieres cerrar los ojos ?Voy a lavarte el pelo.
Pero no lo hizo, así que tuvo que bajarle él los párpados.
-Esto es muy relajante, ¿verdad?-dijo, mientras le frotaba el cabello-Lo sería más si te lo hicieras tú misma.
Ella ni se inmutó.
-¿Sabes? Tienes un cabello precioso-Charles le echó agua en el pelo para quitarle la espuma-¿Nunca te lo han dicho? Seguro que sí. ¿Pero les has respondido?-Silencio-¿Quieres responderme a mí? Si sigues con los ojos cerrados es un sí, y si los abres un no, ¿qué te parece?
Gabrielle no abrió los ojos.
Charles sonrió.
-Bien, entonces estamos de acuerdo.
Charles le abrió los ojos y la inclinó hacia delante para lavarle la espalda, y entonces se detuvo en seco.
-Dios mío.
Gabrielle tenía un gran tatuaje que le ocupaba casi toda la espalda. Parecía una especie de... de mapa.
Charles llamó mentalmente a Daniel y le pidió que viniera cuanto antes.
Daniel se presentó cinco minutos después.
-¿Qué ocurre, Charles? Me has dado un susto de muerte al hablarme en mi cabeza-entonces vio a Gabrielle y el tatuaje, y lo comprendió.
-Ayer le pregunté a Eric por qué la estancia de Gabrielle aquí era un secreto, y me dijo que la bañara, y que entonces lo entendería. ¿Guarda relación con este tatuaje?
-Sí. Es hora de que lo sepas todo. A Gabrielle la están buscando.
-¿Que la buscan? ¿Quién?
-Los nazis.
-¿Los nazis? ¿Qué nazis? La Guerra terminó hace muchos años.
-Que la Guerra terminara no significa que los nazis desaparecieran con ella. Hay muchos nazis que escaparon. Y estoy seguro de nunca desaparecerán del todo.
-Está bien. ¿Por qué la buscan?
-Por ese tatuaje. En realidad es un mapa.
-¿Un mapa que lleva adónde?
-A un tesoro, claro.
-¿Qué tesoro?
-¿Cómo crees que Hitler financió su campaña en Europa?
-¿Es el tesoro de Hitler?
Daniel asintió con la cabeza.
-Cada vez que Hitler conquistaba un país se incautaba de todo el oro y dinero que hubiera en él, y lo utilizaba para su campaña europea, para armamento sobretodo y también para su seguridad personal.
-Entiendo. ¿Entonces el mapa indica el lugar en el que Hitler escondió toda su fortuna?
-Sí, así es.
-Pero no sale ningún nombre en el mapa.
-El que se lo tatuó no era estúpido, Charles. Se aseguró de que el tesoro fuera a parar a alguien lo suficientemente inteligente como para descifrar el mapa.
-¿Tú sabes descifrarlo?
-Sí. Para ver el camino necesitas un espejo y que sea de noche.
-Vaya, ahora comprendo que ocultes su estancia aquí.
-Es de vital importancia que los nazis no sepan dónde buscar. Prefiero que sólo unos pocos sepamos que está aquí. Si lo supiera mucha gente, se correría el rumor y podrían venir.
-No te preocupes. Tienes mi palabra de que no se lo contaré a nadie.
-Lo sé. Por eso te lo he contado. Porque confío en ti.
-Gracias, significa mucho.
Daniel volvió al trabajo y Charles terminó de bañarla.