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miércoles, 3 de agosto de 2016

Cuesta abajo, de Michael Connelly



“Cuesta abajo” es, que yo sepa, la última novela de Harry Bosch publicada en España (ignoro si ya se ha publicado “The Burning Room”), sin contar su coprotagonismo en “La revocación” de la serie de Michael Haller. Es uno de los dos libros que se adaptaban en la 2ª temporada de la serie de Bosch (supuestamente) y es el que me faltaba por leer, y es lo que hice antes de ver esa 2ª temporada, para saber lo que me podía esperar, pero al final no hacía falta porque su adaptación en la serie es muy libre y no tiene nada que ver con lo que pasa en el libro.

El día que informan a Harry Bosch de que podrá jubilarse en tres años debe hacerse cargo de dos casos de asesinato. Un nuevo análisis de ADN en un caso de violación y asesinato de 1989 le ha dado a Bosch un nombre, el de un violador reincidente de 29 años, el problema es que el sospechoso tenía 8 años en el momento del crimen así que no pudo ser él. Paralelamente, el concejal Irving le pide a Bosch que investigue la muerte de su hijo. Aparentemente parece un suicidio pero Irving no se lo cree y aunque él y Bosch han tenido sus diferencias en el pasado quiere que se haga cargo de la investigación porque sabe que es el mejor.

Hacía ya más de un año que no leía un libro de Michael Connelly y la verdad se echaba de menos. El libro es genial, muy fácil de leer y antes de que te des cuenta ya estás enganchado y no puedes parar. Una cosa que se hizo en España y que no me gustó nada fue que publicaran el que le sigue, “La caja negra”, antes de este, lo hicieron porque ganó el VI Premio RBA Internacional de Novela Negra, pues así te enterabas de algunas cosas que ocurrían en este y esto no molaba nada porque te quedas un poco perdido, y luego al leer este ya sabes cosas que no deberías y te chafa la sorpresa. Pero en fin, el daño ya está hecho pero a pesar de ello sigue siendo una muy buena novela.  

La plaga, de Jeff Carlson

En un laboratorio crean unos robots nanotecnológicos para curar el cáncer pero cuando son liberados hacen todo lo contrario y exterminan prácticamente a toda la humanidad. Estos nanos tienen un punto débil y es que no son efectivos a partir de los 3.000 metros de altura, así que los supervivientes se trasladan a vivir a las montañas.
La última esperanza de la humanidad son una científica especializada en nanotecnología que se encuentra a bordo de la Estación Espacial Internacional y un pequeño grupo de supervivientes en California que emprenden un arriesgado viaje más allá de la frontera segura de los tres mil metros de altitud, pues uno de los miembros de este grupo parece saber bastante sobre el origen de la plaga y tiene la clave para acabar con ella.

Me gustan mucho las historias postapocalípticas sobre el fin de la humanidad y este libro lo conseguí por dos euros en una librería de libros de segunda mano que por desgracia ya cerró. La premisa es muy interesante pero al prinicipio no sabes lo que está pasando y van suministrándote información con cuentagotas. De hecho el principio es bastante impactante (la primera frase es una de las mejores que he leído nunca y te engancha de mala manera, “Primero se comieron a Jorgensen”), tenemos a un grupo de personas viviendo en las montañas, con bastantes dificultades para subsistir que recurren al canibalismo ante la falta de alimentos y con el paso de las páginas vamos sabiendo cómo se llegó a esta situación.
La primera parte es ago lenta y se centra en loa conflictos entre los dos bandoa del grupo protagonista y luego esta trama se cruza con la de la Estación Espacial Internacional y se ocupa de la búsqueda de la cura, los intereses políticos que hay detrás y tal.
La novela es bastante entretenida pero no pasa de ahí, no es ni mucho menos la mejor novela postapocalíptica que ha acabado en mis manos. En mi opinión debió quedarse en una sola novela, pero Carlson convirtió la historia en una trilogía y eso para mí es estirar demasiado la historia. Personalmente no estoy demasiado interesado en seguir leyendo la serie.

lunes, 1 de agosto de 2016

El fin de la eternidad, de Isaac Asimov



“El Fin de la Eternidad” es uno de los libros más conocidos de Isaac Asimov y uno de los más destacados sobre los viajes en el tiempo. Yo lo leí hará 12 años o más y quise volver a leerlo este año, aparte de para volver a disfrutar de él para darme el gusto de escribir la reseña.
La Eternidad es el nombre de un lugar situado fuera del tiempo y del espacio así como el nombre de una organización que opera en ella, una especie de cuerpo guardián que se dedica a viajar por el tiempo y hacer pequeños cambios en la línea temporal evitando así futuras guerras y conflictos para la humanidad, llevándola por lo que ellos consideran que es el camino correcto. El protagonista es Andrew Harlan, un Ejecutor, y su labor consiste en viajar a las distintas épocas y efectuar los cambios mínimos en la línea temporal que darán pie a un Cambio de Realidad.

Andrew conoce a una mujer llamada Noys Lambent que empieza a trabajar de secretaria en la Eternidad y al principio a Andrew no le cae bien porque opina que una mujer no pinta nada en la Eternidad, que es cosa de hombres, y la considera algo superficial. Pero luego a Andrew le encargan llevar a Noys de vuelta a su siglo y residir con ella durante una semana, y Andrew acaba enamorándose de ella.
Estas relaciones están prohibidas para los Eternos así que Andrew y Noys lo mantienen en secreto, pero posteriormente el jefe de Andrew le informa de que van a efectuar un Cambio de Realidad en el siglo de Noys, lo que podría tener graves consecuencias para ambos. La Noys de la nueva línea temporal podría no estar enamorada de él o no haberlo conocido nunca o incluso no existir. Esto es algo que Andrew no puede aceptar así que por primera vez en su vida decide infringir las reglas y lleva a Noys a los Siglos Ocultos, una época comprendida entre los siglos 70.000 y 150.000 a la que los Eternos tienen prohibido ir, donde la esconde y va llevándole provisiones cada vez que puede. Andrew cree haber sido muy cuidadoso y parece que nadie se ha percatado de lo que ha hecho, pero su acción pone en marcha una serie de sucesos que pondrán en peligro la existencia de la misma Eternidad.

Esta novela me encantó la primera vez que la leí, hace década y pico, y sigue encantándome hoy en día. La prosa de Asimov es muy amena y absorbente y en sus libros siempre incluye varios giros argumentales que te dejan con la boca abierta, y esto es algo que también sucede en “El Fin de la Eternidad”. Además a mí me gusta mucho el tema de los viajes en el tiempo, las paradojas y todo eso, así que mi friki interior lo gozó al máximo con esta novela. La novela es una de las más importantes de las que se han escrito sobre este tema y si eres tan aficionado como yo te recomiendo encarecidamente que la leas.
En ella, por cierto, Asimov explica la famosa paradoja del abuelo, y también guarda relación con sus novelas del Imperio Galáctico, así que lo dicho, no te la pierdas.