Buscar este blog

viernes, 10 de mayo de 2013

Viejos amigos. Capítulo 17


17. En la mente de Gabrielle

Charles estaba en medio de un bosque y una leve bruma le llegaba a las rodillas. Miró a su alrededor y se sintió desorientado. No tenía ni idea de dónde estaba. Entonces escuchó el ladrido de unos perros y a unas personas gritando en alemán. Debían ser soldados, pensó. Luego oyó pasos de gente corriendo, y Charles no tardó en verla.
Era una chica rubia con la ropa sucia y deshilachada que corría con todas sus fuerzas. Era Gabrielle a los 15 años.
-Me van a coger-dijo alguien a su lado, con tristeza.
Charles volvió la cara y vio que era Gabrielle, la Gabrielle adulta.
-¿Gabrielle?
-Me van a coger.
-¿Qué?
-Mira-le señaló ella.
Charles observó en silencio.
La Gabrielle quinceañera giró la cabeza hacia atrás un segundo y entonces tropezó con un tronco cruzado en su camino y rodó por el suelo. Cuando trató de levantarse ya era demasiado tarde. Los nazis, con los perros, aparecieron a unos cien metros. El soldado que llevaba a los perros soltó la correa y estos se abalanzaron sobre ella, mordiéndole las piernas. Empezó a gritar y los soldados se rieron. El soldado de los perros silbó para que volvieran. Otro soldado dijo algo y los demás se rieron. Se acercó a Gabrielle y le dio un golpe en la cabeza con la culata de su escopeta. Otro soldado la cogió y se la puso sobre el hombro y se la llevaron de vuelta al campo de prisioneros.
Charles sintió una profunda tristeza por Gabrielle.
-Trataste de escapar-Charles se volvió pero la Gabrielle adulta había desaparecido-¿Gabrielle?
Un segundo después, Charles se encontró en el mismo campo de prisioneros, rodeado de un millar de judíos. Sobre una especie de escenario había tres soldados y Gabrielle estaba frente a ellos, aterrorizada.
-Me va a doler-dijo la Gabrielle adulta, a su lado-Mucho.
-¿Qué te van a hacer?
-Mira.
Uno de los soldados estaba gritando algo a los judíos. No sabía lo que decía, pero tenía la certeza de que iban a castigar a la joven Gabrielle por su intento de fuga. Algo que serviría a los demás prisioneros para que no trataran de hacer lo mismo.
Los otros dos soldados obligaron a la joven Gabrielle a ponerse de rodillas y le ataron las manos a la espalda. Ella empezó a sollozar y a suplicar que no le hicieran daño, pero los tres soldados la ignoraron. A una orden del soldado que había hablado, uno de los otros soldados le agarró las manos y se las subió de golpe, y Gabrielle chilló como nunca lo había hecho hasta ahora.
Le habían dislocado los hombros.
El primer soldado le dio una patada en la cara y perdió la consciencia. Otro soldado la cogió y se la llevó a su celda.
-Te dislocaron los hombros.
-Sólo fue el principio-la Gabrielle adulta se volvió para marcharse pero Charles la cogió de la muñeca.
-Espera. Gabrielle, no huyas. ¿Sabes quién soy?
-Sí. Eres amigo de Daniel.
-Nos oyes hablar-dijo Charles, sorprendido.
Ella asintió.
-Entonces sabrás que quiero ayudarte.
-No puedes. Nadie puede ayudarme.
-Gabrielle, tienes que despertar. Tienes que salir de este bucle de dolor y torturas.
-No puedo. Esta es la vida que conozco. Es lo único que tengo.
-En el mundo real tienes amigos que se preocupan por ti. Por favor, déjame ayudarte a salir de aquí.
Gabrielle meneó la cabeza y se soltó de su mano.
-Sé que estás asustada, pero puedes confiar en mí.
-No. No puedes ayudarme. ¡Nadie puede ayudarme!-Gabrielle lo empujó y se alejó corriendo.
En la habitación del hospital, Charles se cayó de su silla y abrió los ojos.
Estaba sudando.

jueves, 9 de mayo de 2013

Stargate Atlantis. 1ª temporada (¡Ojo Spoilers!)


No es algo que me suela ocurrir muy a menudo, pero este spin-off me ha gustado más que la serie original. Stargate Atlantis es un spin-off de Stargate SG-1 y es paralela a la 8ª temporada de esta. En el 7x22 se producía una espectacular batalla entre las Fuerzas Aéreas y las tropas de Anubis sobre la Antártida, y allí el SG-1 encontraba un puesto avanzado de los Antiguos, con cuyas armas conseguían derrotar a las tropas de Anubis.

En el piloto de la serie, se ha establecido un grupo de investigación en el puesto de los Antiguos para tratar de averiguar donde está la ciudad de Atlantis y cómo llegar hasta ella. El grupo está al mando de la doctora Elisabeth Weir, que estuvo brevemente al frente del Proyecto Stargate en el 7x22 y 8x01 (la actriz que la interpretó en el 7x22 era otra), y está formado entre otros por el doctor McKay, un físico bastante arrogante que se considera el mayor experto mundial sobre el Stargate (salió en 3 capítulos de la serie original) y el doctor Beckett, que es médico de verdad y posee el gen Antiguo.

Para averiguar qué fue de la ciudad de Atlantis hay que activar el trono de los Antiguos, y solo alguien con el gen Antiguo puede hacerlo. Ahí es donde entra el doctor Beckett, aunque no lo domina del todo.en el piloto aparecen Daniel Jackson y Jack O'Neill, que viene a comprobar cómo va la cosa. El equipo de Weir descubre que la ciudad de Atlantis se encuentra en la Galaxia Pegaso, y para llegar a ella necesitan un MPC (fuente de energía de los Antiguos), pues llamar a un Stargate de otra galaxia requiere una gran cantidad de energía.

Mientras O'Neill está reunido con Weir, el mayor Sheppard, el piloto que llevó a O'Neill hasta allá, se sienta en el trono de los Antiguos sin querer (no sabe nada de los Stargates, Antiguos y demás) activándolo al instante. Resulta que Sheppard tiene el gen Antiguo y es mucho más potente que el de Beckett, así que Weir le pide a O'Neill que se lo ceda a su equipo, lo que acaba haciendo a regañadientes. Ponen a Sheppard al tanto de todo lo referente a los Antiguos y tras pensárselo un poco, acepta, y parte con el equipo de Weir hacia Atlantis. Ya en la mítica ciudad, se meten en un berenjenal de cuidado.

Atlantis es una inmensa ciudad con forma de estrella y está toda automatizada. Cuando el equipo Atlantis llega, esta lleva milenios abandonada, y se encuentra hundida en el mar, protegida por un escudo de fuerza. A través de los archivos de la ciudad descubren que, al llegar a Pegaso, los Antiguos despertaron a un terrible enemigo, los Wraith, de los que solo pudieron protegerse gracias al escudo de fuerza, pero al final no les quedó otra que hundir la ciudad y huír de regreso a la Tierra.

El escudo de fuerza funciona cono 3 MPC, y al activar de nuevo la ciudad, descubren que están casi agotados, y si no encuentran unos nuevos en cuestión de horas, el escudo desaparecerá y todos morirán ahogados. ¿Y por qué no regresan a casa por el Stargate, te estarás preguntando? Pues porque necesitan un MPC para llamar a casa, y como no hay, pues están allí atrapados.

Así que un grupo de expedición viaja por el Stargate al planeta más cercano, esperando encontrar allí algún MPC. En el planeta encuentran un poblado de humanos, los athosianos, y su líder, Teyla, le habla a Sheppard sobre los Wraith, una terrible raza similar a vampiros que duermen durante 100 años y al despertar cazan a los humanos para alimentarse de su energía vital. En estas aparecen unas naves Wraith que atacan el poblado y se llevan a muchos athosianos, así como a miembros del equipo de Atlantis. Sheppard descubre adónde se los han llevado y va con un pequeño grupo a tratar de rescatar a unos y otros. Desgraciadamente sufre algunas bajas importantes y esta operación de rescate provoca que toda la raza Wraith se despierte antes de tiempo, con lo que ahora están bien jodidos, además de que han puesto a toda la galaxia en peligro.
Lógicamente, con todo esto, no encuentran ningún MPC, y cuando la ciudad parece que va a inundarse, se activa un protocolo de seguridad y la ciudad asciende a la superficie.
Sheppard y los miembros supervivientes de su equipo llevan a los athosianos a Atlantis y Teyla se une oficialmente a su equipo.

Todo esto ocurre en el piloto, que en realidad son dos capítulos, y los que siguen son similares a los de la serie original. Unos transcurren en la propia ciudad, en otros visitan otros planetas, conociendo nuevas civilizaciones y a veces acabando a la gresca, buscando el dichoso MPC, y en otros se encuentran con los Wraith y también tienen que andar a la gresca.
Como he dicho al principio, la serie me ha gustado más que su predecesora. En Stargate SG-1 había muchos capítulos que no aportaban nada, de puro relleno y tenías que verlos a la fuerza. Aquí eso no pasa (al menos de momento). Todos los capítulos son más o menos buenos, y los Wraith son un enemigo mucho más guay que los goa'ulds. Su aspecto es acojonante (imagina a Marilyn Manson con pelo blanco largo y dientes afilados) y son muy difíciles de vencer.
El final de temporada es muy bueno, muy intenso y trepidante, otro doble capítulo en el que los Wraith ponen Atlantis bajo asedio y la ciudad sugue sin escudo y apenas hay armas, así que la cosa está bastante jodida.
Bueno, a ver si retomo la 2ª temporada en un par de semanas.

Viejos amigos. Capítulo 16


16. Un atisbo de ira

-Le he visto la espalda-dijo Charles moviendo su torre.
Era mediodía y estaban jugando al ajedrez después de haber comido. Habían convertido sus partidas en una costumbre y cada vez que tenían un rato libre se retaban a aquel combate intelectual, que casi siempre acababa con la victoria de Charles.
-¿Has hablado con Daniel?
Los dos hablaban en voz baja porque había gente a su alrededor.
-Sí, me ha contado la historia. Parece algo sacado de un libro de aventuras.
-Pero es real. Y que tú lo sepas ahora también te pone en peligro.
-Asumo el riesgo-Charles le comió un caballo-¿Alguna vez ha venido alguien preguntando por ella?
-Nunca, y esperemos que siga así. ¿Qué tal te va con ella?
-Sigue como siempre. No he conseguido ninguna reacción. No sé si algún día lo conseguiré.
-Tienes todo el tiempo del mundo.
-A veces me pregunto si siente algo.
-No, no siente nada.
-¿Qué?
-Antes de que yo viniera hubo un médico que pensó que estaba fingiendo. No sé si sabes que los catatónicos no reaccionan ante ningún estímulo, ni siquiera ante el dolor.
-Sí, lo sé.
-Pues este médico le clavó una aguja en el brazo y la movió un poco. Y como Gabrielle no se inmutó, se dio cuenta de que no estaba fingiendo.
-Conozco casos de catátonicos que salieron de su estado después de varios años. No pierdo la esperanza con Gabrielle.
-La esperanza es lo último que hay que perder, Charles, créeme-Eric se quedó con su torre.
-Ojalá muchos pensaran como tú.
-Si todos pensáramos lo mismo sería muy aburrido, ¿no crees?
-Sí-Charles sonrió-Quizá tengas razón.
En aquel momento un médico y una enfermera pasaron por su lado.
-¿Ya te has enterado, Claire? Han capturado a unos mutantes en Texas y los han ahorcado.
-¿En serio?
-Sí, por fin alguien inteligente que ha hecho lo correcto. ¿Sabes? Espero que no tarden en hacer lo mismo con todos esos monstruos. Esos son peores que los nazis. No sé qué haría si me encontrara con uno. Si estuviera en la misma habitación con una de esas cosas...
Entonces Eric se levantó y se interpuso en su camino.
-¿Qué harías, Paul?
-¿Eh?-exclamó Paul, temeroso de la forma en la que lo miraba Eric-¿Qu... qué?
-Si estuvieras en la misma habitación que un mutante, ¿qué harías?
Paul lo miró sin comprender, asustado.
-¿Cómo sabes que en este hospital no hay ninguno?¿Cómo sabes que tu novia no lo es?¿No dices nada?
-Paul-dijo Charles-¿No tienes unos pacientes que atender?
-S... sí.
-Bien, pues ve con ellos.
-Está... está bien-Paul y Claire se fueron de allí con el paso apurado.
Paul iba a abrir la puerta del comedor, pero antes de que lo hiciera esta se abrió de pronto, golpeándole en toda la nariz-¡Ah, mi nariz!
Se llevó las manos a la nariz y vio que estaban llenas de sangre.
-Creo que te la has roto-dijo Claire-Vamos a la enfermería, rápido.
Entonces Eric se sentó, con una ligera sonrisa.
-Bueno, ¿a qué ha venido eso?
-Lo siento, pero no soporto a los fascistas.
Lo que Eric no soportaba era a la gente que discriminaba y atacaba a los mutantes. A mutantes como él.
-¿Estás a favor de los mutantes?
Charles notó que se ponía tenso.
-La cuestión no es si estoy o no a favor de los mutantes, sino que nadie se merece que lo acosen o ataquen por el hecho de ser diferente. Es algo que no soporto, y sé de lo que hablo. Lo he vivido en mis propias carnes.
¿Quién me está hablando?, pensó Charles, ¿Eric el judío o Eric el mutante?
-No te preocupes, yo también simpatizo con los mutantes.
-Yo no simpatizo con los mutantes-replicó Eric.
Charles captó su miedo.
-Está bien, está bien, tranquilo. ¿Por qué no seguimos con la partida?
-Será lo mejor.
Mientras la terminaban en un profundo silencio, Charles se preguntó si algún día Eric haría algo más que romperle la nariz a un no mutante. Al fin y al cabo tenía mucho carácter y si perdía los estribos...

miércoles, 8 de mayo de 2013

Viejos amigos. Capítulo 15


15. El secreto de Gabrielle

Charles entró en su habitación y se acercó a ella.
-Hola, Gabrielle, ¿qué tal estamos hoy?
Nada. Ella siguió inmóvil, mirando el techo.
-¿Te apetece darte un baño? Eso te sentará muy bien, créeme. Tomaré tu silencio como un sí.
Charles la cogió en brazos y su cabeza cayó hacia atrás, como si estuviera muerta.
-Vamos, Gabrielle, ayúdame un poco.
Pero ella no reaccionó.
Charles la sentó en el retrete y apoyó su espalda contra la cisterna para que no se cayera. Le llenó la bañera y cuando el agua estuvo templada le quitó el camisón y la metió dentro con suma delicadeza.
-¿Quieres cerrar los ojos ?Voy a lavarte el pelo.
Pero no lo hizo, así que tuvo que bajarle él los párpados.
-Esto es muy relajante, ¿verdad?-dijo, mientras le frotaba el cabello-Lo sería más si te lo hicieras tú misma.
Ella ni se inmutó.
-¿Sabes? Tienes un cabello precioso-Charles le echó agua en el pelo para quitarle la espuma-¿Nunca te lo han dicho? Seguro que sí. ¿Pero les has respondido?-Silencio-¿Quieres responderme a mí? Si sigues con los ojos cerrados es un sí, y si los abres un no, ¿qué te parece?
Gabrielle no abrió los ojos.
Charles sonrió.
-Bien, entonces estamos de acuerdo.
Charles le abrió los ojos y la inclinó hacia delante para lavarle la espalda, y entonces se detuvo en seco.
-Dios mío.
Gabrielle tenía un gran tatuaje que le ocupaba casi toda la espalda. Parecía una especie de... de mapa.
Charles llamó mentalmente a Daniel y le pidió que viniera cuanto antes.
Daniel se presentó cinco minutos después.
-¿Qué ocurre, Charles? Me has dado un susto de muerte al hablarme en mi cabeza-entonces vio a Gabrielle y el tatuaje, y lo comprendió.
-Ayer le pregunté a Eric por qué la estancia de Gabrielle aquí era un secreto, y me dijo que la bañara, y que entonces lo entendería. ¿Guarda relación con este tatuaje?
-Sí. Es hora de que lo sepas todo. A Gabrielle la están buscando.
-¿Que la buscan? ¿Quién?
-Los nazis.
-¿Los nazis? ¿Qué nazis? La Guerra terminó hace muchos años.
-Que la Guerra terminara no significa que los nazis desaparecieran con ella. Hay muchos nazis que escaparon. Y estoy seguro de nunca desaparecerán del todo.
-Está bien. ¿Por qué la buscan?
-Por ese tatuaje. En realidad es un mapa.
-¿Un mapa que lleva adónde?
-A un tesoro, claro.
-¿Qué tesoro?
-¿Cómo crees que Hitler financió su campaña en Europa?
-¿Es el tesoro de Hitler?
Daniel asintió con la cabeza.
-Cada vez que Hitler conquistaba un país se incautaba de todo el oro y dinero que hubiera en él, y lo utilizaba para su campaña europea, para armamento sobretodo y también para su seguridad personal.
-Entiendo. ¿Entonces el mapa indica el lugar en el que Hitler escondió toda su fortuna?
-Sí, así es.
-Pero no sale ningún nombre en el mapa.
-El que se lo tatuó no era estúpido, Charles. Se aseguró de que el tesoro fuera a parar a alguien lo suficientemente inteligente como para descifrar el mapa.
-¿Tú sabes descifrarlo?
-Sí. Para ver el camino necesitas un espejo y que sea de noche.
-Vaya, ahora comprendo que ocultes su estancia aquí.
-Es de vital importancia que los nazis no sepan dónde buscar. Prefiero que sólo unos pocos sepamos que está aquí. Si lo supiera mucha gente, se correría el rumor y podrían venir.
-No te preocupes. Tienes mi palabra de que no se lo contaré a nadie.
-Lo sé. Por eso te lo he contado. Porque confío en ti.
-Gracias, significa mucho.
Daniel volvió al trabajo y Charles terminó de bañarla.

martes, 7 de mayo de 2013

Viejos amigos. Capítulo 14

14. Gabrielle

Charles llevaba dos semanas trabajando en el hospital cuando Daniel lo llevó al ala norte, donde aún no había estado.
-¿Adónde me llevas, Daniel? Jamás he estado en esta parte del hospital.
-Ya llevas tiempo aquí, Charles, y has ayudado a muchos pacientes con tu don. Creo que ha llegado el momento que conozcas a alguien muy especial.
-Cuánto misterio. Me intrigas, ¿quién es?
Ambos se detuvieron ante una habitación.
-Ahora la conocerás-Daniel abrió la puerta con una llave que sacó de su bolsillo y Charles vio a alguien tumbado en una cama. Era una chica de unos veinticinco años. Charles pensó que estaba durmiendo, pero se acercó y vio que tenía los ojos abiertos, clavados en el techo. Pero no parpadeaba.
-¿Qué le pasa?
-Está catatónica. Charles, te presento a Gabrielle Haller. Según nuestros archivos, estuvo en Bergen-Belsen de 1942 a 1945. Las tropas aliadas la encontraron en un calabozo lleno de cadáveres putrefactos, y vestida con arapos mugrientos. Cuando la sacaron de allí ya estaba así. Lleva con nosotros seis años, Charles, y en todo este tiempo no ha dicho una palabra ni se ha movido un centímetro. Es el peor caso de todos. Si tú no puedes ayudarla, no hay nadie que pueda. Tómatelo como un desafío.
-Pobrecilla-se lamentó Charles-Según lo que me has dicho, sería una adolescente cuando terminó la guerra.
-Sí, así es. Sólo una cría.
Charles le acarició la frente. Gabrielle ni se inmutó.
-¿Cómo la alimentáis?
-Por vía intravenosa. No hay otra forma. No conseguimos que trague. ¿Aceptarás ayudarla?
-Por supuesto, me dedicaré plenamente a ella.
-Bien. Charles, tienes que prometerme que no hablarás de ella con nadie.
-¿Por qué?
-Es un tema delicado. Sólo Eric y yo sabemos que está aquí.
-¿Qué?
-Lo que has oído. Nadie más puede saberlo.
-¿Por qué?
-Por su propia seguridad.
-No entiendo lo que me estás diciendo.
-Ahora tengo que atender a unos pacientes, ya hablaremos más tarde, ¿de acuerdo?
-Está bien.
-¿Tengo tu palabra de que sólo hablarás de ella conmigo o con Eric?
-Sí, claro.
-Bien, te dejo.
-Me pondré ahora mismo con ella.
-Está bien, toma la llave. Cierra cuando salgas.
-De acuerdo.

Cuarenta y cinco minutos más tarde Charles se reunió con Daniel en su despacho.
-Dios mío, Charles, tienes muy mala cara. Parece que hayas estado una semana sin dormir. ¿Qué ha pasado?
-Es peor de lo que me contaste-dijo, dejándose caer en el asiento-Su mente es un caos. Revive continuamente las torturas y sufrimientos del campo. Lo he visto y es espantoso.
-¿Pudiste llegar a ella?
-Sí, en un par de ocasiones, pero huyó de mí. Está confusa y desorientada. Pueden pasar semanas e incluso meses antes de conseguir que confíe en mí. Está perdida en su propia mente, Daniel. Será una ardua tarea si no quiere que la encuentre.
-Confío en tu capacidad para hacerlo. Sé que tarde o temprano harás que se acerque a ti.
-Eso espero. Por su propio bien, eso espero.

Aquella noche Eric estaba de guardia y Charles se quedó a hacerle compañía. Hicieron juntos la ronda y luego Eric lo llevó a su habitación.
-Hoy he encontrado algo en el sótano.
-¿El qué?
Eric lo sacó de debajo de su cama. Era un viejo tablero de ajedrez con las casillas muy descoloridas y una caja con las piezas, algunas de las cuales estaban rotas y desgastadas.
-Ya que vamos a estar aquí hasta primera hora de la mañana, ¿qué tal si nos distraemos un poco?
-Me parece una idea excelente-dijo Charles sonriendo.
Fueron al comedor y Charles dispuso las piezas sobre el tablero.
-Tengo entendido que ya has conocido a nuestra paciente más ilustre-dijo Eric, moviendo una pieza.
-Así es. ¿Es cierto que no se ha movido ni hablado en estos seis años?-Charles movió un peón.
-Desgraciadamente así es. Es como si estuviera muerta, salvo que no lo está. Era muy joven cuando la metieron en Bergen-Belsen y al final su estancia allí le pasó factura.
-Pero tú sobreviviste, y eras más joven que ella.
-El Holocausto afectó más a unas personas que a otras. Algunos no pudieron soportar las torturas y murieron. Otros sobrevivieron y no sufrieron ninguna consecuencia, parecen gente corriente. Otros se derrumbaron, como Gabrielle.
-¿Pero nadie ha conseguido hacerla reaccionar? Me parece increíble.
-Está muy metida dentro de sí misma.
Y que lo digas, pensó Charles.
-Está catatónica, y a los catatónicos es muy difícil, por no decir imposible, hacerles recuperar la consciencia.
-Pues yo no me voy a rendir. Si es necesario me dedicaré en cuerpo y alma a ella-Charles enrocó a su rey.
-Hasta ahora, ni yo, ni Daniel, ni los pocos médicos que sabían de su estancia aquí pudimos hacerla reaccionar. Tal vez tú consigas algo.
-Gracias. Daniel me ha dicho que su estancia aquí es un secreto. ¿Por qué?
Eric sonrió, enigmáticamente.
-Hoy fui yo el que la bañó. Te recomiendo que mañana seas tú el que lo haga. Es una experiencia que une mucho al médico con su paciente.
-¿Qué tiene eso que ver con...
-Cuando lo hagas, volveremos a hablar.
Charles pensó en leerle la mente, pero al final no lo hizo. Creyó que sería mejor averiguarlo por sí mismo.
Eric le comió la reina.
-Estás distraído, Charles. Jaque.
-Es lo que parece, pero las apariencias suelen engañar-Charles movió su alfil-Jaque mate.
-Diablos, ni que me hayas leído la mente.


lunes, 6 de mayo de 2013

Dexter. 1ª temporada


Una vez, sustituyendo a House, pusieron esta serie en Cuatro, pero tras 3 o 4 capítulos dejé de verla porque no acabó de engancharme. El año pasado encontré los libros y decidí darle otra oportunidad. Los libros me encantaron así que decidí volver a verla. Ahora que han confirmado que la 8ª será la última temporada, me he puesto a verla desde el principio y tengo que decir que esta vez sí me ha gustado. Michael C. Hall está genial encarnando a este asesino en serie tan peculiar y no me extraña que haya ganado varios premios gracias a él.

Creo que a estas alturas sobra decir que Dexter es un asesino en serie que, gracias al código de su padre adoptivo, Harry, solo mata a criminales y asesinos, y que trabaja de analista forense en la policía de Miami, analizando la sangre, algo curioso porque no la soporta. Dexter, como psicópata que es, no siente ninguna emoción, pero finge que sí y consigue engañar a todo el mundo, menos al sargento Doakes, que sabe que hay algo raro en él y no le quito el ojo de encima. Dexter tiene una hermana, Deb, que trabaja en Antivicio, la cual quiere pasar a Homicidos porque está harta de tener que hacerse pasar por prostituta. Además se lleva fatal con su jefa, la teniente Laguerta, que siempre la está humillando. Entonces surge un asesino en serie, el Asesino del Camión de Hielo, que está matando prostitutas, descuartizándolas y todo sin dejar una sola gota de sangre, y esto despierta la admiración de Dexter, porque no la soporta, y Deb espera aprovechar esta oportunidad para ascender. Entre Dexter y el asesino comienza un macabro juego del gato y el ratón, pues el asesino sabe quién es realmente Dexter, y Dexter espera que la policía no lo atrape pata poder hacerlo él. Ah, sí, y está saliendo con una mujer separada con dos hijos, Rita, que está un poco tocada, pues su ex-marido, que está en la cárcel por drogas, la violó y maltrató en repetidas ocasiones, y ella cree que Dexter es la persona más buena del mundo. Ay, si ella supiera.
Pero bueno, como digo, todos sabemos de qué va Dexter, así que no hace falta que te diga lo que ocurre en esta temporada, así que no lo haré.

Esta 1ª temporada se basa por entero en el primer libro de la serie, digamos en un 90%. Como es lógico, un libro de 300 páginas no da para 12 capítulos de 50 minutos, así que durante la temporada meten algunas tramas que no salen en el libro, o alargan alguna de las que sí, o algunos personajes tiene más presencia que en el libro. Aún así me parece una serie excelente que, aunque un poco tarde, se ha ganado aquí a otro fan del Oscuro Pasajero.

Viejos amigos. Capítulo 13


13. Electroestática.

-¿Puedo sentarme?-le preguntó Charles a Eric.
Eran las dos de la tarde y estaban todos en el comedor. Eric estaba sentado en una mesa aparte, solo, y Charles puso su bandeja frente a él.
-Tú mismo, pero estás cometiendo un error.
-¿Por qué?
-Soy como la oveja negra de la familia. Si te ven comiendo conmigo tu reputación caerá en picado.
-Me da igual, eso son tonterías.
-Espero que sigas pensando lo mismo dentro de unos meses.
-Daniel me ha dicho que has tenido problemas con algunas enfermeras.
-Admito que he sido muy duro con ellas, pero no lo lamento. Si hay algo que no tolero es la incompetencia. Y me da igual lo que piensen. No he venido aquí a hacer amigos, si no a ayudar a todos los pacientes que pueda.
-Estoy de acuerdo. Y hablando de pacientes, ¿qué tal está Isaac?
-Mejor. Isaac no habla mucho, pero hoy me ha preguntado por ti.
-¿En serio?
-Sí. Me ha preguntado por el hombre calvo.
Los dos sonrieron.
-No sé lo que le has hecho, pero me alegro de que lo hicieras.
-Lo importante es que algún día se recupere.
-Sí.
-Eric...
-Magnus.
-Sí, perdona, Magnus. Daniel me dijo que estuviste en Brunau.
Eric frunció el ceño.
-Daniel habla demasiado.
-Me parece admirable que utilices tu experiencia allí con los pacientes de este hospital.
-Algún beneficio tenía que sacar de aquellos años. Sólo quiero ayudar en todo lo que pueda-dijo Eric, quitándole importancia al asunto. Cogió su cuchara y empezó a frotarla con el pulgar.
-¿Qué haces?
-Es un pequeño truco que aprendí hace mucho tiempo.
Siguió frotando la cuchara durante unos diez segundos y luego la puso sobre la mesa. Su cuchillo y su tenedor empezaron a moverse levemente y luego se lanzaron hacia la cuchara, al igual que los cubiertos de Charles.
-¿Cómo has hecho eso?
-Electroestática. Cualquiera puedo hacerlo.
Sobretodo tú, pensó Charles. Sabía que Eric era un mutante, pero no quería decirle nada porque podría dejar de hablarle. Prefería esperar a que fuera él el que se lo dijera por su propia voluntad.