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lunes, 5 de mayo de 2014

Los límites de la Fundación, de Isaac Asimov

Han pasado 120 años, 500 desde la creación de la Primera Fundación. Acaban de superar con éxito la octava Crisis Seldon pero esto no hace más que confirmarle al consejero Golan Trevize algo que lleva tiempo pensando: que la Segunda Fundación no fue destruida como se les hizo creer y que ésta sigue controlando su destino, guiándolos por el Plan Seldon. La entrada en escena del Mulo desbarató el Plan y tras su muerte el volver a retomarlo debió haber llevado mucho más tiempo, pero sucedió de forma casi inmediata, así que por fuerza tiene que ser debido a la influencia de la Segunda Fundación. Trevize expone esta teoría suya en público, en una de las sesiones del Consejo de la Primera Fundación y la alcaldesa Branno lo pone bajo arresto y posteriormente lo envía al exilio, para evitar que, en caso de que lo que ha dicho sea cierto, llame la atención de la Segunda Fundación sobre ellos.

Otra razón para enviarlo al exilio es para que trate de localizar la ubicación de la Segunda Fundación para luego ir allí con todo su armamento y destruirla. Para no llamar la atención sobre él, Trevize parte oficialmente en busca del mítico planeta Tierra, donde se originó la humanidad, en compañía del historiador Janov Pelorat, que lleva años investigando la posible ubicación del planeta, pues nadie sabe dónde se encuentra y hay varios planetas que se atribuyen el ser el planeta origen. Una vez en el espacio ambos se dedicarán realmente a buscar el planeta Tierra y llegarán hasta el planeta natal del Mulo.
Mientras, en la Segunda Fundación, el orador Gendibal cree que han retornado al Plan Seldon demasiado pronto, igual que Trevize, lo cual le hace sospechar que hay una fuerza en la sombra que posee los mismos poderes que el Mulo, un individuo o individuos que pueden manipular tanto a las masas como a las personas de forma individual, y utilizan sus poderes para guiarlos a ellos para cumplir con el Plan Seldon. La alcaldesa Branno, al enviar a Trevize al espacio, ha conseguido todo lo contrario, llamar la atención de estos sobre él. Gendibal cree Trevize está siendo manipulado por estos Anti-Mulos, así que parte al espacio para tratat de dar con él y de esta forma hallarlos a ellos.

Este libro es uno de los que más me han gustado de esta saga porque le da una vuelta de tuerca a lo que sabíamos hasta ahora sobre el Plan Seldon y la Segunda Fundación, además de que los protagonistas también salen en el siguiente libro, como si se tratase de una pequeña miniserie dentro de la saga, y eso mola. Eso sí, al libro le sobran bastantes páginas y tiene demasiados giros sorpresa (algo habitual en Asimov), pero de todas formas me ha gustado mucho, sobretodo lo que se dice al final sobre Gaia, aunque para saber quienes son esos Anti-Mulos habrá que esperar hasta el siguiente libro.

miércoles, 30 de abril de 2014

Tras los pasos de Ripley, de Patricia Highsmith

Tom Ripley conoce a un muchacho americano llamado Frank Pierson que lleva varias semanas en Villeperce y al que ha visto rondando por delante de su casa en un par de ocasiones. El padre de Frank era un magnate de la industria alimentaria que llevaba años en silla de ruedas y murió hace cosa de un mes al despeñarse por un precipicio cerca de su mansión. La versión oficial es que fue un accidente, aunque también se barajó la posibilidad de un suicidio, pero Frank le confiesa a Tom la verdad: que él empujó a su padre. El ama de llaves afirmó haberlo visto haciéndolo, pero desde la casa no era posible que lo viera y todos lo creyeron cuando negó haberlo empujado. Poco después se marchó sin decirle nada a nadie y se presentó en Paris en busca de Tom Ripley, pues su padre mencionó alguna vez su nombre a raíz del asunto Derwatt (su padre tenía uno de sus cuadros colgado en el salón) y Tom supone que también oyó alguna de las historias que circulan sobre su turbulento pasado (Dickie Greenleaf y el asunto de Thomas Murchison).

Tras pasar la tarde con Frank lo lleva en coche hasta la casa donde se hospeda y allí ve a dos tipos bastante sospechosos vigilando la casa, que se marchan cuando ellos llegan y que han estado preguntando por él. Al ingenuo de Frank no se le ha pasado por la cabeza que, dado el alto estatus social de su familia y su actual condición de desaparecido, es un candidato perfecto para ser secuestrado, así que Tom lo invita a pasar unos días en su casa, sin decirle a su esposa quién es realmente, claro (la muerte de su padre y su posterior desaparición han salido en la prensa). Tom lleva a Frank a Paris para hacerse una foto para su nuevo y falso pasaporte y allí, cerca de la embajada americana, ven al hermano mayor de Frank con el detective que su familia ha contratado para dar con él. Frank lo último que quiere es encontrarse con ellos y menos volver aún a casa, así que Tom se lo lleva de viaje por Europa, tras sacarle la promesa de que al final volverá a casa.
Van a Berlín y luego a Hamburgo, donde vive su socio Reeves Minot, y allí, en un despiste de Tom, Frank es secuestrado. Tom decide no avisar a la policía para no verse implicado y se pone a buscarlo por su cuenta y riesgo.

De los cuatro libros leídos de la serie de Tom Ripley este es quizás el más flojo. El libro no es malo. Todo lo referente a la muerte del padre de Frank y el shock emocional del chico es muy interesante, así como su secuestro y todas las maniobras que hace Tom para dar con él, y el desenlace en la mansión Pierson es algo del todo inesperado, pero también tiene partes algo lentas en las que parece no pasar nada relevante (Tom invitando a Frank a comer, haciéndole de guía o simplemente conversando). De todas formas son apenas 300 páginas y se leen bien.

martes, 29 de abril de 2014

Perseguido


Bueno, este año tengo pensado leer otra vez “El fugitivo”, del tito King, y ya que tenía la película en casa pues decidí verla. Creo que la vi siendo crío, porque solo recuerdo una escena, la de Arnie quemando al negro con el lanzallamas. Seamos sinceros, la película solo se parece al libro en una cosa, la existencia del reality show mortal en el que se ve obligado a participar el protagonista. Por lo demás es solo una excusa para ver a Arnold repartiendo leña y cargándose a todo Dios.

En el libro, Ben Richards participaba en el programa para conseguir el dinero para comprar las medicinas para su hija enferma. Aquí nada que ver. Ben Richards forma parte del cuerpo policial del estado represivo. Va en un helicóptero con otros oficiales cuando ven una manifestación en el centro de la ciudad de mil y pico personas reclamando comida, y recibe órdenes de disparar contra ellos. Ben se escandaliza y se niega a hacerlo y trata de manipular los mandos del helicóptero, pero sus compañeros lo reducen y disparan igualmente contra la multitud. El Gobierno manipula las imágenes de forma que le dicen que no dispare y él si lo hace porque es un sádico y sus compañeros lo reducen para que no siga haciéndolo. Al final mueren 50 o 60 personas, lo apodan “El Carnicero” y lo envían a prisión. Año y medio después él y otros reclusos, que forman parte de la Resistencia, consiguen escaparse y luego cada uno se va por su lado. Ben llega al apartamento de su hermana pero resulta que cuando lo cogieron a él, a ella se la llevaron y ahora allí vive otra mujer, Amber. Ella piensa que es un psicópata aún cuando le dice que es inocente, y Ben la obliga a que le ayude a llegar hasta el aeropuerto. Una vez allí ella consigue escaparse y llama a la policía, y acaban cogiéndolo. Killian, el presentador del programa más popular de la televisión, “Perseguido”, en el que los concursantes son convictos que son perseguidos por unos cazadores para matarlos y si sobreviven les darán la libertad, escoge a Ben para ser su nuevo concursante. Killian le amenaza con meter en el programa a los que se escaparon con él, que han capturado, si no acepta participar voluntariamente, así que Ben acepta, aunque de todas formas Killian lo mete igualmente.
Paralelamente, Amber ve por televisión que hablan de la masacre que Ben hizo en el aeropuerto cuando lo capturaron, pero ella estuvo ahí y eso nunca pasó, así que empieza a creer en la inocencia de Ben. Se cuela en la cadena y encuentra el video de lo que ocurrió realmente en la matanza de los manifestantes, pero la sorprenden en el acto y también la meten en el programa. Así, todos ellos tendrán que eludir a sus perseguidores y matarlos para salir con vida.

Pese a que no se parece demasiado al libro la película es bastante entretenida. Es muy divertido ver a Arnold repartiendo leches y cargándose a los cadazores y soltando su frase graciosa antes o después de hacerlo, y mola ver que los malos reciben su merecido. Eso sí, el traje que lleva Arnie es bastante ridículo, parece un trapecista de circo, por no hablar de los cazadores, que son esperpénticos. Hay uno que va disfrazado de jugador de hockey, con patines, stick y todo, y otro que está iluminado como un árbol de Navidad. El único que mola uun poco es el de la motosierra.
En resumen, entretenida pero fácilmente olvidable.

lunes, 28 de abril de 2014

Super Size Me

De sobra es conocido que Estados Unidos es el país con más gordos y obesos del mundo y eso se debe a las famosas cadenas de restaurantes de comida rápida, McDonalds, Burger King, KFC, etc. Dos adolescentes obesas pusieron una demanda contra McDonalds culpándoles de estar obesas (algo que para mí es una tontería, tú sabes que esa comida no es sana y entras voluntariamente, nadie te pone una pistola en la cabeza). El juez dijo que tendrían que mostrarle pruebas de que su estado de salud se debía únicamente a la comida de McDonalds, y que comer hamburguesas tres veces al día sea perjudicial para la salud.
A partir de esta premisa, Morgan Spurlock, protagonista y director del documental, decide estar un mes a base de hamburguesas. Desayuno, comida y cena. Tiene que comer al menos una vez cada plato del menú y si le ofrecen el tamaño extra grande (supersize) tiene que cogerlo. Para ello Spurlock acudirá a tres médicos diferentes que irán siguiendo su caso a lo largo de esta dieta tan radical e irá contando a la cámara sus sensaciones durante la experiencia.
Aparte, el documental también nos da mucha información sobre todo lo que lleva la comida basura, la cantidad de calorías concetradas que contiene cada plato y lo que eso supone para el organismo, los hábitos alimenticios de los niños en los colegios y entrevistas con clientes habituales de McDonalds, por qué comen allí y si saben lo que se están metiendo entre pecho y espalda. 


El documental es impresionante. A mí no me gustan las hamburguesas, solo las comí una vez de pequeño y nunca más, pero después de ver este documental la primera vez se me quitaron las ganas de volver a meter algo así en mi boca. Joder, qué asco. Como lo de los nuggets, que mezclan hueso, carne y tripas todo junto y a comer. Pero lo que me choca es lo del tamaño supersize, como si el normal no fuera suficiente. Una hamburguesa gordísima que equivale como a tres de las normales, que tardas como media hora en comerte y encima un vaso de Coca-Cola de 2 litros. ¡2 litros! O sea, una botella de las grandes. Yo para comer me bebo un vaso de Kas de naranja, que creo contiene unos 250 ml, ¼ de litro. A veces me bebo un bote de lata, como mucho dos (eso los fines de semana) que son unos 330 ml, pero de esta manera sería como si me bebiera entre 6 y 8 vasos a la comida. ¿Estamos locos o qué? ¿Sabes la cantidad de azúcar que supone eso? No me extraña que la primera vez que Spurlock se toma una supersize para desayunar lo eche todo fuera.

Y lo de Spurlock es otra. El tipo está un poco loco. Hay que estarlo para someter a su cuerpo a semejante castigo. El tío engorda como 10 kilos, el hígado le queda como el de un alcohólico, acaba padeciendo insomnio, impotencia, cansancio y una extraña sensación en el pecho, como de presión, y sus niveles de azúcar y colesterol acaban por las nubes, cuando al principio eran perfectamente normales. Durante el experimento sus tres médicos le recomiendan encarecidamente que lo deje porque su salud se está agravando y puede que no haya vuelta atrás, pero él nada, sigue hasta el final.
Afortunadamente tras el experimento su hígado se recuperó y su salud volvió a ser la que era antes del documental, aunque tardó casi un año en perder esos 10 kilos. Al menos su locura de experimento sirvió para que eliminaran el tamaño supersize del menú de McDonalds y que introdujeran un “menú sano”.

viernes, 25 de abril de 2014

Extraños en un tren (1951)


Esta es la primera película que dirigió Alfred Hitchcock, una adaptación de la primera novela de Patricia Highsmith, y con ella ambos se convirtieron en dos de los máximos representantes del género de suspense. Por si no fuera poco, el guión lo escribió Raymond Chandler, uno de los grandes de la novela policiaca (seguro que has oído hablar de su famoso detective, Phillip Marlowe, ¿verdad?), algo que me sorprendió gratamente, porque no tenía ni idea (ni idea de que Chandler hubiera escrito el guión, se entiende). En mi biblioteca, aparte de libros, también tienen películas en DVD, sobretodo de las antiguas, y cuando vi esta no pude resistirme porque hace años me leí el libro y me gustó mucho. Además es un clásico, qué demonios, y yo siempre he dicho que los clásicos hay que leerlo o verlos, según sea el caso.

Dos desconocidos comparten un vagón de tren, Guy Haines, un jugador de tenis habitual de la prensa y Bruno Antony, un tipo algo perturbador. Bruno es un gran fan de Guy y ha leído mucho sobre él tanto en la prensa deportiva como en la de sociedad. Guy está pasando por unos momentos difíciles porque mantiene una relación con Anne Norton, hija de un senador, y quiere casarse con ella, pero antes tiene que conseguir en divorcio de su esposa, la cual, por cierto, le fue infiel y está embarazada de otro hombre y a última hora se niega a concedérselo. Bruno le menciona todo esto, que ha leído en la prensa y a Guy no le hace mucha gracia, y Bruno enseguida se disculpa por la bocaza que tiene. A lo largo del trayecto Bruno le habla un poco de él y de lo mucho que odia a su padre, tanto que incluso ha pensado en matarle. Bruno le cuenta a Guy una teoría a la que lleva tiempo dándole vueltas, sobre cómo cometer el crimen perfecto.

Pongamos que Guy quisiera matar a su esposa. Si lo hiciera sería el principal sospechoso, porque tendría un móvil. ¿Cómo podría hacerlo entonces? Bueno, pongamos por caso que conociera a alguien en un tren, por ejemplo, alguien que también quisiera matar a otra persona, como a su padre. Ambos intercambiarían sus asesinatos, Guy mataría al padre de esa persona y esa persona mataría a su esposa, y como no podrían probar ninguna relación entre ellos, ya que ninguno conocería de nada a su supuesta víctima, saldrían bien librados.
Guy cree que Bruno está como una cabra pero le sigue la corriente, le dice que es una gran idea y luego se despide de él. Pero Bruno empieza a considerar realmente la posibilidad y viaja al pueblo de Guy, donde mata a su esposa. Luego va a verlo para decirle lo que ha hecho, y Guy se horroriza y piensa en denunciarlo a la policía, pero Bruno le dice que si lo interrogan les dirá que lo planearon juntos ya que, ¿qué motivo tendría él para matarla si no la conocía?
Así que Guy guarda silencio, pero la policía lo considera sospechoso. Guy tiene coartada para la hora del crimen, iba en el tren y había otro hombre en su vagón, pero el tipo iba como una cuba y no se acuerda de él, así que la policía lo pone bajo vigilancia hasta aclararlo todo.
Guy va retomando su rutina diaria, pero entonces Bruno empieza a acosarlo, presentándose en los lugares a los que suele ir Guy, introduciéndose en su círculo de amistades, etc, para que mate a su padre. En caso de negarse, incriminará a Guy en el asesinato de su mujer.

La película me ha gustado mucho. Sé que tiene más de seis décadas y es en blanco y negro, pero aún así es magnífica. Se nota que Hitchcock apuntaba maneras. Me encanta la escena del asesinato reflejada en las gafas de la esposa y la pelea final entre Guy y Bruno en el tiovivo. Para ser de los años 50 es bastante espectacular. Esto me ha dado ganas de volver a leer el libro. A ver si cae pronto.

jueves, 24 de abril de 2014

La Larga Marcha, de Stephen King (Richard Bachman) (¡pequeño spoiler sobre el final, atención!)

Aparentemente la novela transcurre en un mundo similar al nuestro, aunque algunos detalles nos hacen pensar en algún tipo de estado policial; todo aquel que habla mal del Comandante y/o de la Larga Marcha “desaparece” de noche y no se le vuelve a ver. Aquí el acontecimiento que paraliza la nación no es la Superbowl sino la Larga Marcha. Es una especie de Maratón en la que participan jóvenes de menos de 18 años y tienen que recorrer buena parte del estado de Maine, al menos 500 y pico kilómetros. Las normas son sencillas. Puedes ir corriendo o andando, siempre que no bajes de los 6,5 km/h, pero a partir de que empiezas ya no puedes detenerte en ningún momento, ni para dormir, ni para hacer tus necesidades, ni si te da un calambre o tropiezas. No hay excusa que valga. Si por cualquiera razón bajas de los 6,5 km/h te dan un aviso; tras el tercero te vuelan la cabeza, así de simple. Aunque los avisos pueden ser borrados si estás una hora sin recibir ningún otro (es una hora por cada aviso). Solo uno será el ganador, todos los demás caerán por el camino, y éste conseguirá, aparte de una cuantiosa suma económica, aquello que más desea en el mundo. 

Nosotros nos enteramos de todo esto a través de los ojos del protagonista, Ray Garraty, un chico de Maine cuyo padre “desapareció” tras hablar mal de la Larga Marcha y que participa en ella pese a la insistencia de su madre en todo momento de que no lo haga, que cambie de opinión (cosa que no hace). Ray se hace amigo de unos chicos que como él esperan a que se les asigne un número y cuando comienza la Larga Marcha van todos en el mismo grupo, hablando de sus cosas, conociéndose, hablando de sus motivaciones para participar en ella, ayudándose entre ellos cuando los ánimos flaquean y alguno decide arrojar la toalla, y contando anécdotas de otras Marchas, de participantes que se quedaron congelados en el sitio y recibieron los tres avisos seguidos y de otros que trataron de huir, inútilmente. Pero al final solo puede haber un ganador, así que los que aún siguen en pie en el tramo final deciden ir cada uno a lo suyo y dejar de ayudarse.
Me leí este libro hace años, pero entonces el final no lo entendí muy bien, me pareció muy abstracto y nada claro. He vuelto a leerlo ahora porque decidí leerme de nuevo todos los libros de “Richard Bachman”, y de paso ver si con una segunda lectura lo entendía mejor. Les pregunté a algunos colegas que se habían leído el libro qué habían entendido ellos, y la mayoría llegó a la misma conclusión, la misma a la que esta vez también he llegado yo; que el ganador, pese a llegar extenuado a la meta, aún saca fuerzas para seguir corriendo y un poco más adelante me imagino que acabará desplomándose y muriendo de puro agotamiento. 

Finales aparte, el libro me ha gustado mucho. Los libros de Bachman me gustan especialmente porque suelen hacer mucha crítica social. En “Rabia” un chico mata a su profesora y secuestra a sus compañeros de clase, y se dedican el tiempo a hablar de lo mal que está la sociedad, de sus problemas y tal, y al final, todos menos uno, se ponen de su parte. “El fugitivo” trata de un reality show en el que los concursantes se juegan literalmente la vida, y este libro es muy similar, porque solo uno de los 100 llegará con vida a la meta. Además no hay tanta libertad como nos quieren hacer creer; el Comandante y sus soldados son los que establecen la ley, y el que los critica o a la Larga Marcha, adiós muy buenas.
Una cosa que destaca mucho en el libro es la reacción de la gente ante el paso de los corredores. Amontonados tras las barreras, con pancartas, vitoreando a sus corredores favoritos (sobretodo a Ray, que es el único de Maine) y deseando tocarlos o besarlos, pero sobretodo ver cómo éstos son despachados por su culpa, por hacerles parar, y son salpicados con su sangre. Así es como “Richard Bachman” nos muestra la verdadera naturaleza del ser humano, ese morbo por ver cómo quitan una vida delante de ti, y lo cierto es que resulta bastante chocante.
Y qué decir de la intransigencia de los vigilantes, que no dejan pasar una. Menuda frialdad. ¿Tienes un calambre o una piedra en el zapato? Búscate la vida. Qué cabrones. Pero todos estos ingredientes convierten a éste en un muy buen libro, de fácil lectura y muy ameno, tan fácil que te enganche como cualquiera de sus mejores libros. Además hay que reconocerle su mérito a Bachman, porque escribir un libro de 300 y pico páginas sobre unos tipos que van corriendo o andando a un buen ritmo todo el tiempo no parece cosa fácil. Sería interesante que hicieran la película, ahora que están tan de moda este tipo de historias.

miércoles, 23 de abril de 2014

La habitación de Fermat


Como dije hace un tiempo, me encantan las matemáticas y disfruto mucho con las series y películas en las que salen. Yo no soy mucho de ver películas españolas, pero esta la vi hace años y me encantó. El argumento gira en torno a la Conjetura de Goldbach, uno de los grandes problemas matemáticos que tras más de dos siglos sigue sin resolverse. La Conjetura de Goldbach dice que todo número entero par es el resultado de sumar dos números primos (20=13+7, 50=37+13, etc), pero hay que demostrarlo para todos los números, y como hay infinitos pues es un problema, hay que desarrollar una fórmula que los abarque a todos (actualmente hay un matemático que ha demostrado la Conjetura para los primeros 400 millones de números, pero aún así algunos matemáticos siguen sin estar convencidos, creen que puede haber un número tras esos 400 millones que no cumpla la condición; así de tiquismiquis son los matemáticos).

Alejo Sauras interpreta a uno de los protagonistas, un joven genio matemático que ha resuelto la Conjetura de Goldbach, pero antes de poder hacer pública su demostración alguien pone su habitación patas arriba y se la roba.
Luego hay un salto de cuatro meses y vamos conociendo a los demás protagonistas. Un hombre de edad madura, matemático, interpretado por Lluis Homar, juega al ajedrez con un amigo suyo, psiquiatra, y le confiesa que recientemente intentó suicidarse. El hombre parece haber pasado por una fuerte depresión y su amigo le aconseja que tiene que salir de casa y buscar algún entretenimiento para distraerse, que no puede seguir así. El matemático le habla entonces de un acertijo numérico que alguien le ha enviado por correo y que ha despertado su interés; si envía la respuesta correcta dentro de la fecha límite se le convocará a un determinado lugar en una fecha acordada, donde pasará un fin de semana con algunas de las mentes matemáticas más brillantes.
En dicho lugar coincide con otras tres personas: Alejo Sauras, obviamente; un inventor de poco éxito interpretado por Santi Millán y una chica encarnada por Helena Ballesteros, y cada uno lleva una tarjeta identificativa con el nombre de un matemático famoso ante el que responden. Así, Alejo Sauras es Galois, Santi Millán es Pascal, Lluis Homar es Hilbert y Helena Ballesteros es Oliva.
Utilizando una PDA los cuatro llegan a su verdadero destino y pocos minutos después hace acto de presencia su anfitrión, Fermat, interpretado por Federico Luppi. Antes de comenzar los juegos organiza una cena para todos, para ir conociéndose mejor, pero justo al acabar recibe una llamada de teléfono, procedente del hospital en el que está ingresada su hija y tiene que abandonarlos, antes el desconcierto de sus invitados. Poco después en la PDA empiezan a recibir una serie de acertijos matemáticos que deben resolver en un tiempo determinado, en caso contrario la habitación en la que se encuentran irá encogiendo poco a poco hasta aplastarlos.

Al principio no se lo creen pero no tardan en descubrir que es verdad. Una vez transcurrido el tiempo estipulado para cada respuesta las paredes empiezan a moverse centímetro a centímetro, y se detienen cuando escriben la respuesta correcta en la PDA, pero apenas tienen tiempo para descansar porque enseguida reciben el siguiente enigma. Los cuatro descubren que están encerrados y que no hay forma de detener el avance de las paredes (son movidas por unas planchas hidráulicas), así que no les queda más remedio que ir resolviendo los acertijos, mientras tratan de averiguar quién les está haciendo esto y por qué los ha elegido a ellos precisamente y si existe alguna forma de salir con vida de allí. Al principio pensaron que era una venganza de Fermat, porque resulta que Pascal fue el que atropelló a su hija y luego se dio a la fuga, pero queda descartado cuando encuentran en la chaqueta de este una invitación como la de ellos, lo cual significa que no era su anfitrión, sino que alguien quiso hacerles creer que sí lo era, en un plan perfectamente orquestado.

La película es muy buena y la parte de las matemáticas mola un montón, seguro que si has jugado a los videojuegos del Profesor Layton algunos de estos problemas matemáticos te sonarán bastante, pero lo que es la intriga no se queda atrás. A mí me recordó mucho a los clásicos de Agatha Christie, con los protagonistas haciendo un ejercicio de deducción sobre quién está detrás y por qué, y luego saliendo a la luz los secretos de cada uno, algunos de los cuales, por cierto, es bastante fuerte. Y al final el asesino es quien menos te imaginas. En resumen, una muy buena película de intriga. ¿Quién imaginaría que las matemáticas darían para esto?