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miércoles, 19 de diciembre de 2018

Luz, de Michael Grant


Y por fin la última entrega de la saga Olvidados.
Al final del libro anterior, el ejército excavaba un túnel bajo la cúpula y hacía detonar una bomba nuclear con la intención de destruirla (sin importarles lo que pudiera pasarles a los chicos del interior), pero lo único que consiguieron fue que esta se volviera transparente y por primera vez pudieron ver lo que ocurría en Perdido Beach. Y al ver a estos chicos con poderes y saber todo lo que hicieron (las batallas, las muertes, subsistir a base de ratas y algunos incluso de carne humana, luchando unos contra otros hasta despedazarse) sintieron el miedo en el cuerpo, y algunos empezaron a considerar que si la cúpula desaparecía, sería un peligro que quedaran libres. ¿Qué hacer con ellos?
Mientras tanto, en Perdido Beach la gayáfaga logró poseer el cuerpo del bebé de Diana y ahora vaga libremente con el poder de todos ellos (pues sus poderes proceden de ella desde un principio). Su cuerpo se desarrolla aceleradamente y no hay nadie que pueda detenerla, salvo una persona. Gaya teme a Pete más que a nadie, al que se refiere como el Enemigo, el hermano autista de Astrid, el más poderoso de los chicos con poderes, pues él creó la ERA y a los bichos mutantes y otras cosas (podía manipular la realidad creando cosas de la nada), al que su hermana se vio obligada a matar para que la gayáfaga no pudiera utilizarlo. Pero aunque su cuerpo murió, una parte de él, su mente o consciencia, sigue existiendo, al menos de momento, en un plano superior de existencia. Gaya tiene miedo de que Pete haga lo mismo que ella y posea un cuerpo, pues entonces podría hacerle daño, incluso acabar con ella, y por esa razón está decidida a matar a todos los chicos de Perdido Beach y se dirige hacia el lago Tramonto, adonde se trasladaron parte de los supervivientes bajo el liderazgo de Sam Temple, para acabar con todos ellos.
Por su parte, Sam se ve obligado a hacer equipo con el psicópata de su hermano Caine y ambos van en busca de Gaya para matarla, o al menos intentarlo, pues son los dos con más poder del pueblo (Sam dispara rayos de calor con las manos y Caine es telequinético). Entonces tendrá lugar la batalla final entre los supervivientes de Perdido Beach y la gayáfaga. Sabremos quién resulta vencedor, si la cúpula (la ERA) cae finalmente y cuál será el destino de nuestros principales protagonistas. ¿Acabarán reuniéndose con sus padres al otro lado? ¿Seguirán conservando sus poderes? ¿Cómo los recibirán en el exterior?

“Luz” ha sido un estupendo final para esta saga tan fantástica. Es muy épico, con batallas espectaculares; algunos de los personajes principales hallan la muerte (unos nos son queridos y nos entristece, otros no tanto y nos alegramos), pero lo que más me ha gustado es el final de Caine. Némesis de Sam y uno de los principales villanos, aquí logra redimirse y tiene un más que digno final.
Esta última entrega me ha dejado satisfecho, todo queda perfectamente explicado y las cosas acaban bien para nuestros protagonistas (los que han sobrevivido, claro). En resumen, esta ha sido una saga muy buena y entretenida, una de las más destacadas series juveniles de ciencia-ficción que he leído en los últimos años, y claramente la recomiendo.

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