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miércoles, 18 de abril de 2018

Belinda, de Anne Rice

“Belinda” es una novela que Anne Rice publicó en 1986 bajo el seudónimo de Anne Rampling, aunque no es la única que publicó bajo ese seudónimo. Anne Rice publicó varias novelas eróticas bajo los seudónimos de Anne Rampling y A. N. Roquelaure al principio de su carrera, pero personalmente no sé por qué quiso hacer esa distinción en su obra, ya que en sus Crónicas Vampíricas también hay algunos momentos de fuerte carga erótica. Así que, ¿qué más da?
“Belinda” es como una versión moderna de “Lolita”. Es la historia de amor entre una chica de 16 años y un hombre de 44 años. Jeremy Walker es un conocido escritor de libros para niñas que arrastra tras él una larga legión de fans (que oncluye tanto a las niñas como a sus madres). Está en tratos con Disney para adoptar una de sus novelas y los sábados por la mañana se emite por televisión una serie de dibujos animados basada en otro de sus libros.

Encontrándose en una firma de libros ve entrar a una chica de unos 16 años, con uniforme escolar, y queda instantáneamente prendado de ella. Jeremy la pierde de vista pero más tarde, cuando se dirige a una fiesta obligado por su publicista, vuelve a encontrarse con ella y llevado por un impulso la invita a acompañarlo. Allí Jeremy mantiene varias charlas intrascendentes con otras celebridades y es rescatado de ellas por la chica, Belinda, que se mete con él en una habitación. Jeremy le propone que pose para él como modelo y le aclara que no es una excusa para llevarla a su casa sino que suele utilizar modelos adolescentes para los dibujos de sus libros. Como respuesta Belinda cierra la puerta tras ella y empieza a seducirlo. Jeremy trata de resistirse pero le resulta imposible y acaban haciendo el amor.
Al despertar descubre que Belinda se ha ido y le sorprende que no se haya llevado todo el dinero de su cartera. Esa noche empieza a dibujar el retrato de Belinda cuando se ve interrumpido por el timbre de la puerta, y allí está ella, que ha venido a posar para él. Jeremy le da algo de cenar y por lo que le cuenta, Belinda vive sola en un barrio de mala muerte y en su edificio la policía suele hacer redadas por drogas cada dos por tres y la pareja de al lado siempre está discutiendo a gritos y cualquier día va a pasar una desgracia.

Jeremy le pregunta por sus padres y cómo es que vive sola pero ella se cierra en banda y se niega a hablar del tema. Él la invita a quedarse todo el tiempo que quiera y Belinda acepta con una condición, que no le pregunte por sus padres o su pasado porque entonces hará las maletas y no volverá a verla. Jeremy percibe que hay algo turbio tras su negativa a hablar de sus padres, algo que la afecta y le hace saltar las lágrimas, pero no insiste y así se inicia su relación.
Jeremy empieza a pintar una serie de cuadros eróticos con Belinda como modelo, que él no piensa mostrar nunca al público ya que sería el fin de su carrera, mientras que Belinda opina que son brillantes y que debería estar orgulloso de ellos y espera que algún día los muestre.
Jeremy es muy feliz con Belinda, más que con ninguna de sus dos ex-mujeres, pero el secretismo de su pasado está ahí como una presencia oculta, y aunque le ha prometido no volver a preguntarle por el tema a Jeremy le puede la curiosidad y le pide a su abogado que la investigue, lo que hará tambalearse su relación.

Me encantan esas historias de amor entre personas con bastante diferencia de edad, 10-15-20 años, como en “Perdona si te llamo amor” o la historia de Lucas y Sara de “Los Hombres de Paco”, porque estos casos deben superar más obstáculos de lo habitual, el qué dirá la gente, mantener la relación en secreto, etc. Además el rollo Lolita tiene mucho morbo, por eso de rozar la legalidad y la chica seduciendo la hombre y este tratando de resistirse al principio pero cayendo al final en sus redes. Y es que las historias de amor adolescente son superbonitas (personalmente si una de 15 me pone ojitos no sería capaz de resistirme).
Hay que aclarar que el protagonista de esta novela no es ningún depravado que va tras las niñas indefensas, sino simplemente un hombre que se enamora de una chica de 16 años, y eso es lo único que importa. Cuando dos personas se enamoran creo que la edad no debería importar, salvo en casos muy extremos (obviamente si uno es un niño queda descartado, yo hablo a partir de los 15-16 años, cuando ya eres responsable de tus actos y puedes pensar por ti mismo).

Lejos de lo que pueda parecer esta no es una novela erótica. Tiene momentos eróticos y hay relaciones sexuales, pero es más novela romántica que otra cosa. En general me ha gustado y las últimas 100 páginas prácticamente las devoré, atacado por llegar a ese ansiado momento del reencuentro entre Jeremy y Belinda, con la duda de si ella aparecería y si seguiría sintiendo lo mismo. La verdad es que ese momento es muy emocionante y vale la pena la espera. Aunque también hay algunas cosas que no me gustaron. El principio, por ejemplo, es un poco rápido. Belinda y Jeremy se acuestan prácticamente a los cinco minutos de conocerse, y eso no es muy romántico que digamos. Luego está el hecho de que Belinda ya tuviera una experiencia lésbica a los 14 años y que a los 15 se acostara por primera vez con un hombre 20 años mayor que ella, y que se pasa buena parte del tiempo fumando y bebiendo whisky y bourbon. Todo esto la aleja bastante de la imagen angelical e inocente que desprende. Vamos, que no es una santa. Y luego me parece una tontería que no quiera hablarle a Jeremy de su pasado. Al final se entera de todo y no pasa nada, pero claro, si se lo hubiera contado en su momento no habría existido conflicto alguno, y una historia de amor sin conflicto no atrae.

En fin, que si eres un fan incondicional de este género y te apasionan las historias de amor, esta es tu novela.

martes, 10 de abril de 2018

El último pasajero, de Manel Loureiro

Agosto de 1939.
Un viejo buque de carga se encuentra con un enorme transatlántico alemán llamado Valkirie en medio del Atlántico. No hay rastro alguno de la tripulación ni del pasaje ya bordo solo hallan un bebé y una oscura y siniestra presencia.
Setenta años más tarde, un poderoso hombre de negocios, Isaac Feldman, emplea casi toda su fortuna en reflotar el Valkirie con la intención de realizar el mismo recorrido, paso a paso, que hizo hace setenta años. Feldman resulta ser el bebé hallado a bordo del Valkirie y con esto pretende descubrir lo que pudo ocurrir en ese último viaje del transatlántico, por qué todo el pasaje desapareció sin dejar rastro y qué hacía él, un bebé judío, en un crucero alemán. La periodista Kate Kilroy, que ha estado investigando la historia del Valkirie convence a Feldman de que la deje acompañarle en el viaje, haciéndose así con la exlusiva, y a los pocos días de salir del puerto empiezan a producirse extraños sucesos a bordo del transatlántico y la tripulación a comportarse de forma extraña.

Manel Loureiro es un escritor gallego especializado en el género de terror. Era abogado en Pontevedra cuando en 2007 empezó a escribir una historia de zombis ambientada a medio camino entre Vigo y Pontevedra, en un blog de Internet. Tuvo un éxito tremendo así que lo publicó en formato novela. “Apocalipsis Z” se convirtió en un bestseller y a ese le siguieron otros dos, y desde entonces se dedica totalmente a escribir.
De esa trilogía me leí el primero; las historias de zombis me gustan mucho y en concreto me gustó que transcurriera entre Vigo y Pontevedra, ciudades que conozco porque son las más cercanas a mi pueblo, pero se me hizo muy lento y me costó acabarlo. Tal vez es porque estaba escrito en modo diario, no lo sé, pero ya no quise leer los otros dos. Sin embargo con “El último pasajero” no ha sido así. Engancha desde el principio y las páginas se pasan volando. Me ha gustado mucho, aunque es verdad que me imaginaba que la novela iría por otro camino, más en plan barco fantasma.
Muy recomendable.

jueves, 5 de abril de 2018

Cerebro, de Robin Cook

Martin Philips es subdirector del departamento de Neuroradiología del centro médico de la universidad de Hobson y lleva seis meses saliendo con Denise Sanger, residente de segundo año de Radiología, 13 años más joven. Martin y su socio, William Michaels, que está a cargo del departamento de Inteligencia Artificial, inaugurado hace poco, han creado una máquina que puede interpretar una radiografía mejor que un técnico y la labor de Martin es suministrarle a la máquina radiografías del cerebro para ir mejorándola.

La primera que le suministra es de una paciente llamada Lisa Marino y la máquina detecta un punto en su cerebro más denso que el resto, lo que podría ser un indicio precoz de esclerosis múltiple. Martin pretende hacerle más radiografías pero descubre que la joven ha muerto en la mesa de operaciones. Lejos de arredrarse decide hacerle una radiografía al cadáver y descubre atónito que el cerebro ha desaparecido. Además se topa con un muro de presión por parte de sus superiores para que deje el asunto.

Estudiando los archivos Martin descubre que ha habido otros casos con los mismos síntomas, todos ellos mujeres, pero o bien han muerto o han desaparecido. Martin conoce a una joven que parece mostrar los primeros síntomas y la ingresa para realizarle las pruebas pertinentes a la mañana siguiente, pero cuando se dispone a hacerlas descubre que la paciente fue trasladada a otro hospital durante la noche, pero que en dicho hospital no tienen constancia de su ingreso. Es como si alguien en la sombra no quisiera que investigara el asunto y pronto Martin empieza a temer por su vida.


Hacía bastante tiempo que no me leía un libro de Robin Cook (me leí dos el año pasado) y escogí este simplemente porque es el más antiguo suyo que tengo en mi colección y me gusta hacerlo en orden cronológico. El libro me ha gustado mucho, tiene todos los ingredientes de las buenas novelas de Robin Cook, extrañas muertes de pacientes con los mismos síntomas, una siniestra conspiración que pretende ocultarlo todo, el protagonista que quiere desvelarlo todo aún a costa de su propia vida… El libro es de fácil lectura y tiene un buen ritmo, engancha desde el principio y las páginas se pasan volando. El final es como un puñetazo directo al estómago, totalmente increíble y se adentra un poco en la ciencia-ficción, pero es de esos que te dejan pensando después de acabarlo. Muy recomendable.

martes, 3 de abril de 2018

Nada se acaba, de Margaret Atwood

El matrimonio de Elisabeth y Nate hace aguas desde hace mucho tiempo. Ambos ya no sienten nada el uno por el otro y si permanecen juntos es por sus dos hijas. Los dos han tenido varias aventuras amorosas, y cuando uno está con alguien se lo cuenta al otro y se lo toman con mucha normalidad.
El último amante de Elisabeth, Chris, se ha suicidado recientemente y ella está como en una nube desde entonces. Se pasa el tiempo tumbada en su habitación, con la mirada fija en el techo y las cosas han perdido su importancia para ella. Incluso cuando sus hijas hablan con ella le cuesta concentrarse en lo que le están diciendo. Nate por su parte ha roto con su última amante, Martha, y ahora se muestra interesado en una mujer llamada Lesje, una paleontóloga que trabaja en el mismo museo que Elisabeth, que se siente más cómoda entre huesos que entre personas y que suele fantasear a menudo con los dinosaurios. Lesje vive con su novio William, pero no está demasiado ernamorada de él y es casi como si solo fueran compañeros de piso. Así que cuando Nate se acerca a ella, Lesje se muestra receptiva.

Pensé que iba a encontrarme con una novela tipo Danielle Steele debido a la temática y no sabía si me gustaría o no (me he leído otras tres novelas de la autora y todas ellas me encantaron), pero al final ha resultado ser una buena lectura. Es verdad que es una novela sobre relaciones, infidelidades, la ausencia del amor en una pareja y todo eso, pero no hay tanto culebrón como pensaba. Está bien estructurada, los capítulos se centran en el punto de vista de cada uno de los tres personajes principales, Elisabeth, Nate y Lesje y la novela se deja leer con facilidad, aunque es verdad que es una historia un poco tristona y no llegas a empatizar con ninguno de los tres (es que son todos unos amargados e infelices, después de leer esto lo normal es que estés de bajón).

lunes, 2 de abril de 2018

En la corte de Ronnie, de John Le Carré

Hasta la fecha me había leído dos novelas de John Le Carré, “La Casa Rusia” y “El espía que surgió del frío”. “La Casa Rusia” fue el primero pero hace tanto tiempo que no recuerdo si me gustó o no. pero supongo que si leí un segundo libro suyo es que me gustó. Luego leí “El espía que surgió del frío”, su tercera novela y la que lo lanzó al estrellato. Es una novela corta, unas 250 páginas, pero de esta sí recuerdo que me pareció lenta y que el final fue una tomadura de pelo, así que me negué a leer otra novela suya. Pero hace unos meses vi la miniserie de “El infiltrado” y me encantó, me tuvo enganchadísimo así que pensé en darle una segunda oportunidad.

“En la corte de Ronnie” es un relato autobiográfico en el que John Le Carré nos habla de su padre, Ronnie Cornwell, un hombre de apariencia respetable pero que era uno de los más conocidos timadores de la Inglaterra de la posguerra. Ronnie siempre estaba arrastrando un montón de deudas por todas partes y entrando en la cárcel cada dos por tres a causa de sus timos y su hijo David (John Le Carré) era el encargado de pagarle la fianza. Ronnie no solo estafaba a gente normal sino que llegó a embaucar a varias personalidades relevantes de la época y no dudaba en utilizar la fama de su hijo para poner en marcha alguno de sus timos.
John Le Carré nos habla de los recuerdos que tiene de su padre durante su infancia, de cómo se conocieron sus padres, de su nacimiento y de cuando su madre los abandonó a su hermano y a él cuando él tenía cinco años, no volviendo a verla hasta los 21, todo mezclado con ironía y humor, yendo adelante y atrás en el tiempo.
Este librito me ha gustado, claro que son apenas 100 páginas y se leen en nada. Habría preferido leer una biografía más completa, que a sus 86 años ya toca. Si no me equivoco, la publicó en 2016 bajo el título de “Volando en círculos”.

Muerte en el seminario, de P. D. James

Un joven seminarista es hallado muerto en una playa cercana al seminario de Saint Anselm, donde estudian los futuros sacerdotes anglicanos. La investigación lo declara una muerte accidental, pero su padre, director de una de las multinacionales más importantes del país, no está satisfecho con el resultado. No cree que su hijo muriera accidentalmente ni que se suicidara, sino que alguien lo asesinó, y quiere que Adam Dalgliesh reabra la investigación.
Adam tenía pensado pasar unos días de vacaciones en Suffolk y se ofrece a hablar con la policía de allí y con los sacerdotes del seminario para comprobar si hay pruebas suficientes para continuar con el caso. Además él conoce Saint Anselm, ya que pasó allí algunos veranos de joven y se lleva bien con el antiguo rector, el padre Martin.
Pero la muerte del joven Ronald Treeves no es la única que tiene lugar en Saint Anselm. Margaret Munroe, la anciana que halló su cuerpo, fallece una semana más tarde aparentemente de un infarto y un día después de la llegada de Adam Dalgliesh al seminario el archidiácono Crampton es asesinado de un fuerte golpe en la cabeza. Adam cree poco probable que haya más de un asesino en Saint Anselm y sospecha que estas muertes están relacionadas.

Mi hermano le regaló este libro por Reyes a mi padre, hará un par de años, y como me leí recientemente dos libros de P. D. James (Muerte de un forense e Hijos de hombres), quise leer este también, pues así ya lo tachaba de mi lista de pendientes. El libro me ha gustado. Encuentro muy interesante que esté ambientado en un lugar tan aparentemente tranquilo como un seminario de curas, pero los curas, como cualquier otra persona, también tienen sus secretos. Aquí se producen un montón de muertes y solo una de ellas no guarda relación con las otras.
El libro tiene un desarrollo pausado, Dalgliesh se toma su tiempo para interrogar a los relacionados con las víctimas y posibles sospechosos y recabar toda la información pertinente, y no es hasta las últimas 100 páginas que el ritmo se acelera y empezamos a descubrir las cosas importantes. Como suele ocurrir en estos casos la identidad del asesino es una sorpresa.

lunes, 26 de marzo de 2018

Hijos de hombres, de P. D. James

Toda la obra de P. D. James pertenece al género policiaco, sin embargo en 1992 publicó esta novela, que nada tiene que ver con su género habitual. “Hijos de hombres” es una novela de ciencia-ficción distópica en la que el ser humano se ha vuelto estéril y ya no puede procrear. La novela transcurre en el año 2021, año en el que el protagonista, Theo Faron, empieza a escribir un diario a raíz de su 50 cumpleaños. Hace 25 años que nació el último ser humano en la tierra y al comienzo de su diario Theo nos informa que este ha muerto en los primeros minutos del años 2021 en una pelea de bar.
Theo es primo de Xan Lyppiatt, el Guardián de Inglaterra, al que muchos consideran un dictador, que gobierna el país desde hace 15 años junto a su Consejo. Al estar condenados a la extinción, a la gente ya le daba igual todo, así que Xan se presentó, arrasó en las elecciones y acto seguido las suspendió, acabando así con la democracia en el país.

Todos los delincuentes son enviados a la isla de Man, que está controlada por los más peligrosos y en la que campan a sus anchas, y los más débiles no duran mucho tiempo. Los extranjeros son utilizados como temporeros, obligados a hacer los trabajos más sucios y a los 60 años son deportados de vuelta a su país y a los ancianos se los somete a eutanasia, en una ceremonia supuestamente voluntaria llamada Quietus.

Theo conoce a una misteriosa mujer llamada Julian, que quiere que se reúna con ella y unos amigos a causa de su relación con el Guardián de Inglaterra. Julian forma parte de un grupo denominado los Cinco Peces, que consideran que las cosas no pueden seguir así y quieren que Theo hable con su primo para que lo convenza de que realice algunos cambios: que reinstaure las elecciones generales, que cancele los Quietus, el transporte de delincuentes a la isla de Man y las pruebas obligatorias de fertilidad y que le otorgue derechos civiles a los temporeros extranjeros. Theo les asegura que no tiene ninguna influencia sobre el Guardián, pero accede a hablar con Xan.
Pero el Guardián de Inglaterra no es tonto y se da cuenta de que las ideas que le ha propuesto no provenían de él sino de algún grupo disidente. Y Theo se percata de que la PSE, la Policía de Seguridad del Estado, lo está vigilando e incluso se presenta en su casa para interrogarlo. Theo advierte a Julian de lo sucedido y le dice que tengan cuidado, y se pasa varios meses sin saber nada de ellos. Theo pasa este tiempo viajando por Europa y al poco de regresar a casa recibe la visita de uno de los Cinco Peces, que le dice que Julian necesita verle urgentemente. Cuando llega hasta ella descubre la increíble razón: Julian está embarazada.

Recuerdo que en 2006 se hizo la película, dirigida por Alfonso Cuarón y protagonizada por Clive Owen y Julianne Moore. La premisa me pareció muy interesante pero la película no me gustó porque se me hizo lentísima, en vez de hora y media pareció durar el doble. De hecho poco me faltó para quedarme dormido.
Entre libro y película hay varias diferencias. En la película las estériles son las mujeres mientras que aquí parece ser cosa de los hombres. La mujer embarazada es otra y el final no podría ser más diferente al del libro. Como novela distópica me ha parecido muy interesante. El hecho de que las mujeres ya no puedan tener hijos es una idea que atrae mucho. La novela en sí está bien, pero tampoco es la mejor del género y le sobra un poco de culebrón en la segunda parte. Personalmente prefiero que P. D. James haya seguido escribiendo novelas policiacas y dejara la ciencia-ficción para los expertos en la materia.