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viernes, 24 de marzo de 2017

Los ojos de la oscuridad, de Dean Koontz

Tina Evans perdió a su hijo Danny, de 12 años, en un trágico accidente hace ahora un año. El proceso ha sido muy doloroso pero Tina está empezando a superarlo. Pero entonces empiezan a ocurrir cosas extrañas en su casa. En la pizarra de la habitación de su hijo alguien ha escrito “No estoy muerto”. Tina cree que alguien la considera responsable de su muerte y quiere atormentarla. Esto ocurre en más de una ocasión y Tina cree que podría tratarse de su ex-marido, pero tras hablar con él se da cuenta de que no es cosa suya.
Pero eso no es lo único. También se producen repentinas bajadas de temperatura, en el ordenador de su despacho también aparece el mismo mensaje, y en su ausencia las cosas de la habitación de Danny empiezan a moverse solas. Tina empieza a considerar la posibilidad de que su hijo esté realmente vivo y de que lo que está pasando sea su forma de ponerse en contacto con ella. Tina se lo cuenta a Elliot, el abogado de su jefe con el que ha empezado a verse y le pide ayuda para exhumar el cuerpo de su hijo y comprobar así si está realmente muerto. Pero unos peligrosos individuos intentan matarlos para que no descubran la verdad acerca de lo ocurrido con Danny, y ambos deben emprender la huida para salvar sus vidas y dar con el paradero de su hijo.

Esta es una buena novela de terror de Dean Koontz, pero no está entre las mejores. Tampoco entre las peores. Pertenece más bien a ese grupo de novelas que son únicamente entretenidas, te hacen pasar un buen rato pero una vez acabadas ya no piensas más en ellas. Más que de terror, yo diría que esta novela es de mucha tensión y suspense. Hay grandes dosis de las dos y Koontz sabe manejarlas para hacer que te resulte muy difícil dejar de leer. En la recta final el ritmo se acelera y la acción se vuelve vertiginosa, y lo que ocurre en las últimas páginas es toda una sorpresa.

jueves, 23 de marzo de 2017

La poesía de los números, de Daniel Tammet

Daniel Tammet es un genio de las matemáticas. De niño le diagnosticaron el Síndrome de Asperger, pero también es sinestésico (cuando se cruzan los sentidos, como oler los colores o ver los sonidos; en el caso de Daniel él ve los números en colores, siluetas y distintas texturas) y además padece el Síndrome del Sabio, su memoria prodigiosa le permite aprender un idioma en una semana (habla diez, incluyendo el esperanto y uno inventado por él) y tiene en su haber un record Guinness: en 2004 recitó de memoria los primeros 22.514 dígitos del número Pi, sin equivocarse, durante más de cinco horas.

Yo antes de ahora no tenía ni idea de quién era Daniel Tammet pero vi este libro en la biblioteca y no dudé en llevármelo porque me encantan las matemáticas (he visto una película sobre el tema, “La habitación de Fermat”, la serie “Numbers”, en la que se utilizaban las matemáticas para ayudar a resolver crímenes y me he leído “La música de los números primos”, que trata sobre los matemáticos que aportaron su granito de arena al complejo mundo de los números primos, desde la Antigua Grecia hasta el presente). Si crees que aquí tendrás que tragarte alguna de esas ecuaciones complicadas solo comprensibles para cerebritos, puedes respirar tranquilo, porque no hay nada de eso. Lo cierto es que para ser un libro de matemáticas, estas se enfocan de una forma bastante abstracta, así que no corres peligro de aburrirte.

El libro consta de 25 ensayos sobre las “matemáticas de la vida”, según las palabras del propio autor. Algunos de estos ensayos son autobiográficos, Daniel nos habla de su familia, de cómo es ver el mundo a través de sus ojos, nos habla del episodio del Guinness y lo que se le pasaba por la cabeza minutos antes de empezar a recitar los números y durante la prueba. Los otros ensayos hablan sobre la belleza intrínseca de las matemáticas y las curiosidades matemáticas que se ocultan en muchas de las cosas que nos rodean. ¿Sabías que en islandés hay un montón de palabras para contar hasta cuatro, dependiendo de qué es lo que quieras contar? Cuatro es fjórir, pero cuatro ovejas se dice fjórar y un niño de cuatro años se dice fjógurra. Y con el chino pasa algo similar.

¿Sabías que hay una tribu en el Amazonas que no conoce los números? Si le preguntas a un indígena te dirá el nombre de cada uno de sus hijos pero no sabrá decirte cuántos hijos tiene. Por lo mismo, esta tribu, los pirahã, no hace planes que excedan el día de duración, y no distinguen un pájaro de una bandada ni entre una persona y un grupo de personas.
Daniel también nos habla de las tablas de multiplicar y de los hermosos patrones que esconden; de cuando Shakespeare descubrió la existencia del cero, algo que le fascinó sobremanera y que reflejó en muchas de sus obras; de las clases de matemáticas que impartía Pitágoras, de los números astronómicamente grandes, de por qué percibimos que la nieve es blanca y de cuál es la auténtica forma de los copos de nieva, de la probabilidad matemática de que haya vida en otros planetas, de la poesía inherente de los números primos y más cosas por el estilo.

El libro me ha gustado. Yo me esperaba un libro de matemáticas puro y duro y no uno tan poético como este, pero aún así me ha gustado y Daniel Tammet es una persona digna de admiración. Tiene Asperger, sinestesia y posee un cerebro único en su clase, su vida no ha sido fácil pero no ha arrojado la toalla y aquí demuestra, al igual que en sus libros anteriores, que se le de muy bien lo de escribir y hacer comprender a los demás lo que es vivir en su piel y lo hermosos de una asignatura como las matemáticas. En resumen, un libro muy recomendable.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Material sensible, de Neil Gaiman

Este libro de Neil Gaiman está formado por 24 relatos y poemas, que son los siguientes:

1. Cómo montar una silla
En este poema Neil Gaiman sufre un bloqueo así que se pone a montar una silla.

2. Un laberinto lunar
El protagonista contrata a un guía para que lo lleve hasta el laberinto lunar, un laberinto que solo puede recorrerse a la luz de la luna y que según dicen, si llegas al centro y vuelves a salir sin equivocarte una sola vez de camino, te curarás de todos tus males; de lo contrario hallarás la muerte.

3. Lo que pasa con Cassandra
Cuando estaba en el instituto Stuart Innes se inventó una novia para que sus amigos no creyeran que era un pringao. Ahora, 15 años más tarde, su novia imaginaria se convierte en alguien real.

4. En la oscura profundidad del mar
Una mujer le cuenta al narrador cómo murió su hijo en alta mar.

5. “La verdad es una cueva en las montañas negras...”
Un hombre contrata a un guía para que lo lleve hasta una cueva en la Isla de la Niebla, que según cuenta la leyenda alberga un gran tesoro.

6. Mi última casera
Un poema sobre una casera asesina.

7. Una historia de aventuras
Tras la muerte de su marido una mujer le habla a su hijo de las extrañas aventuras que éste vivió durante la 2ª Guerra Mundial.

8. Naranja
Una chica recibe un misterioso paquete desde el extranjero, de bronceador, tinte o algo por el estilo, y a partir del día siguiente empieza a emitir un intenso fulgor naranja y desarrolla poderes telepáticos y telequinéticos.

9. Un calendario de cuentos
Este relato está formado por doce relatos breves, de 2-3 páginas cada uno, que pertenecen a géneros muy dispares, desde una historia de piratas, un hombre que pierde al poker con unos patos, una tarjeta de felicitación más allá del espacio-tiempo, la mujer que se encuentra con su yo del futuro...

10. El caso de la muerte y la miel
El origen de la afición de Sherlock Holmes por las abejas,

11. El hombre que olvidó a Ray Bradbury
Un hombre empieza a olvidarse de las palabras y lo peor de todo, del nombre de su autor favorito. Recuerda las historias y a sus protagonistas, pero no a su autor.

12. Jerusalén
Un hombre recuerda el viaje que él y su mujer hicieron a Jerusalén y lo que a ella le pasó allí.

13. Clic-Clac, el sonajero
El protagonista es un chico que tiene que cuidar al hermano pequeño de su novia. Este le pide que le cuente un cuento para dormir y le pregunta si conoce alguno sobre Clic-Clac el sonajero, un monstruo distinto a todos los demás, y como no es así el niño le habla de él: un monstruo que vive en la oscuridad y que se te lleva en cuanto te despistas a su madriguera y al morderte te licua los órganos y se los bebe y de ti solo quedan la piel y los huesos.

14. Un conjuro contra la oscuridad
Un hombre llega hasta nuestro mundo desde un mundo a punto de llegar a su fin y le cuenta al narrador cómo llegó hasta él.

15. “Y llora, como Alejandro”
La razón por la que no existe los coche voladores, las mochilas-cohete o las naves espaciales es Obediah Polkinghorn, un desinventor.

16. Las nada en punto
Un relato del Doctor Who.

17. Diamantes y perlas: un cuento de hadas
Una peculiar versión de la Cenicienta.

18. El retorno del delgado duque blanco
Un monarca se ha convertido en un monstruo. Al principio era bueno y trataba de hacer las cosas bien, pero ahora le resulta indiferente matar a todos los que son inferiores a él. Un prisionero de sus mazmorras se lo dice a la cara antes de matarlo. En los días siguientes no puede sacarse las palabras del condenado de la cabeza y asume que es verdad, que se ha convertido en un monstruo, y se vuelve infeliz. El monarca necesita algo que le devuelva las ganas de vivir y a sus oídos llega la noticia de que una reina ha sido hecha prisionera por unos gigantes y todo aquel que ha intentado rescatarla ha hallado la muerte. Así que decide ir a lomos de su corcel al rescate de la reina.

19. Terminaciones femeninas
Una carta de amor.

20. Ceñirse a las formalidades
Poema acerca de una mujer a la que no invitan a un bautizo.

21. La joven durmiente y el huso
Blancanieves y la Bella Durmiente.

22. El oficio de bruja
Un poema sobre una bruja.

23. En Relig Odhráin
Poema sobre un santo irlandés del siglo VI.

24. Black Dog
Un relato de “American Gods”.

La biblioteca municipal está recibiendo bastantes novedades literarias, de hecho tan a menudo que el bibliotecario ya no tiene dónde meter tanto libro, todas las estanterías están llenas al máximo (no sé qué pasará si alguien decide donar libros a la biblioteca). Una de estas novedades es el presente libro, una antología bastante reciente, del 2016, y no dudé en llevármela a casa en cuanto la vi. Puede que al principio Neil Gaiman no me entusiasmara mucho; lo primero que leí de él fue “Stardust”, que me pareció un poco lento, luego “Los Hijos de Anansi”, que me gustó pero no era para echar cohetes (la segunda vez que lo leí me gustó muchísimo más que la primera) y luego los cómics de “Sandman”, que me parecieron fabulosos. Pero fue con “American Gods” con el que caí rendido a sus pies y ahora cuando veo su nombre en algún libro los ojos se me salen de las órbitas.
Esta es la primera antología de Gaiman que leo y la verdad es que me ha gustado mucho. Lo cierto es que se me ha pasado volando y la terminé antes de lo que pensaba, pero algunos relatos me parecieron un poco raros y no acabé de pillarles el punto, tal vez necesitaban unas cuántas páginas más de desarrollo.

Como “Lo que pasa con Cassandra”, que parte de una premisa muy interesante pero que termina con un giro muy confuso. O “Una historia de aventuras”, que te deja un poco frío, no sabes cuál es el propósito del relato. O “El retorno del delgado duque blanco”, que empieza como un relato de capa y espada y termina convirtiéndose en otra cosa, muy surrealista. Los que menos me gustaron fueron los poemas, nunca se me han dado bien ni comprender su significado, dejémoslo ahí.
El de “Naranja” es bastante peculiar porque el texto está formado por las respuestas de un cuestionario que la hermana de la protagonista, Jemima Glorfindel Petula Ramsey, debe responder sobre lo sucedido con su hermana superpoderosa, pero ignoramos cuáles son las preguntas y tenemos que imaginárnoslas a partir de las respuestas. Los que más me gustaron fueron “El caso de la muerte y la miel”, “El hombre que olvidó a Ray Bradbury”, “Y llora, como Alejandro”, “Las nada en punto”, “La joven durmiente y el huso” y “Black Dog”. Principalmente “Las nada en punto” y “Black Dog” son soberbios. Y luego está la introducción, en la que Neil Gaiman nos cuenta cómo se le ocurrió cada historia, algo que siempre me ha gustado saber. Simplemente fantástico.

viernes, 17 de marzo de 2017

El perdón (Fanfic Los Hombres de Paco)

Empecé a ver “Los Hombres de Paco” allá por el 2005 únicamente por la historia de amor de Lucas y Sara (me puede la vena romántica, también vi “Los Serrano” por lo de Marcos y Eva”), la historia de amor más grande de la ficción española, una historia muy dulce y tierna que me enamoró desde el principio, que me emocionó y me hizo sufrir muchísimo durante toda la serie. La 7ª temporada me cabreó tanto que no quise seguir viéndola pero cuando me la bajé entera me obligué a hacerlo y lo pasé realmente mal. Odié a Sara por lo que hizo y me sentí traicionado, como si yo hubiera sido el cornudo y lo que peor me sentó fue que no se sintiera culpable. Le pone los cuernos al gran amor de su vida, ¿y no siente el más mínimo remordimiento? ¡Venga! Al menos a final tomó la decisión correcta (si hubiera elegido a Aitor es para matar a los guionistas) y todo acabó bien.
Las últimas semanas, no sé por qué, me entraron unas ganas locas de volver a ver toda la historia de Lucas y Sara desde el principio así que me tragué de nuevo la serie al completo, pero solo las partes de Lucas y Sara, el resto le di a avance rápido. De hecho fue algo casi obsesivo porque me echaba hasta las dos de la mañana con la serie y luego no era capaz de dormir pensando en Lucas y Sara, y por la mañana me despertaba pensando en ellos dos y no tenía ganas de hacer nada más hasta terminar de verla entera.
Por el último capítulo de la serie sabemos que Lucas perdonó a Sara y tienen un hijo y todo se arregló entre ellos, pero en el final de la 7ª temporada eché de menos una escena intensa y emotiva entre ellos dos, con Sara contándole lo de su infidelidad y pidiéndole perdón y todo eso y Lucas pensándose si hacerlo o no.
Y esto es lo que se me ha ocurrido. Espero que os guste.

EL PERDÓN

Lucas y Sara dejaron atrás la masacre en que se convirtió la boda de Silvia y Pepa y se alejaron caminando, abrazados el uno al otro. Sara tenía un brazo rodeándole el costado y Lucas le rodeaba a su vez los hombros con el suyo y así como estaban, con la cara de Sara apoyada en su pecho, Lucas aún la notaba llorar quedamente y su respiración agitada. La pierna le palpitaba levemente, por el disparo, y le molestaba cada vez que apoyaba el peso sobre ella, por eso no podía moverse todo lo rápido y cómodo que le hubiera gustado y necesitaba apoyarse en Sara para caminar.
Ambos llevaban varios minutos sin hablar y Lucas no paraba de darle vueltas a la cabeza a lo que había pasado. Al principio sintió una mezcla de alegría y alivio cuando Sara lo eligió a él pero ahora ese sentimiento estaba mitigado por el dolor de la traición de Sara. Si había algo por lo que hubiera puesto la mano en el fuego sin ninguna duda es de lo suyo con Sara, y que ella le hubiera sido infiel era algo que aún no podía creerse. Pero aquello no había sido solo un calentón (si lo hubiera sido le habría dolido igualmente) sino que se había enamorado de Aitor, lo cual era más grave. Pero al final lo había escogido a él y eso tenía que significar algo, no? Lucas no se imaginaba la vida sin ella, pero ahora no sabía si podía perdonarla. ¿Cómo confiar de nuevo en ella? ¿Cómo recuperarse de algo así? Era algo que tenía que pensar muy detenidamente.
Lucas vio que había un banco de madera a un lado del camino, bajo la sombra de los árboles que flanqueaban ambos lados del camino, y otro en frente.
-Mira-dijo Lucas y Sara alzó la cabeza-Sentémonos un rato.
-¿Estás bien?
-Me duele un poco la pierna.
-Tal vez debimos esperar a que llegara la ambulancia.
Lucas negó con la cabeza.
-No, estoy bien, fue una herida limpia. Solo quiero descansar poco.
Lucas se dejó caer en el banco como un peso muerto e inclinó la cabeza hacia atrás, con los ojos cerrados. Se dejó estar así durante un buen rato y luego volvió a abrir los ojos.
Sara se sentó a su lado, de cara él y se quedó mirándolo con expresión atormentada. Lucas la cogió de la mano y se la besó, luego se aflojó el torniquete. La herida le sangró un poco, pero no tanto como antes, y volvió a apretarse el torniquete.
-Estoy bien-dijo para tranquilizarla-Casi no sangra.
Lucas le acarició la cara y Sara le cogió de la muñeca y le apretó la mano contra su mejilla, y dejó escapar un sollozo.
-Lucas, lo siento mucho, nunca pretendí...
Lucas retiró la mano de la mejilla de Sara.
-Sara, ¿crees que este es el mejor momento para hablar de esto? Todo está bien, déjalo estar.
-No, no puedo dejarlo estar. Necesito sacarme esto de dentro-dijo ella, golpeándose el pecho con la mano-y saber si lo nuestro tiene arreglo, si podremos seguir adelante. Quiero saber lo que estás pensando, no quiero que te lo guarde dentro y que me digas que todo está bien, y que en el momento menos pensado me lo eches en cara, porque no lo soportaría.
-Quieres saber lo que pienso-dijo Lucas en voz baja, con la mirada clavada en el suelo. Entonces se volvió hacia ella y la miró a los ojos-Lo que pienso es que me has roto el corazón. Creía que ya habíamos pasado por lo peor tú y yo y jamás pensé que esto pudiera pasarnos a nosotros. Ahora tengo un agujero en el pecho y no sé si alguna vez volverá a cerrarse del todo.
Las lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas de Sara.
-Lo siento mucho, Lucas, nunca quise hacerte daño. Estoy muy arrepentida, de verdad, si pudiera dar marcha atrás...
-Pero no puedes, Sara, lo hecho, hecho está. Solo quiero saber por qué.
Sara bajó la mirada y trató de secarse las lágrimas, pero estas seguían fluyendo.
-Me encontraba muy sola, sentía que me habías abandonado, que me habías dejado de lado, además ya no me enviabas mensajes y yo...
-Si me hubieras dicho cómo te sentías habría vuelto mucho antes, lo habría dejado todo por ti.
Sara sollozó.
-Lo sé-Sara meneó la cabeza-Aitor estaba ahí, era mi apoyo y yo... empecé a enamorarme de él otra vez.
-Y no dudaste en meterte en su cama-le reprochó Lucas. Sara bajó la mirada sin dejar de llorar.
-Dime una cosa, ¿en algún momento te sentiste culpable por lo que estabas haciendo? ¿No te paraste a pensar que le estabas poniendo los cuernos a tu marido?
-Claro que sí, pero no podía evitarlo, os quería a los dos. No sabía qué hacer, a quién elegir, pero cuando os vi a los dos juntos durante el tiroteo, entonces lo supe, supe que no podría estar con otro que no fueras tú.
Sara se arrimó a él y lo agarró del brazo, pero Lucas se zafó de ella y se puso de pie.
-Qué afortunado soy-dijo con sarcasmo, situándose en medio del camino y mirándola fijamente. Sara estaba echa un mar de lágrimas, no paraba de llorar, tenía la cara enrojecida y le temblaba el mentón, pero ella quería saber lo que tenía en la cabeza y por Dios que iba a decírselo-Lo supiste entonces, ¿no? Cuando nos viste juntos supiste que me querías a mí, ¿no?
Sara asintió con la cabeza.
-¿Y si no hubiéramos estado juntos? ¿O si yo no hubiera venido a la boda? ¿Lo habrías escogido a él?
-No lo sé-dijo Sara con la voz rota.
-Vaya, y yo que pensaba que era el gran amor de tu vida.
Sara sintió un ramalazo de pánico. ¿Por qué hablaba en pasado?
-Y lo eres. ¡Lo eres! Mi amor por ti no disminuyó en ningún momento, tienes que creerme.
-Pero llegaste a considerar la posibilidad de escoger a Aitor antes que al gran amor de tu vida-dijo, haciendo el gesto de las comillas con ambas manos-¿no es verdad? Eso me hace pensar que en realidad no estabas tan enamorada de mí como me has hecho creer, que solo se trataba de un capricho adolescente. Eso me parte el corazón y pienso que he sido un auténtico idiota por habérmelo creído.
-¡No!-exclamó Sara, poniéndose de pie y agarrándose al pecho de Lucas-Lucas, mírame. ¡Mírame! No dudes ni por un momento de que estaba y estoy perdidamente enamorada de ti. Me enamoré de ti a los 14 años y entonces ya supe que sería para siempre. No se trató de ningún encaprichamiento tonto sino de auténtico y puro amor, la nuestra es como una de esas grandes historias de amor que solo parecen existir en las novelas y películas, pero la nuestra es real. Estoy destrozada por dentro por lo que te he hecho, tuve dudas y fui débil y me comporté como una cría estúpida. Pero volví a verte y recordé lo mucho que te amaba y supe que no podría vivir sin ti. Mira cómo estoy, nunca he llorado tanto en toda mi vida, pero sé que merezco derramar cada una de estas lágrimas, porque lo siento aquí-Sara cogió una mano de Lucas y se la puso sobre el corazón.
A Lucas le emocionó el discurso de Sara y parpadeó varias veces para contener las lágrimas. Cuánto la amaba, ¿pero sería eso suficiente?
Lucas apoyó la frente contra la de Sara y suspiró hondamente.
-No sé si… -empezó a decir Lucas, pero se interrumpió-¿Cómo sé que no volverá a pasar, cómo confiar de nuevo en ti?
-Mírame a los ojos y entonces lo sabrás.
Lucas así lo hizo. Observó los ojos hinchados y enrojecidos de Sara de tanto llorar, las lágrimas que aún resbalaban por su rostro y la barbilla que aún le temblaba. Clavó sus ojos en los de ella y miró más allá y vio lo sinceramente arrepentida que estaba de lo que le había hecho, lo destrozada que se encontraba, y ahora le tocaba a él decidir. ¿Seguía queriendo pasar el resto de su vida con ella o había cosas que eran imposibles de superar?
La vida no era fácil, pensó, y a veces esta te ponía a prueba de la peor manera posible. Pero cuando alguien se arrepentía de verdad desde lo más profundo de su corazón, saber perdonar era algo catártico y unía a esas dos personas mucho más de lo que habían estado antes. Así que Lucas enseguida supo la respuesta.
-Solo voy a hacerte una última pregunta y luego se acabó-Lucas notó que el corazón de Sara se aceleraba de golpe y abría los ojos conmocionada.
-¿Qué? Lucas, no, por favor…
-Sshh-dijo él, poniendo un dedo sobre los labios de ella. La pobrecilla lo había entendido al revés-Solo quiero saber una cosa. ¿Aún quieres pasar el resto de tu vida conmigo?
Los ojos de Sara se llenaron de lágrimas.
-Sí, quiero pasar el resto de mi vida contigo, darte un montón de hijos y que nos hagamos viejitos juntos.
-Entonces no hay más que hablar-Lucas le acarició el rostro, se inclinó hacia ella y la besó en los labios y Sara se dejó llevar. Lucas pudo saborear las lágrimas en su labios-Hemos pasado por mucho tú y yo, superado demasiados obstáculos como para tirarlo todo ahora por la borda.
-Te prometo que a partir de ahora te haré saber cada día lo mucho que te quiero, para que vuelvas a quererme como antes-dijo Sara abrazándolo con fuerza, como si no quisiera separarse de él nunca más y apoyando la cara en su pecho.
-Eso es imposible, porque mal que me pese soy incapaz de dejar de quererte-Lucas le dio un beso en la nuca y la sintió estremecerse entre sus brazos-¿Sabes cuándo empecé a enamorarme de ti? Cuando me grabaste aquel video, ¿te acuerdas?
Sara separó la cara de su pecho y le sonrió.
-¿Cómo podría olvidarlo? Qué vergüenza. Al día siguiente te encontré en mi habitación y quise dártelo y tú me echaste la bronca y luego me diste un beso en la frente. Me dio un bajón... Entonces me arrepentí de haberlo grabado y cuando supe que te habías llevado la cámara quise morirme.
-Nadie me había dicho nunca nada tan bonito y me llegó adentro. Entonces empecé a verte con otros ojos, aunque no quise reconocerlo y traté de mantener las distancias. Luego, cuando me dijiste que me odiabas no pude soportarlo y cuando me anunciaste que te ibas a Dublín dos años mi mundo entero se vino abajo. En ese momento supe que nunca podría ser feliz si no era contigo.
-Y luego me besaste.
-Bueno, técnicamente fuiste tú quien me besó
-Pero tú me lo devolviste.
-No pude remediarlo. Por un lado me sentía mal por hacerlo. ¡Estaba besando a una menor de 15 años! Podía ir a la cárcel por eso. Pero por otro lado no pude resistirme por más tiempo. Me estabas volviendo loco.
Los dos volvieron a besarse.
-Venga-dijo Sara-Llévame a nuestra nueva casa. Quiero ver ese pedazo de chalet que me has comprado.
Lucas le rodeó los hombros con su brazo y reemprendieron la marcha hacia ese futuro que les aguardaba juntos.

FIN

jueves, 9 de marzo de 2017

Revival, de Stephen King

1962. 
Jamie Morton tiene seis años y juega en el jardín de su casa con sus soldados de juguete cuando una sombra se yergue  sobre él. La sombra pertenece al nuevo y joven pastor de Harlow, el reveendo Charles Jacobs, y Jamie mantendrá con él una estrecha amistad durante los tres siguientes años. Jacobs enseñará la catequesis a los niños mediante juegos didácticos y sobretodo con sus experimentos con la electricidad, afición que ocupa casi todo su tiempo libre y que parece obsesionarlo. 
Pero tras sufrir una terrible tragedia personal el reverendo Jacobs renegará de Dios y de la religión, causando que lo despidan, y Jamie no volverá a encontrarse con él hasta varias décadas después. 

De adulto Jamie se gana la vida tocando la guitarra en grupos de rock e segunda y ha caído en la droga. En 1992 Jamie acude a una feria en busca de droga y allí encuentra a Charlie Jacobs, que ahora se hace llamar Dan, convertido en un charlatán que realiza retratos con relámpagos. Los dos se ponen al día y Jacobs se ofrece a curarlo de su drogadicción con uno de sus experimentos eléctricos, igual que cuando era reverendo en Harlow le devolvió la voz al hermano de Jamie, Connie, después de recibir un golpe en la garganta. Jamie acepta y se somete a él, y tras haberlo curado se queda unos días con él, haciendo de su ayudante, pero luego Jacobs desaparece sin dejar rastro y Jamie no vuelve a tener noticias suyas hasta el 2008. Jacobs se ha convertido en todo un personaje mediático y es conocido en todo el país, un predicador que realiza auténticos milagros de curación al que acuden cientos de personas en cada una de sus funciones. Pero Jamie sabe que Jacobs no ha vuelto a creer en Dios y la religión, que es todo un embaucador y que no se dedica a curar a la gente por amor al arte, sino que estas curaciones forman parte de los experimentos que lleva realizando desde que lo conoce, con lo que él llama la "electricidad secreta". 

Jamie no sabe cuál es el propósito de estos experimentos pero le da el cuerpo que no debe ser algo bueno, pues muchas de estas personas "curadas" han desarrollado algunos efectos secudarios bastante espeluznantes, acabando internados e pisquiátricos e incluso quitándose la vida; él mismo sufrió algunos efectos secundarios tras su curación, aunque fueron temporales. Por eso le suplica que termine con ellas de una vez. 
Jamie tiene noticias de Jacobs una última vez más en 2014, cuando el reverendo lo llama para informarle de que va a iniciar su experimento final y que necesita su ayuda para ponerlo en marcha. Jamie se resiste pero acaba aceptando, porque por muy terrible que sea lo que Jacobs se trae entre manos, él siente curiosidad y necesita saber. 

Hacía más de un año que no leía nada de King (el último fue Mr. Mercedes, a principios de 2016) y ya estaba notando el mono. Tenía muchas ganas de leer este libro pero preferí esperar a que saliera en bolsillo. Sé que salió hace meses pero entonces no estaba en disposición de hacerme con él. Esto cambió este mes y fuí de cabeza a por él. 
La opinión de los fans al respecto de la novela ha sido bastante dispar, a algunos les ha encantado y otros no pudieron con ella. Yo soy del primer grupo, la novela me ha parecido fantástica. De entrada parecía una historia normal y corriente, la infancia del protagonista y su relación con el reverendo, su entrada en la edad adulta, su experiencia con las drogas y su relación con la música. Pero luego empieza a introducir situaciones de terror paulatinamente que te ponen en alerta, y el desenlace de la novela es sin duda uno de los más terroríficos de toda su obra. Claro que leyendo la dedicatoria ya te puedes imaginar por dónde iban a ir los tiros. Yo me imaginaba que el final estaría relacionado con la esposa de Jacobs, pero de lo que imaginé a lo que ocurrió tampoco hubo demasiada diferencia. 
Para que luego digan que King ya no puede sorprendernos. Sin duda una gran novela y por lo que a mí respecta, muy recomendable. 

 

miércoles, 1 de marzo de 2017

Susurros, de Dean Koontz

Bruno Frye sufrió constantes maltratos cuando era niño por parte de su madre y está convencido de que ésta, que falleció hace cinco años, se reencarna en el cuerpo de distintas mujeres, una y otra vez y él se dedic a matar a cada una de ellas, esperando acabar con su madre definitivamente, pero ella siempre se las ingenia para regresar. Su última víctima es una guionista de éxito de Hollywood llamada Hilary Thomas, pero a diferencia de las otras ella se defiende con uñas y dientes y obliga a Bruno a huír. Hilary llama a la policía y a su casa acuden los inspectores Frank Howard y Anthony Clemenza. Howard es un hombre huraño que ha tenido una mala experiencia con las mujeres que lo ha predispuesto contra ellas, y la versión de Hilary de lo sucedido le parece algo sospechosa; Hilary tardó como 15 minutos en llamar a la policía porque quiso arreglarse y además conocía a su agresor de una visita que hizo dos semanas atrás a sus viñedos, lo que le hace pensar que la agresión en su casa es un cuento, una forma de vengarse de Frye, con el que igual tenía una aventura y él cortó con ella, más aún cuando se confirma que a la hora de la agresión Bruno Frye se encontraba en su casa, a 600 km de distancia. 

Pese a ello Hilary está segura al 100% de que se trataba de Frye y no cambia un ápice su declaración. Por su parte Clemenza sí cree que Hilary ha sido atacada en su domicilio realmente, aunque piensa que ha confundido a su agresor con Bruno Frye. Después de que los policías se marchen y Hilary se encuentre tranquila de nuevo en su casa, Bruno regresa de madrugada para acabar con ella pero es él quien acaba fatalmente. A pesar de ello parece que la muerte no es un impedimento para Bruno, que regresa de la tumba para cumplir su obsesiva compulsión de matar a Hilary. 
Clemenza encuentra a Hilary fascinante y empieza a salir con ella en serio. Los dos tratan de hallar una explicación lógica a la aparente resurrección de Bruno Frye, pues con sus propios ojos comprobaron que estaba muerto y bien muerto, así que se trasladan al pueblo natal de Frye para descubrir la verdad que se esconde de tan siniestro personaje. 

Esta me ha parecido una buena novela de terror. Tiene buenas dosis de tensión y suspense y lo que concierne a Bruno Frye tiene su explicación en el tramo final. La historia del pasado de Bruno es lo mejor del libro, pero también le sobran bastantes páginas; hay una trama policial que no aporta nada a la historia aunque tiene su finalidad hacia la mitad del libro. En general es un libro entretenido, pero si hiciera un ranking con los mejores libros de Dean Koontz "Susurros" no estaría entre los primeros puestos. 

viernes, 24 de febrero de 2017

El desafío de Matlock, de Robert Ludlum

En la universidad de Carlyle se ha establecido una red de tráfico de drogas que parece implicar a algunos profesores del claustro. Ralph Loring, del Departamento de Justicia, acude a James Matlock, profesor de dicha universidad, para pedirle que se infiltre en esa red y descubre la identidad de su líder, alguien que se hace llamar Nimrod, pues debido a su carácter es el único que puede hacerlo. Matlock acepta hacerlo, ya que su hermano menor murió de sobredosis hace unos años y aún no ha logrado superarlo. Pero ya desde el principio su vida se ve amenazada por constantes peligros, así como la de sus seres queridos. 

El de "Trece en Zurich" y este los leí seguidos, pero "El desafío de Matlock" me ha gustado más, quizá porque la red de conspiradores es a menor escala, no está implicado el gobierno ni nada por el estilo sino únicamente atañe a la universidad. El libro tiene un ritmo rápido y acción a raudales y el protaonista se ve rodeado de peligros, amenazas y vive grandes riesgos prácticamente desde el minuto uno. La base de la novela es descubrir la identidad del misterioso Nimrod y esta resulta ser toda una sorpresa, no diré más. 
Es un novela muy recomendable si eres aficionado al género y te gusta este autor.