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lunes, 7 de septiembre de 2026

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson


Merricat Blackwood es una joven de 18 años que vive aislada en la mansión familiar junto a su hermana mayor, Constance y su tío Julian. Hace 6 años el resto de la familia Blackwood (los padres, una tía y un hermano menor) murió envenenada con arsénico durante la cena. Constance fue acusada del crimen pero fue absuelta por falta de pruebas. Desde entonces los tres viven confinados voluntariamente, soportando la hostilidad y el rechazo del pueblo. La aparente calma de su rutina diaria se ve amenazada con la inesperada llegada del primo Charles. 

 

El libro me ha gustado, aunque es más de suspense que de terror (por el título me esperaba una historia de fantasmas). Merricat está algo tocada de la cabeza y la gran revelación se veía venir. Constance también tiene lo suyo. Charles estaba claro a por lo que iba y la gente del pueblo es de lo peor. Son apenas 200 páginas y pasa poca cosa y en el tramo final ocurre todo muy rápido.  

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