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jueves, 31 de agosto de 2017

Como si fuera Dios, de Robin Cook

Cassandra Cassidy es residente de tercer año de Psiquiatría en el hospital Boston Memorial y está casada con Thomas Kingsley, cirujano cardiovascular y torácico que trabaja en el mismo hospital y es considerado una eminencia en su campo.
En el hospital, algunos pacientes empiezan a morir de forma misteriosa, todos ellos durante el postoperatorio de sus respectivas operaciones torácicas y cardiovasculares. El doctor Robert Seibert, amigo de Cassandra y residente de Patología, ha estado haciendo un seguimiento de estos casos, a los que se refiere como MQR, Muertes Quirúrgicas Repentinas, y ha recopilado hasta 18 en los últimos años. Todo parece indicar que alguien los está matando y Robert informa de sus pesquisas a Cassandra. Pero Thomas no quiere que ella se implique con el asunto, pues si la noticia sale a la luz supondrá un escándalo para el hospital y no quiere que su nombre se vea salpicado. Además Thomas ya está soportando mucha presión en el hospital, viendo cómo le recortan horas en quirófano y sus problemas con la administración, que quiere que se dedique exclusivamente a la enseñanza.
Pero Cassandra ha notado que Thomas está cambiando. Siempre está tenso y enfadado y se pasa casi todo el tiempo en el hospital, obsesionado con operar. Cassandra descubre que Thomas está tomando drogas para mantener su rendimiento al máximo y empieza a sospechar de él. ¿Y si fuera… ?

Leí este libro hace un millón de años y casi no me acordaba lo que ocurría salvo lo fundamental, pero como tengo algunos libros del autor pendientes en casa decidí volver a leerlo. El libro es corto, 250 páginas y de fácil lectura, pero la identidad del asesino no es ninguna sorpresa, ya se veía venir de lejos. Es entretenido y poco más.

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