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miércoles, 1 de marzo de 2017

Susurros, de Dean Koontz

Bruno Frye sufrió constantes maltratos cuando era niño por parte de su madre y está convencido de que ésta, que falleció hace cinco años, se reencarna en el cuerpo de distintas mujeres, una y otra vez y él se dedic a matar a cada una de ellas, esperando acabar con su madre definitivamente, pero ella siempre se las ingenia para regresar. Su última víctima es una guionista de éxito de Hollywood llamada Hilary Thomas, pero a diferencia de las otras ella se defiende con uñas y dientes y obliga a Bruno a huír. Hilary llama a la policía y a su casa acuden los inspectores Frank Howard y Anthony Clemenza. Howard es un hombre huraño que ha tenido una mala experiencia con las mujeres que lo ha predispuesto contra ellas, y la versión de Hilary de lo sucedido le parece algo sospechosa; Hilary tardó como 15 minutos en llamar a la policía porque quiso arreglarse y además conocía a su agresor de una visita que hizo dos semanas atrás a sus viñedos, lo que le hace pensar que la agresión en su casa es un cuento, una forma de vengarse de Frye, con el que igual tenía una aventura y él cortó con ella, más aún cuando se confirma que a la hora de la agresión Bruno Frye se encontraba en su casa, a 600 km de distancia. 

Pese a ello Hilary está segura al 100% de que se trataba de Frye y no cambia un ápice su declaración. Por su parte Clemenza sí cree que Hilary ha sido atacada en su domicilio realmente, aunque piensa que ha confundido a su agresor con Bruno Frye. Después de que los policías se marchen y Hilary se encuentre tranquila de nuevo en su casa, Bruno regresa de madrugada para acabar con ella pero es él quien acaba fatalmente. A pesar de ello parece que la muerte no es un impedimento para Bruno, que regresa de la tumba para cumplir su obsesiva compulsión de matar a Hilary. 
Clemenza encuentra a Hilary fascinante y empieza a salir con ella en serio. Los dos tratan de hallar una explicación lógica a la aparente resurrección de Bruno Frye, pues con sus propios ojos comprobaron que estaba muerto y bien muerto, así que se trasladan al pueblo natal de Frye para descubrir la verdad que se esconde de tan siniestro personaje. 

Esta me ha parecido una buena novela de terror. Tiene buenas dosis de tensión y suspense y lo que concierne a Bruno Frye tiene su explicación en el tramo final. La historia del pasado de Bruno es lo mejor del libro, pero también le sobran bastantes páginas; hay una trama policial que no aporta nada a la historia aunque tiene su finalidad hacia la mitad del libro. En general es un libro entretenido, pero si hiciera un ranking con los mejores libros de Dean Koontz "Susurros" no estaría entre los primeros puestos. 

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