Han pasado 15 años desde que Gwendy Peterson dejó Castle Rock. Ahora tiene 37, vive en Washington D. C. y apenas recuerda a la adolescente que volvía a casa en verano a través de la Escalera de los Suicidios. Sin embargo la caja de botones vuelve a ella y Gwendy descubre que en Castle Rock han desaparecido dos chicas.
El sheriff Ridgewick y su equipo trabajan a contrarreloj para encontrarlas, sin saber a qué clase de enemigo se enfrentan. Gwendy es consciente de que es la única que puede traerlas de vuelta, pero solo si utiliza la poderosa y peligrosa caja de botones una vez más.
Hacía por lo menos dos años que tenía en casa los libros 2 y 3 de Gwendy aún pendientes por leer, así que pensé que ya tocaba. El primero me encantó y se me pasó volando y con este ha sido igual. La prosa es muy ágil y los capítulos son cortos, me duró dos días. Me encantan todas las referencias que hay al universo de Stephen King, es una gozada.
Si lo piensas bien, en el libro tampoco es que ocurra gran cosa. La mayor parte de él Gwendy está resistiendo la tentación de usar la caja, luego la enfermedad de su madre y la desaparición de las chicas. Esta última trama se resuelve un poco "porque patata", pero eso no desmerece lo mucho que he disfrutado del libro hasta ese punto. 5⭐.

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