En esta
temporada Sidney se une a una unidad encubierta de la CIA denominada APO,
similar al SD-6 pero del bando de los buenos, al mando de Arvin Sloane. Como
organismo, la CIA está limitada por muchas normas de protocolo y no puede hacer
todo lo que quisiera, y por eso creó la APO, para que ellos hagan lo que la CIA
no puede, y le pidieron a Sloane que la dirigiera debido a su experiencia al
frente del SD-6. La APO está formada por Sidney, su padre, Vaughn y Dixon, y
posteriormente se únen a ellos la hermana de Sidney, Nadia Santos, Weiss y
Marshall.
Cuando se une
al APO Sidney ignora quiénes van a ser sus compañeros y quién está al mando, y
al saber que es Sloane no le entra en la cabeza que la CIA haya recurrido a él.
Sidney no puede olvidar todas las cosas terribles que hizo, pero se ve obligada
a tragase sus sentimientos y acepta unirse al APO, pues aparte de estar a las
órdenes de Sloane, su otra labor, al igual que sus compañeros, es vigilar de
cerca a Sloane para asegurarse de que no vuelva a las andadas.
Aparte, a
Sidney no le hace ninguna gracia tener que trabajar con su padre, ya que desde
que descubrió que ejecutó a su madre no puede ni mirarle. Lo que ella ignora es
que su madre contrató a un asesino para matarla y la única forma de detenerlo
era matándola a ella. Aunque más adelante Jack descubre que Irina era inocente
y que alguien la incriminó para hacerla parecer culpable.
A lo largo de
la temporada la APO se enfrenta a un variado número de terroristas y
organizaciones criminales, sin tener un enemigo fijo, pero en la última tanda
de capítulos surgen dos. Por un lado está el falso Sloane, un hombre que no se
sabe cómo posee los mismos recuerdos que Arvin y que cree ser el auténtico, que
está buscando los artefactos de Rambaldi para armar su última y gran creación,
la cual le otorgará supuestamente el don de la vida eterna. Y luego está Elena,
la otra hermana de Irina, que fue la asesina más cruel y letal del KGB y que
desapareció hace 30 años. No volvió a saberse más de ella, pero hace un año
Jack y Sloane dieron con una pista y llevan desde entonces trabajando juntos
para dar con su paradero, pues ella es la que está detrás de todo.
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Y un instante después, ¡zasca! |
Otra temporada
genial de Alias. Tengo que decir que al principio se me hizo un poco raro ver a
Sloane dirigiendo la nueva unidad encubierta de la CIA. Sloane me encanta como
malo, es un cabronazo en toda regla, pero me pasa como a Sidney, no me trago
que ahora sea una buena persona, él es como es y al final acabará volviendo a
las andadas. Además destrozó la vida de Sidney y de Dixon (ordenó matar al
prometido de ella y a su mejor amiga y mató a la esposa de él), pero he aquí
que están todos juntos con sus diferencias aparcadas a un lado por el bien
común. Esto solo puede pasar en series de la tele y en las novelas. ¿Tú te
sentarías en la misma mesa con el hombre que mató a tus seres queridos y que te
torturó? La respuesta es no, le meterías dos balas entre ceja y ceja.
También eché de
menos que hubiera una organización criminal o enemigo central desde el
principio. En las otras temporadas teníamos al SD-6, el Directorio K y el
Pacto. Aquí se enfrentan a muy diversos enemigos, pero ninguno más relevante
que otro; es verdad que tenemos al falso Sloane y a Elena, pero no aparecen
hasta el tramo final de la temporada y hasta entonces ésta es algo dispersa.
Eso sí, el
final de temporada es impresionante, como siempre. El último capítulo termina
con un cliffhunger en toda regla y te deja con el corazón en un puño. Espero ponerme
pronto con la última temporada.
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