Buscar este blog

jueves, 4 de julio de 2013

Walking Dead. 3ª temporada (¡Ojo Spoilers!)

Tras una 2ª temporada bastante irregular, estaba muy expectante por ver esta 3ª temporada, ya que adapta el que es para mí el mejor arco de los cómics, el de la prisión y más importante, el del Gobernador.
Debo confesar que la primera vez que vi a David Morrissey caracterizado como el Gobernador me llevé un chasco. Yo me esperaba a alguien como el tío de Machete, por ejemplo, que físicamente es muy similar, y no a Morrissey, que no se le parece en nada, pero debo reconocer que acaba haciéndose con el personaje. Me encanta cuando muestra su cara amigable, tranquilizando a todo el mundo y sonriendo como si nunca hubiera roto un plato, pero sobretodo cuando muestra su verdadera personalidad, la de cabrón despiadado. Pero lo mejor de todo es cuando sonríe en plan hijoputa. Te pone los pelos de punta.

El Rick de esta temporada es mucho más interesante que el de la 2ª. Ya no es ningún blandengue. Ya lo dijo en el 2x12, él es el jefe y se va a hacer lo que él diga, sí o sí, y al que no le guste, puerta. Por fin demuestra que tiene sangre en las venas. Eso sí, tras lo de Lori se le va bastante la olla. En los cómics pasaba igual, pero aquí lo llevan un poco más allá. Al menos se centra algo hacia el final. Y una última cosa sobre Rick, dirás lo que quieras, pero en ocasiones no es muy diferente del Gobernador.

El Gobernador a punto de explotar
Sobre Andrea, mi opinión es la misma que en la temporada pasada. Ya me caía mal entonces y aquí no la puedo ver. Me parece increíble que opte por quedarse con el Gobernador y que luego, al saber que Rick y compañía están vivos, siga quedándose en Woodbury. Pero rompiendo una lanza a su favor, ella no sabe cómo es realmente el Gobernador hasta casi el final, así que no es como si se hubiera pasado al Lado Oscuro. Y su final creo que fue el más apropiado, teniendo en cuenta que su personaje se parece poco al de los cómics y en general cae bastante mal.

Uno de los puntos fuertes de esta temporada ha sido la aparición de Michonne, que hizo acto de presencia al final de la 2ª temporada de forma espectacular. Es tan alucinante como en los cómics y es de agradecer que la mantuvieran tal cual. Me hubiera gustado ver que le hiciera al Gobernador lo mismo que en los cómics, pero igual era demasiado fuerte. Por otro lado esta es una serie de zombies y creo que ya se han visto unas cuantas cosas algo asquerosillas, así que...
Otro momento guay es la aparición de Tyresse en la mid-season, aunque sale poco, pero por lo que dicen tendrá más relevancia en la 4ª temporada, así que ya tengo ganas de verlo con el grupo de Rick.
Otro punto psitivo de esta temporada es la reaparición de Merle, el hermano de Daryl, del que no sabíamos nada desde la 1ª temporada. Merle sigue siendo un cabrón u no es ninguna sorpresa que esté en el grupo del Gobernador. Lo interesante de esto es ver qué postura tomará Daryl: ¿se quedará con Rick o tirará más la sangre? Una cosa hay que reconocerle a Merle, pese a que es un cabrón de cuidado, al final se porta.

Me hubiera gustado que la temporada fuera más fiel a los cómics. Me había hecho a la idea de ver ciertas escenas brutales y que se tomaran bastante libertad a la hora de adaptar el arco del Gobernador pues no me hizo gracia, pero en general me ha parecido bastante buena (comparada con la 2ª es de Oscar). El enfrentamiento final entre los dos grupos es brutal, como en los cómics, pero lo que es el final del último capítulo me decepcionó un poco. No parece propio de una season finale, sino más bien de una mid-season. Pero Carl me dejó descolocado. ¡Qué frialdad! Nada que ver con el niño inocente de la 1ª temporada.
Ahora a ver por dónde tira la 4ª temporada.

Viejos amigos. Capítulo 52

52. Los X-Men

-¿Entonces por eso montaste todo esto? ¿Por eso quieres construir ese ordenador?
-Bueno, es una de las razones.
Eric meneó la cabeza.
-Tú y tu irracional necesidad de ayudar. No me voy a meter contigo por eso, Charles, es decisión tuya, pero ten cuidado. Yo no me fiaría de ese hombre. Y menos siendo del FBI.
-Olvidas que puedo leerle la mente, Magnus. Si tiene algún plan secreto, cosa que no es así, yo lo sabría.
Xavier se detuvo frente a la puerta que ponía "hangar" y pulsó otro código. La puerta se abrió y ambos entraron en un enorme hangar.
-Este es uno de los regalos del señor Duncan.
Eric observaba atónito un extraño avión que ocupaba casi todo el lugar, de un color azul oscuro y las alas plegadas hacia adelanta en vez de hacia atrás.
-Este es el Halcón-dijo Xavier-Es un prototipo de avión militar que no se llegó a aprobar y el señor Duncan y sus amigos me lo han cedido amablemente para cuando el grupo de mutantes esté formado y entrenado.
-Veo que no ha reparado en gastos. ¿Y ese grupito tiene nombre?
Entonces Xavier sonrió.
-Sí. Duncan me dejó lo del nombre a mí. He decidido llamarlos X-Men.
-¿X-Men? O sea, los Hombres de Xavier, ¿no?-Eric soltó una carcajada-Vaya, veo que te has vuelto muy humilde-dijo con sarcasmo.
Xavier sonrió.
-Algún nombre tenía que tener, ¿no? Y no me negarás que suena bien.
-Sí, sí, suena bien. Pero a mí déjame al margen. Yo sólo te ayudaré con el ordenador. Me dan igual tus otros proyectos para ayudar a los indefensos. ¿De acuerdo?
-De acuerdo, Magnus. Como quieras.
-Bien, ahora regresemos al mundo real. Tengo una clase dentro de diez minutos.


Xavier habló con el dueño de una siderurgia y le pagó para que le hiciera las placas metálicas que colocaría en el techo y las paredes. Eric le sugirió que utilizara sus poderes para que las hiciera gratis, pero Xavier no quiso escucharlo. Dos semanas después las recibió. Pagó 60.000 dólares y aquel fin de semana Eric fue desplazándolas en el aire y colocándolas en su sitio siguiendo las instrucciones de su amigo. Aún faltaba mucho para ver terminado el ordenador, pero ya habían dado el primer paso y los dos estaban emocionados. A última hora de aquella tarde las paredes y techo de la sala semiesférica ya estaban totalmente cubiertas y ya mostraba un aspecto totalmente distinto a la primera vez que entraron en ella.
El siguiente paso sería montar la pasarela, pero para eso aún quedaba tiempo.
Aquella noche Eric hizo la cena para celebrar aquel primer paso.
-Dime, Charles, ¿has pensado algún nombre para el ordenador o lo llamarás simplemente "ordenador"?
-Sí, creo que lo llamaré Cerebro.
-Es un nombre lógico. Tengo una pregunta sobre tu avión de última generación que quizás puedas responderme.
-Adelante.
-Si el hangar está bajo tierra, ¿cómo se supone que vas a hacerlo despegar, genio?
-El hangar está debajo de la cancha de baloncesto y el Halcón puede despegar verticalmente. Llegado el momento la cancha se abrirá y el Halcón saldrá por ahí.
-Ah, veo que lo tienes todo preparado.
-He tenido que pensar en muchas cosas para que todo encaje a la perfección.
-Ya veo. ¿Y tus X-Men también llevarán unos trajes con una X en el pecho o irán con ropa informal?-le preguntó sonriendo.
-No lo sé, Magnus, no es mala idea. Pero aún quedan años para que eso ocurra. Todo se andará.

miércoles, 3 de julio de 2013

Viejos amigos. Capítulo 51

51. Fred Duncan

Fred Duncan fue a verle a principios de año, cuando aún lo estaba organizando todo. Xavier estaba recorriendo los terrenos de la mansión cuando vio a alguien frente al portal de la entrada. Supo quién era antes de que le enseñara su placa.
-¿Charles Xavier?-preguntó educadamente.
-Sí. ¿En qué puedo ayudarle, señor...?
-Fred Duncan, del FBI. Pero estoy seguro de que usted eso ya la sabía, ¿verdad?-le preguntó, sonriéndole.
Xavier le abrió el portal y lo invitó a pasar.
-Bien, usted dirá.
-Bueno, yo...
-Sí, es cierto, pero sigo prefiriendo hablar a leer el pensamiento. Me gusta el contacto humano.
Fred Duncan caminó a su lado por entre los cedros.
-Está bien, iré directo al grano. Hay muchas personas, señor Xavier, que consideran a los mutantes una amenaza. La mayoría de mis compañeros están incluidos en ese grupo.
-Pero usted no, por lo que veo.
-No, tiene razón. Yo y unos cuantos más no opinamos lo mismo. Existe una lista, señor Xavier...
-Llámeme Charles, o si lo prefiere, simplemente Xavier.
-De acuerdo, Xavier. Como le estaba diciendo, existe una lista con el nombre de los cien mutantes más poderosos y peligrosos. Su nombre está entre los primeros puestos, y por eso he venido a verle. A proponerle un trato.
-Está empezando a picarme la curiosidad.
-Yo y mis colegas creemos que ciertos mutantes podrían servir de ayuda si ocurriera alguna catástrofe o situación de peligro.
-Comprendo. Me está hablando de formar un grupo de mutantes que, en caso de amenaza, usarían sus poderes por el bien de la humanidad, para su protección.
-Sí, así es. ¿Qué le parece la idea?
-Suena interesante, pero, ¿quién está al tanto de este plan?
-Como le he dicho, yo, y unos cuantos colegas. Si se llevara a cabo, sólo nosotros lo sabríamos. Si aceptara hacerlo, le proporcionaríamos los medios y la tecnología necesaria.
Xavier asintió con la cabeza, pensativo.
-Señor Duncan, en mi escuela sólo habrá niños y adolescentes imberbes. La mayoría no controla sus poderes o están asustados ante su nueva situación. Ese grupo de mutantes, tendrían que controlarlos a la perfección.
-Esto no corre prisa, Xavier, usted podría seleccionar a algunos de sus alumnos y entrenarles en el uso de sus poderes.
-Creo que lo haré, pero también podría tratar de buscarlos por el mundo.
-¿Ha pensado en algo?
-Si pudiera aumentar mis poderes mentales... -dijo en un susurro, más para sí que para Duncan. Luego lo miró-Estoy dándole vueltas a algo. Está bien, señor Duncan, me seduce mucho su oferta. Acepto el acuerdo-Xavier le estrechó la mano y le acompañó a la salida-Seguiremos en contacto.
-Me alegro de que suba a bordo. No se arrepentirá.
-Lo sé-Xavier hizo girar su silla y regresó al interior de la mansión.

martes, 2 de julio de 2013

Joyland, de Stephen King

Tengo como unos 60 libros amontonados en casa que aún no he leído, algunos desde hace año y medio-dos años, pero me da igual, Stephen King siempre tiene preferencia y así es que una semana después de salir al mercado ya me he leído el de Joyland.
Cuando se dijo de qué iba pensé que sería un libro menor, pero nada más lejos de la realidad, es tan bueno como cualquiera de sus mejores libros. Esta novela corta transcurre en 1973 en un parque de atracciones. Devin Jones es un joven universitario que consigue un trabajo allí durante ese verano, haciendo de todo un poco. A Dev le hablan de la chica que asesinaron en la Casa Embrujada, Linda Gray, cuyo asesino sigue libre, y algunos trabajadores del parque afirman haber visto a su fantasma. Dev tratará de arrojar algo de luz sobre este misterio, pero esto no es lo principal. El libro trata sobretodo del día a día de Dev en el parque, de la gente que conoce y de las importantes decisiones que tendrá que tomar sobre su futuro. Y como colofón está resolver el asesinato de la chica, claro.

El libro es genial. Es muy fácil de leer y te engancha desde el principio. Además toca varios géneros a lo largo de sus 300 páginas. Humor, terror, drama y misterio, y como viene aconstumbrándonos King en sus últimos libros, las páginas finales son muy emotivas. Para que luego digan que solo es un escritor de terror. Lo único es que me hubiera gustado ver algo más de investigación. Pero de todas formas es una pequeña joya.
Ahora a esperar por Doctor Sleep.

Viejos amigos. Capítulo 50

50. Bajo tierra

-Algunos niños te tienen miedo-dijo Xavier. Los dos estaban en su despacho. Eric estaba junto a la ventana, observando a algunos de los niños jugando al baloncesto. Uno niño de gafas recibió el balón, desapareció, apareció dos metros más adelante, volvió a desaparecer y apareció en el aire mientras encestaba-Tu presencia les impone demasiado.
-Mejor, así aprenderán que las cosas no son tan fáciles ahí afuera.
-Son niños, ya tendrán tiempo para aprenderlo.
-No me has llamado para hablarme de mis métodos de enseñanza, ¿verdad, Charles?
-No, es cierto-Xavier fue hasta la pared que quedaba a la derecha de su escritorio, la tocó, y ésta se abrió, mostrando un ascensor al otro lado.
-Vaya, ¿tienes tu propio ascensor? Porque, que yo sepa, yo no lo tengo en mi despacho.
-Este ascensor va a donde ningún otro puede hacerlo. Entra.
Eric entró detrás de Xavier, y éste tocó con el dedo un punto debajo del botón de la primera planta.
-Charles, o estás borracho o necesitas gafas. El botón de la primera planta está un poco más arriba.
Entonces vio que se iluminaba un botón debajo del dedo de su amigo, y lo miró, sorprendido.
-¿Un botón oculto? No lo entiendo.
-Es por seguridad. No quiero que nadie baje allá adonde vamos. De momento, nadie más puede ni debe verlo.
-¿Adónde vamos?
-Muy abajo. Quiero que veas el lugar en el que vamos a ubicar el ordenador.
Las puertas se abrieron y Eric vio delante de sí un largo pasillo.
-Vaya, parece que no has perdido el tiempo.
A derecha e izquierda había gruesas puertas acorazadas, similares a las de los Bancos y en cada una de ellas una gran equis en relieve. Eric leyó los rótulos de algunas puertas. "Sala de Entrenamiento", ponía en una, "Hangar" en otra el doble de ancha que las demás. Otras eran laboratorios, sala de rayos X, etc. Estaba bastante impresionado.
-Charles, ¿cómo has hecho para construir todo esto?¿Y para qué sirve?
-Para cuando sea necesario, Magnus. Y creo que lo será en un futuro no muy lejano.
Xavier se detuvo frente a una pesada puerta de titanio y se acercó a un teclado que había a la izquierda. Pulsó una serie de números y la puerta se abrió. El lugar era enorme, pero estaba vacío. Tenía forma semiesférica, como en el dibujo de Charles y no había suelo. En su lugar había un gran abismo que se perdía en su negrura.
-¿Qué profundidad tiene?-preguntó Eric, que se elevó en el aire y se detuvo sobre el abismo.
-Unos cien metros-respondió Xavier desde la puerta-Como te mostré en el dibujo, la pasarela irá hasta el centro, más o menos donde estás tú ahora. ¿Qué opinas?
-¿La pasarela irá sobre algún apoyo?
-No. Irá desde donde estoy yo hasta donde estás tú. La idea es que tu extremo no se venga abajo. Tiene que soportar el peso del ordenador y de dos o tres personas por lo menos.
-Lo mejor será utilizar acero o titanio. Creo que con eso será suficiente.
-¿Y las placas de las paredes y el techo?
-Acero galvanizado irá bien.
-Estupendo.
Eric regresó junto a él y Xavier cerró las puertas.
-Después te daré el código para que puedas entrar siempre que quieras.
-Bien. ¿Me dirás ahora qué hay en las otras salas y de dónde sacaste la idea?
-Claro. En realidad no fue idea mía.
-¿No? ¿De quién, entonces?
-De un hombre llamado Fred Duncan...

lunes, 1 de julio de 2013

Dime quién soy, de Julia Navarro

Bien, ya hacía tiempo que quería leer este libro, pero cuando quería cogerlo en la biblioteca siempre había alguien que se me adelantaba y no me quedaba otra que joderme. Me pasó un par de veces, pero a la tercera fue la vencida. El libro es un tochaco de cuidado, unos 1.100 páginas, pero se lee fácil y te da mucha información sobre los acontecimientos más importantes del siglo XX.

Guillermo es un joven periodista venido a menos que malvive escribiendo reseñas literarias para un periódico digital (en la prensa tienes que ser partidario de uno u otro partido político y Guillermo tiene el defecto de ser objetivo y decir la verdad, le pese a quien le pese). Su tía Marta le hace un encargo muy intrigante: que investigue la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, un misterioso personaje del que no saben nada en la propia familia y cuyo nombre siempre ha sido tabú, pues abandonó a su marido y a su hijo recién nacido para fugarse con su amante.
Guillermo acepta el trabajo, pues el dinero le viene que ni pintado y a base de hablar con parientes lejanos, historiadores y personas que la conocieron en vida recontruye la azarosa vida de su desconocida pariente.

Amelia no tuvo nada que envidiarle a Mata-Hari, pues participó en los acontecimientos más importantes del siglo XX. La Guerra Cvil española, la 2ª Guerra Mundial, fue hecha prisionera por los nazis, se unió a la Resistencia, trabajó como espía para el Servicio Secreto Británico, ayudó a capturar a algunos nazis ocultos y también estuvo involucrada en la Guerra Fría y la Caída del Muro de Berlín. Vamos que no tuvo tiempo para aburrirse.

El libro es muy bueno, se lee fácil y te engancha desde las primeras páginas y te da información sobre estas guerras, la situación política, por qué pasó lo que pasó, etc. En esto me recordó mucho a “La caída de los gigantes” de Ken Follett. Pero no es perfecto, tiene un fallo bastante gordo: la historia se construye a partir de los relatos de los que conocieron a Amelia o la investigaron y con esto a veces parece imposible que estas personas supieran la conversación exacta que Amelia mantuvo con tal o cual persona, lo que te da la sensación de no estar leyendo lo que realmente pasó, sino lo que estas personas creen que pasó, y esto lo hace chirriar. Por lo demás es bastante satisfactorio.

Viejos amigos. Capítulo 49

49. Documentos secretos

Una noche de luna llena, un coche se detuvo frente a un viejo motel de carretera. Le hizo señales a alguien con las luces delanteras y poco después la puerta del asiento del copiloto se abrió.
-Llegas tarde.
-Lo siento-se excusó el conductor, algo nervioso-El tráfico estaba cortado y tuve que desviarme.
-No quiero que me cuentes tu vida-replicó Magneto-¿Has traído lo mío?
El otro hombre abrió la guantera y le dio un sobre. En él había un carnet de identidad y un documento doblado por la mitad.
-Bien-Magneto sacó de su bolsillo seiscientos dólares y se los entregó.
-¿Por qué tanta prisa, si no es mucho preguntar?-preguntó, con voz temblorosa.
-Tengo que entrar en un sitio y no puedo dar mi verdadero nombre, porque se me echarían encima. Además tengo un proyecto importante entre manos y antes de llevarlo a cabo tengo que entrar en ese sitio y hablar con cierta persona para que me dé algo que necesito.
-¿Y cuál es ese sitio?
-¿Sabes que la curiosidad mató al gato?-replicó Magneto, guardándose el sobre en el interior de la chaqueta. Salió del coche y se despidió de su contacto. Cuando estaba a unos cinco metros, el coche empezó a comprimirse. El techo y las puertas empezaron a hundirse hacia dentro y el conductor empezó a chillar y a pedir auxilio. Cinco segundos después sólo reinaba el silencio.
Magneto devolvió al coche su forma inicial, abrió la puerta del conductor y recuperó su dinero.
-Gracias por tus servicios-y se fue andando tranquilamente.
Al día siguiente era la presentación del curso.