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jueves, 16 de febrero de 2012
Todo Oscuro, sin Estrellas, de Stephen King
Igual que Pennywise despertaba cada 27-28 años para alimentarse de niños jugosos y aterrorizados, Stephen King suele sacar una antología de relatos cada 7-8 años, aproximadamente. Según mis cuentas lleva unos cinco, pero de novelas cortas solo dos, hasta la publicación del presente libro, Las Cuatro Estaciones (siempre que oigo “novela corta” y “Stephen King” me viene a la mente este libro) y luego Las Dos y Las Cuatro Después de Medianoche, un libro que en España se publicó en dos tomos, con dos novelas cortas en cada tomo (aunque de cortas no tienen nada; dos tienen 300 páginas y las otras dos andan por las 260. pudo haber publicado cada una individualmente con toda tranquilidad). ¿Por qué tan pocos? Bueno, la novela corta es un formato poco conocido y de poco tirón, y personalmente yo soy más de novela que de antología. Para mí son como libros de transición, libros que sirven de puente entre su anterior novela y la siguiente, como cuando en una boda te sirven unos aperitivos antes del primer plato. “Todo oscuro, sin estrellas” es un aperitivo de lo más delicioso. Está formado por cuatro historias, tres novelas cortas y un relato, y con ninguno me he aburrido. Son todas ella muy buenas y realmente me cuesta elegir una por encima de las otras. Pero no sé de qué me sorprendo, es Stephen King.
Las historias son las siguientes:
1922
Un granjero confiesa haber asesinado a su esposa con ayuda de su hijo de 14 años, después de que ella mostrara la intención de vender 40 hectáreas que heredó de su padre junto con la granja e irse a vivir a la ciudad.
Decidir cuál es le mejor me resulta difícil, pero sin duda este es uno de mis favoritos, junto con el tercero. King consigue transmitir a la perfección cómo era vivir en una granja de la época, atender el ganado, los problemas de la cosecha, vivir precariamente... al leerlo no pude evitar pensar en William Faulkner (no, no he leído nada suiyo, pero conozco su obra y este era un tema muy recurrente en sus libros). Además la escena del asesinato es tan escabrosa y chapucera como solo se le puede ocurrir a Stephen King. Sí, amigos, matar a alguien no es tan fácil como en las películas. La única pega que le veo al relato es que a medio camino el Tito deja aparcado a un lado el tema principal (el asesinato de la esposa) para centrarse en las correrías del hijo, que para mí no es tan importante.
Camionero Grande
Una escritora da una charla en un pueblo y al regresar a su casa toma por un atajo poco transitado. Su coche pincha una rueda y un hombre se para a ayudarla. O eso es lo que parece. En vez de hacerlo, el hombre la viola brutalmente y la tira en una alcantarilla, dándola por muerta. La mujer consigue llegar a duras penas hasta su casa y allí empieza a planear su venganza.
Esta historia es con toda seguridad la más dura de las cuatro. Empieza en tono relajado y a las pocas páginas se produce el violento giro de 180º. Por suerte King no se ceba con los detalles de la violación, sino que se centra en el shock que sufre la protagonista tras lo sucedido, y luego en cómo va recopilando la información acerca de su agresor. La única pega es que me hubiera gustado que la confrontación final fuera más larga (habría sido perfecto que le hubiera disparado en los huevos o que imitara a Lisbeth Salander en Millenium 1).
Una extensión justa
Un misterioso desconocido le cura el cáncer a Streeter y a cambio él tiene que darle el 15% de sus ingresos durante los siguientes 15 años, aunque no es lo único. Como todo contrato, éste también tiene su letra pequeña...
Este relato es mucho más relajado que los otros y tiene mucho humor, pero es humor a lo Stephen King, así que no esperes reírte con la boca abierta. De hecho, no esperes poder cerrar los ojos por la noche.
Lo que más me choca de todo es que el protagonista no siente ningún tipo de remordimiento ante las desgracias que le ocurren a su amigo, cuando él es el único responsable.
Un buen matrimonio
Una mujer descubre que su marido es un asesino en serie.
No es el mejor pero sí bastante interesante y trata un tema que nunca se me había ocurrido. ¿Puede una mujer estar casada durante 30 años con su marido y no darse cuenta de que es un asesino sociópata? Por muy difícil que sea de creer, la respuesta es sí, sí que puede.
Lo que me encanta es ese momento en que él trata de explicarse ante la mujer:
-No se trata de fumarse un porro. De lo que se trata es de quitarle la vida a una mujer.
-Darcy, eran unas estiradas.
Como si fuera la mujer la que no lo entendiera. Así te das cuenta de que el tipo está muy mal de la cabeza.
martes, 7 de febrero de 2012
Luna funesta, de Michael Connelly
Cassie Black y Maxwell Freeling formaban una pareja de ladrones conocida por robar en las habitaciones de jugadores profesionales de los casinos de Las Vegas. Pero en el último golpe él murió y Cassie fue a la cárcel.
Cinco años después ella rehace su vida, enmendándose y consiguiendo un buen empleo, pero un hecho inesperado la obliga a dar un último golpe, el más grande de todos. Para ello se pone en contacto con Leo Renfro, hermanastro de Max, el cual le propone participar en un importante robo en Las Vegas. El único consejo que le da como buen supersticioso es que evite la luna de vacío en curso, aquella que se produce durante el cambio de signo zodiacal, que es sinónimo de mala suerte.
Este es uno de los pocos libros independientes de Michael Connelly, es decir, que no tiene nada que ver con ninguna de sus series, ni con Harry Bosch, ni con Michael Haller ni con la de Terry McCaleb, aunque sí se menciona a uno de sus personajes en uno de Bosch (pero ahora no recuerdo cuál). Este es un poco diferente a lo que nos tiene acostumbrado, ya que no se trata de resolver un crimen sino que consiste en realizar un robo en un casino, a lo Ocean’s Eleven. En realidad no trata del robo a un casino en sí, sino en entrar en la habitación de un tipo cuando éste está durmiendo y robarle un maletín lleno de dinero, sin que se entere, claro, y aunque la cosa parezca sencilla, lo cierto es que tiene su miga. En este libro Connelly se adentra en un nuevo género, pero sigue teniendo los mismos ingredientes: personajes interesantes, una trama absorbente y sobretodo, unos giros inesperados.
A medida que avanza la historia la situación se va complicando cada vez más para la protagonista, hasta llegar a un final un tanto ambiguo para mi gusto. No es de los mejores pero se pasa un buen rato.
lunes, 6 de febrero de 2012
Bag of Bones (o "La Maldición de Dark Score" como la han traducido algunos)
“Un Saco de Huesos” fue el primer libro con material totalmente nuevo que me leí de Stephen King desde que me hiciera con toda la colección en 1997 y cuando lo leí me dejó un poco frío. Yo me esperaba el típico libro de terror de King (sí, por aquel entonces yo también pensaba que King=terror), y con lo que me encontré fue con un libro básicamente dramático con una historia de fantasmas en segundo plano. La segunda vez que me lo leí ya me gustó más y se convirtió en uno de mis favoritos, y la tercera no hizo más que aumentar mi valoración anterior.
Durante años se habló de llevarlo a la gran pantalla (hasta Bruce Willis estuvo interesado en el proyecto), pero la propuesta nunca salió de la mesa. Parecía que no iba a dejar de ser eso, un proyecto, hasta que a finales del año pasado Mick Garris nos sorprendió a todos anunciando que al final la adaptación vería la luz en formato miniserie. Mick Garris no es santo de mi devoción porque ha destrozado muchas buenas historias de King, pero las imágenes promocionales que vi antes de que se estrenara me sorprendieron gratamente.
Me avergüenza un poco decirlo, porque soy de esos que prefieron una adaptación 100% fiel al libro, con todos sus detalles y sus cosas y que no cambien nada y me cabrea cuando no es así, pero esta miniserie, que se toma bastantes libertades adaptando la historia, sí me gustó. Que nadie se engañe, hay cosas que me gustan, cosas que no y otras que eché terriblemente de menos, pero me hizo pasar un rato muy agradable (más que eso, estuve las 2 horas y 40 minutos que dura la miniserie pegado al asiento). Le daré un Bien Alto.
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| Este tío sí que da miedo |
Entre lo que más me gustó está en primer lugar Pierce Brosnan. No es habitual verlo en la pequeña pantalla y jamás pensé que lo vería en una historia de King, pero lo cierto es que la interpretación que hace de Mike Noonan me pareció magistral. Realmente consigue transmitirte el sufrimiento y el drama por el que pasa su personaje y ahora mismo me cuesta imaginar a otro haciéndolo mejor.
Como buena adaptación de King que se precie, no faltan los guiños al Tito, y los dos que hay me resultaron muy divertidos. . Mike Noonan está firmando ejemplares y se presenta un tipo con 4 o 5 libros y le dice que es su “fan Número Uno”. Su mujer lo deja un momento para ir a comprar lo que ya sabéis y le dice “Te dejo con tu Annie Wilkes particular”. En el otro, que es mi favorito, el agente de Mike lo llama para informarle de que algunos escritores van a sacar libro antes de tiempo, a ver si puede darse prisa con la nueva novela, y menciona a un tal Bachman. Ja, qué bueno.
También me gusto mucho Max Devore. A este personaje nunca le había puesto una cara, y el actor que lo interpreta lo hace tan bien que empiezas a odiarlo casi desde el principio. Y luego está lo de la maldición. Este es un cambio importante con respecto al libro, porque, que yo recuerde, no se mencionaba nada de ninguna maldición (Nota mental: volver a leerme el libro), pero es un cambio que me ha gustado y sorprendido a la vez, porque da sentido a ciertas cosas que ocurren en torno al lago. No pensé que me sentiría así, pero el momento en que se formula la maldición me pareció escalofriante, y eso hay que reconocérselo al señor Garras.
Luego también hay muchas cosas que eché de menos del libro. La niña sale muy poco, mientras que en el libro estaba muy presente, y eché en falta esos momentos tan divertidos entre Mike y Kyra (“¡Duzca, Mattie!” o “¡Stricken!”) así como las charlas literarias entre Mike y Mattie. John Storrow, el abogado de Mattie, solo sale una vez, mientras que en el libro es un personaje secundario, y lo que más me disgustó, yo esperaba ver la escena del baile sexy de Mattie, pero Garras se la cargó sin contemplación. No sé de qué me sorprendo, ya hizo igual en la miniserie “Desesperación” (en el libro un personaje comenzaba a pudrirse y se le caían los brazos y yo vi la miniserie pensando en esa escena, pero en la miniserie el personaje ni siquiera existía).
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| En pleno bloqueo... |
Rogette Withmore no me convence mucho. Me parece demasiado esquelética y yo me imaginaba a alguien del tipo Angelica Houston. Además ese peinado que lleva es un poco ridículo. Por cierto, lo de la pelea de las piedras también lo es bastante. En el libro era más intensa y larga, en cambio aquí pasan por ella muy por encima.
A quien tampoco veo en el papel es a Melissa George. En el libro Mattie tiene 21 años, y Melissa está más cerca de la treintena, si es que no la ha pasado ya. Lo interesante del personaje es que se trata de una joven madre viuda que lucha por conservar la custodia de su hija de 3 años, ahí radica su fuerza (además del morbillo de que Mike y Mattie se líen, con sus 20 años de diferencia), y de esta forma en la miniserie ya no es una joven madre, sino una madre de edad media, y en el paso del papel a la pequeña pantalla pierde mucho.
Bueno, creo que ya he hablado más que suficiente sobre la miniserie, tampoco es plan de destriparla de arriba abajo. Una última cosa, sé que aún no he dicho de qué va la historia, pero como la mayoría de los que leéis esto sois kateteros ya doy por sentado que conocéis el libro en profundidad. Aún así, para acabar esta entrada hablaré un poco por encima de lo que pasa con cada uno de los personajes principales (tranquilos, no lo contaré todo con pelos y señales como suelo hacer con otras series)
LOS PROTAGONISTAS
Mike Noonan (Pierce Brosnan)
Mike Noonan es un escritor que se queda viuda y a partir de entonces sufre un bloqueo de escritor y es incapaz de escribir nada. Entonces decide pasar una temporada en la vieja casa de verano junto al lago Dark Score, para ver si allí puede invocar a su musa.
En el pueblo conoce a una joven madre también viuda que está en guerra con su suegro por la custodia de su hija, y Mike acaba implicándose en el proceso. Paralelamente Mike vive en sus propias carnes una historia de fantasmas.
Jo Noonan (Annabeth Gish)
La esposa de Mike muere atropellada al principio, pero de una forma o de otra sigue estando presente a lo largo de la historia. Jo era la encargada de la restauración de la casa de verano, y Mike descubre que estuvo en el pueblo con un hombre, y cree que le fue infiel. Asimismo, también descubre que Jo investigó la desaparición de Sara Tidwell, una cantante negra que estuvo en el pueblo en los años 30.
Mattie Devore (Melissa George)
Es una joven madre viuda que tuvo que matar a su marido cuando éste se volvió loco y trató de ahogar a su hija, y por eso nadie del pueblo se acerca a ella ni le habla. Además su suegro pretende quitarle la custodia de su hija, y solo Mike se pone de su parte.
Max Devore (William Schallert)
es como una versión más terrible y cruel del señor Burns de los Simpson. Es un anciano multimillonario que vive en el pueblo y todos hacen lo que él quiere. Tras la muerte de su hijo pretende hacerse con la custodia de su nieta, y Mike se gana su enemistad al meterse en medio.
viernes, 3 de febrero de 2012
Echo Park, de Michael Connelly
Argumento
El detective Harry Bosch nunca consiguió resolver el asesinato de Marie Gesto. Nunca encontró al asesino ni halló el cadáver de Marie. Ahora, trece años después, tiene la oportunidad de resolver el caso cuando el fiscal del distrito pide su ayuda en el caso de Raynard Waits, un asesino que mató y descuartizó a dos mujeres. Waits ha hecho un trato con el fiscal y a cambio de la cadena perpetua está dispuesto a confesar otros nueve asesinatos. Uno de ellos, el de Marie Gesto.
Harry Bosch y su compañera lo interrogan exhaustivamente y la historia que les cuenta parece concordar con las pocas pruebas de las que disponen. Harry finalmente acepta que han atrapado al asesino y puede sacarse de una vez por todas esa espina que tenía clavada desde hacía tanto tiempo, y al día siguiente forma parte del grupo que acompaña a Waits al lugar en el que enterró el cadáver de Marie.
Pero una vez allí Waits se hace con un arma y matando a dos policías e hiriendo de gravedad a la compañera de Harry, consigue darse a la fuga. Harry es suspendido de empleo mientras se investiga lo que ha ocurrido, aunque, al mismo tiempo, lleva a cabo su propia investigación con la ayuda de la agente del FBI Rachel Walling, su ex–novia. Repasando toda la información de que dispone se da cuenta de que, al ser presa de sus emociones por estar frente al asesino que se le había escapado durante tantos años, se le pasaron por alto algunos detalles que se contradicen, y todo parece indicar que ha sido víctima de un engaño.
Alguien se ha tomado muchas molestias para hacerle creer que había pillado al asesino, pero, ¿quién?
Harry Bosch y su compañera lo interrogan exhaustivamente y la historia que les cuenta parece concordar con las pocas pruebas de las que disponen. Harry finalmente acepta que han atrapado al asesino y puede sacarse de una vez por todas esa espina que tenía clavada desde hacía tanto tiempo, y al día siguiente forma parte del grupo que acompaña a Waits al lugar en el que enterró el cadáver de Marie.
Pero una vez allí Waits se hace con un arma y matando a dos policías e hiriendo de gravedad a la compañera de Harry, consigue darse a la fuga. Harry es suspendido de empleo mientras se investiga lo que ha ocurrido, aunque, al mismo tiempo, lleva a cabo su propia investigación con la ayuda de la agente del FBI Rachel Walling, su ex–novia. Repasando toda la información de que dispone se da cuenta de que, al ser presa de sus emociones por estar frente al asesino que se le había escapado durante tantos años, se le pasaron por alto algunos detalles que se contradicen, y todo parece indicar que ha sido víctima de un engaño.
Alguien se ha tomado muchas molestias para hacerle creer que había pillado al asesino, pero, ¿quién?
Opinión
“Echo Park” fue el primer libro que me leí de Harry Bosch y lo hice por recomendación de mi bibliotecario (chicos, haced siempre caso a vuestro bibliotecario, que sabe mucho del tema). Siempre que me recomienda un libro acierta de pleno y con éste no podía ser menos. Con “Echo Park” quedé fascinado con el personaje de Harry Bosch, un policía al estilo de Harry el Sucio que se salta las normas cuando le conviene, te manda a tomar por culo si le tocas las narices y que no duda en arriesgar su vida para pillar al asesino de turno y salvar a la víctima, y cuando no puede es incapaz de conciliar el sueño. Me gustó tanto el personaje de Bosch que me leí los otros libros suyos que había en la biblioteca (5 o 6), que ahora me estoy releyendo, y se convirtió en una de mis series policiales favoritas.
Desde el libro anterior, “Último recurso”, Bosch está en Casos Abiertos, donde investigan y tratan de resolver casos que no se resolvieron 10 o 15 años atrás, y estos casos son para mí mucho más interesantes, porque al llegar en sú día a un callejón sin salida parecía que el asesino se iría de rositas, y al resolverse finalmente se hace justicia, tanto para el asesino como para la familia de la víctima.
Este caso también pertenece a esta categoría, y Bosch por fin consigue sacarse esa espina que tenía clavada desde hacía 13 años, aunque resolverlo no será un camino de rosas.
Decir que el libro es bueno es quedarse corto. Te engancha desde el principio y resulta imposible dejar de leer, menos aún cuando se produce ese espectacular giro que te deja con la boca abierta, a partir del cual las cosas empiezan a complicarse. Pero no todo es perfecto. El final me pareció algo apresurado y rebuscado. Eso no quita que la lectura de este libro haya sido un tiempo bien empleado. Estoy bastante satisfecho con el libro y os recomiendo que lo leáis.
Como dicen en la contraportada, el crimen es no leer a Michael Connelly, así que, ¡no cometáis ningún delito!
lunes, 30 de enero de 2012
Footloose (1984)
Ya que ahora han hecho una nueva versión decidí ver la película original, la cual nunca había visto y que es para mí la que verdaderamente vale la pena. Solo he visto el trailer de la nueva, pero no necesito más. Vale, sí, la historia es la misma e incluso calcan muchas escenas, pero para mí no es Footloose. ¿Por qué? Pues por la música. Las canciones tan guays y míticas de rock 'n' roll de la original son sustituidas aquí por hip hop. ¿En serio? ¿Are you kidding me? ¿Qué tiene eso de guay? Eso ni siquiera es música (por favor, que nadie se ofenda). A mí me gusta el heavy y el rock pero también la música normal (que conste que no soy de los que bailan; sigo la máxima de Homer Simpson: “si algo no se te da bien, no lo intentes”), prueba de ello es que me lo he pasado de maravilla viendo Glee, pero, ¿qué haces con el hip-hop, mover la cabeza? Absurdo. En vez de Footloose esta parece otra secuela más de Street Dance, que ya lleva 3 o 4. No sé qué les pasa a los chavales de ahora que solo escuchan esta música. Pantalones anchos, gallumbos asomando, gorras de lado, cascos que parecen orejeras... Es como ser un personaje en “La Invasión de los Ladrones de Cuerpos”.
Aayy, qué a gusto me he quedado. Bueno, creo que me estoy yendo por las ramas, así que ahora me centraré en hablar de la película.
En el pueblo de Bomont unos chicos mueren en un accidente de coche al salir de una fiesta y el Consejo del Ayuntamiento toma la decisión de prohibir el baile y la música rock. Ren (Kevin Bacon), el protagonista, se traslada con su madre al pueblo desde Chicago y cuando descubre estas prohibiciones no acaba de creérselo, y claro, se mete en algunos líos. Ren conoce a Ariel, la hija rebelde del reverendo, que está saliendo con el macarra del pueblo, y empieza a pasar el rato con ella, granjeándose así la enemistad del tipo. Ren estaba acostumbrado a pasárselo bien en Chicago, a la fiesta, el baile y la música, y vivir en Bomont es como vivir en un estado policial donde todo lo bueno está prohibido, así que una noche va con Ariel y un par de amigos al pueblo vecino y les enseña lo que se están perdiendo. Esto hace que se le ocurra la brillante idea de organizar un baile, pero no lo tendrá fácil, porque deberá convencer al Consejo y sobretodo al reverendo, el principal defensor de la prohibición, ya que uno de los chicos que murió era su hijo.
Esta es una de las películas más representativas de la década de los 80 y se convirtió en todo un fenómeno de masas, dando voz a todos esos adolescentes oprimidos que, como su protagonista, sentían que no tenían ni voz ni voto en el devenir de sus propias vidas y no tenían más opción que acatar a rajatabla lo que los adultos les dijeran (o al menos es así como yo lo veo). Porque a pesar de ser una película para pasarlo bien y disfrutar de la música y de las fantásticas coreografías de sus protagonistas, también es una película que te hace pensar, porque a raíz de un terrible accidente la libertad de los jóvenes queda reducida a la mínima expresión. No es solo que esté prohibido bailar y escuchar música rock, sino que es ILEGAL, y por si esto no fuera poco, llega un momento en la película en que se organiza una quema de libros, libros que ciertas personas consideran poco apropiados y una mala influencia para la juventud (aquí me llevé las manos a la cabeza, incapaz de creer lo que estaba viendo. Incluso llegué a pensar que no estaba viendo Footloose, sino Fahrenheit 451).
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| ¡Oh, My God! Quién la ha visto y quién la ve |
Pero dejemos las reflexiones filosóficas aparte y centrémonos en lo que mola. Esta fue la película que lanzó a la fama a su protagonista, un joven y hasta entonces desconocido Kevin Bacon (¡madre mía, qué joven!), pero no es el único rostro conocido que aparece en la película. Sarah Jessica Parker interpreta a la amiga de Ariel, y aquí está a años luz de su Carrie Bradshaw (por Dios, si tiene un rastrojo por pelo; parece el antes y el después), y hasta sale el malogrado Chris Penn, cuando estaba delgado y aún no se había metido en las drogas. Pero el que destaca sobre los demás es John Lithgow, que interpreta magníficamente al reverendo (¡aún tenía pelo!).
Por último, una selección de lo que para mí son los mejores momentos de la película:
Para empezar, los créditos de la cabecera. Mientras aparecen los nombres de los actores se escucha la canción que da título a la película y la cámara enfoca los pies de distintas personas (una cada vez) y cada uno baila a su manera. Es algo genial de ver. Otro de los momentos importantes es el de la fábrica abandonada. Después de meterse en varios líos Ren tiene una bronca monumental con su tío y se escapa de noche a la fábrica abandonada, y para liberar toda la rabia contenida le da caña a la radio y empieza a bailar por todo el lugar hasta acabar reventado (esta escena me recordó a una idéntica en “Billy Elliot”, que también me encantó).
Otro momento importante es cuando Ren se presenta ante el Consejo y les suelta un discurso (magnífico y muy convincente en mi opinión) para convencerles de que les permitan organizar un baile. El tío empieza a recitar versículos de la Biblia donde se ensalza el baile como celebración de la vida y de adoración hacia Jesús. Ren no logra convencerles, pero luego se produce la quema de libros y tras detenerla, el reverendo empieza a replantearse su postura acerca de la prohibición (es un tanto contradictorio que esté en contra de la censura de libros pero a favor de prohibir el baile y la música) y al final les da permiso para organizar el baile.
Por último, el clímax de la película transcurre, cómo no, en el baile. Al principio nadie se anima a bailar, hasta que aparecen Ren y Ariel y se ponen a bailar una lenta, y todos salen a la pista. Mientras, fuera, el macarra con el que salía Ariel aparece con unos colegas y le dan una paliza al amigo de Ren. Éste sale con los suyos y comienza una batalla campal que acaba con el macarra mordiendo el polvo. Entonces entran de nuevo y es cuando comienza la verdadera fiesta, con todo el mundo poniéndose a bailar como posesos, al ritmo de la canción que da título a la película.
Os recomiendo encarecidamente que veáis lo antes posible esta película, porque a pesar de tener casi 30 años hará que os lo paséis de maravilla.
viernes, 27 de enero de 2012
El Observatorio, de Michael Connelly
Harry Bosch recibe una llamada en mitad de la noche. Se ha encontrado un cadáver con dos tiros en la nuca en el observatorio sobre la presa de Mulholland.
Lo que en un principio parecía un caso de homicidio pasa a convertirse en una posible amenaza de terrorismo cuando se descubre que la víctima, Stanley Kent, tenía acceso a material radiactivo y que fue coaccionado a robar varias cápsulas de cesio, material necesario para fabricar una bomba sucia.
Comienza entonces una operación contrarreloj entre el Departamento de Policía y el FBI para hallar el cesio y a los terroristas antes de que sea demasiado tarde.
Opinión
A pesar de su brevedad (apenas 200 páginas) este es uno de los libros más intensos y absorbentes de la serie de Harry Bosch. Empieza como un caso más de homicidio y a las pocas páginas pasa a convertirse en un caso de terrorirsmo, y el FBI aparece para hacerse cargo de la situación. Al principio todo es cordialidad y colaboran con la policía, concretamente con Harry Bosch, codo con codo, informándole de sus avances y tal, pero a la mínima oportunidad le dan la patada y lo dejan fuera, quedándose con los testigos y las pruebas encontradas en la escena del crimen. Si ya el FBI no es ahora mismo santo de mi devoción, al leer el libro me hervía la sangre. Panda de cabrones prepotentes... Harry, que ya tiene una diltada experiencia con los federales, se lo ve venir, y lleva a cabo algunas acciones que irritan bastante al FBI, no quedándoles más remedio que incluirlo en la investigación (a Harry no le quita un caso ni Dios).
El libro transpira tensión a cada momento y no hay un minuto de descanso. La trama recuerda mucho a la serie “24”, por la trama terrorista, la tensión y que todo ocurre en 12 horas. Por no hablar de Harry Bosch, que tiene mucho de Jack Bauer. En las últimas 40 páginas se produce un espectacular giro de 180º que te deja sin aliento. Ni en un millón de años me habría imaginado algo así. Me quito el sombrero imaginario ante Michael Connelly. Durante todo el libro nos lleva por un camino y luego, ¡boom!, suelta la bomba. Simplemente asombroso.
jueves, 26 de enero de 2012
Deuda de Sangre, de Michael Connelly
Este fue el primer libro que me leí de Michael Connelly aún sin saber quién era Connelly y de inmediato se convirtió en uno de mis escritores favoritos del género. Decidí volver a leerlo por dos razones. Primero, la película. Entre libro y película pasaron cuatro años, tiempo suficiente para haberme olvidado d casi toda la historia, pero con lo poco que recordaba me llevé las manos a la cabeza. Clint Eastwood hizo demasiados cambios en la historia, pero lo que peor me sentó fue que el asesino no era el mismo que en el libro. no me extraña que Connelly lo pusiera fino en "Cauces de maldad" (comparto todas y cada una de sus opiniones). La segunda es que la semana pasada me leí el segundo libro de Terry McCaleb ("Más Oscuro que la Noche)" y como había algunas referencias a situaciones y personajes que apenas recordaba, me dije que era el mejor momento para refrescarme la memoria, y aquí estoy.
La mayoría de las novelas policíacas son todas iguales y es difícil que te sorprendan, pero esta lo consiguió las dos veces.
Terry McCaleb es un agente del FBI retirado que tras dos años de espera recibe un nuevo corazón. Semanas después recibe la visita de Graciela Torres, que le pide ayuda para que investigue la muerte de su hermana. McCaleb le dice que está retirado pero se ofrece a darle el teléfono de varios investigadores, pero entonces ella le suelta la bomba: Terry lleva el corazón de su hermana. Terry acaba aceptando el caso, aun en contra de los consejos de su médico, y en su investigación descubre que la muerte accidental de Gloria Torres durante un atraco a una tienda fue en realidad un asesinato premeditado y que no fue la primera víctima. Pero, ¿qué tienen en común una mujer que trabajaba en una imprenta, un ingeniero y un hombre acusado de desfalco?
El libro tiene un desarrollo lento (pero igualmente disfrutable) donde se nos presenta a Terry McCaleb, se nos habla de los casos que le hicieron famoso, conocemos a su vecino Buddy (que aporta el toque humorístico al libro) y somos testigos de cómo McCaleb va descubriendo detalles del caso que los detectives que lo investigaron pasaron por alto, y esto es algo que no les sienta nada bien (ya sabéis, cosas de la territorialidad). Hasta el último tercio del libro McCaleb no descubre el motivo por el que Gloria Torres fue asesinada, y le sienta como un puñetazo en el estómago (y a mí también). Este es una de las razones por las que considero que el libro es muy original. He leído mucha novela policíaca y nunca me he encontrado con un tema como del que se habla en este libro. Punto para Connelly.
Como dije al principio, McCaleb es un personaje que me encanta y creo que bien se habría merecido una serie propia, una lástima que solo salga en tres libros (aunque en el tercero no precisamente de protagonista). Pero como dijo aquél, lo bueno si breve dos veces bueno.
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