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martes, 22 de mayo de 2012

Dune. Miniserie


Cuando vi por primera vez esta miniserie, allá por el 2002 (es del 2000, pero “Hijos de Dune” es del 2002, y aquí las pusieron seguidas, así que debí verlas ese año, o como mucho al año siguiente), sabía muy poco de Dune. Sabía que existía, y que era un clásico de la ciencia-ficción, y que eran seis libros, pero nada más. Al empezar a verla me enganché de tal forma que decidí leerme la saga entera a toda costa. Pero no lo hice inmediatamente. Vi que el libro tenía casi 700 páginas y eso me frenó durante mucho tiempo. ¿Y si era muy lento? Todo dependía de la prosa de Frank Herbert. Al final acabé leyéndolo y fue lo mejor que hice en mucho tiempo, y no tardó en seguirle el resto de la saga original, más todos los que escribió el hijo (hace casi 2 años, hay que ver).

Estos días me dio por volver a verla (por tercera vez) y me fascinó tanto como la primera vez. Es que de Dune me gusta todo el conjunto: las intrigas palaciegas, la terminología árabe, el destino mesiánico del protagonista, que por mucho que lo intente no puede escapar a él, y los efectos especiales, que para ser de hace 10 años no están nada mal.

Shai-Hulud saludando a la Luna
Esta es una adaptación que me parece perfecta y veo muy difícil que pueda ser superada. En parte creo que se debe a que son casi todos actores desconocidos o poco conocidos y de esta forma te fijas más en el personaje al que dan vida antes que en quién lo interpreta (si fueran superestrellas sería muy difícil que te lo llegaras a creer). El más conocido es William Hurt, que da vida al duque Leto Atreides, y pese a que sale poco lo hace magníficamente bien. Aunque si no tuviera un guión sólido como el que tiene no habría tenido la relevancia que tuvo en su día.

Algo que me encanta son los gusanos de arena. Una cosa es imaginarte cómo pueden ser, más o menos, pero otra muy diferente es verlos con tus propios ojos. Alucinantes. Y otra cosa que siempre que la veo me llama la atención, son los increíbles ojos azules de los fremen, consecuencia de haber ingerido y respirado tanta especia. Molan un montón. Lo único que no me gusta son los trajes. Algunos son ridículos y muy horteras, y tienen colores demasiado vivos. Parecen disfraces en vez de uniformes, como el del Emperador, que es violeta chillón. Por no hablar de los sombreros y cascos, que parecen supositorios. Es la única pega.

Ah, por cierto, ya sé que no he dicho de qué va pero no creía que hiciera falta. Si te interesa puedes leerte la reseña que hice del libro, una de las primeras que hice para el blog. Que la disfrutéis.

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