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lunes, 20 de octubre de 2014

Fundación y Caos, de Greg Bear


Esta segunda entrega de la “Segunda Trilogía de la Fundación” transcurre paralela al primer libro de la saga, “Fundación”, cuando un anciano Hari Seldon está ultimando los detalles de la Primera y Segunda Fundación, mientras espera la llegada del joven matemático Gaal Dornick, el último miembro en unirse a su Proyecto secreto, y mientras espera también el juicio que tendrá lugar dentro de un mes, en el que el primer ministro Linge Chen lo juzgará por traición al Imperio (tras el cual Seldon aceptará que envíen a sus matemáticos al exilio al planeta Términus, algo que él ya previó mediante la psicohistoria). Seguro que no te cuento nada nuevo, ¿verdad?

Walda Seldon, la nieta de Hari Seldon, y su marido, Stettin Palver, están buscando por todo Trántor a individuos que posean un gran poder mentálico para reclutarlos para el proyecto de la Segunda Fundación de su abuelo, pero ahora se han topado con un serio problema que puede echar por tierra todo el proyecto. El consejero Farad Sinter está cazando y asesinando mentálicos, creyendo en su paranoia que en realidad son robots, utilizando a una poderosa mentálica llamada Vara Liso para localizarlos. Klia Asgar, una joven dhalita de 16 años, es una mentálica poseedora de un gran poder y es buscada tanto por Wanda como por Sinter. Escapando de los soldados del Imperio Klia se refugia en unas instalaciones subterráneas y allí conoce a un pequeño grupo de mentálicos que la acogen y protegen de los que la buscan. Klia descubre que los líderes del grupo son en realidad robots calvinianos ,robots que acatan estrictamente las Tres Leyes de la Robótica, y que llevan milenios en conflicto con Daneel Olivaw y sus robots giskaardianos, que acatan la Ley Cero por encima de las Tres Leyes (“un robot no puede causar daño a la Humanidad ni con su inacción permitir que la Humanidad sufra daño”, lo que significa que les está permitido matar a un humano si eso beneficia a la Humanidad, por ejemplo).

Los robots calvinianos creen que la Ley Cero es una aberración; Daneel y sus robots giskaardianos no deberían manipular el destino de la Humanidad sino limitarse a obedecer a los humanos, como hacen ellos. Los robots calvinianos saben lo importante que es Hari Seldon para el Plan de Daneel, y lo que pretenden es utilizar a Klia para que extirpe la psicohistoria de la mente de Seldon.

El primer libro de esta Segunda Trilogía no me gustó, pero este segundo sí. Al contrario que el anterior, que tenía hechos puntuales interesantes pero que no me llegó a enganchar y se me hizo bastante cuesta arriba, “Fundación y Caos” me ha encantado de principio a fin. Sigue sin ser Asimov pero se le acerca bastante y la trama de los robots me pareció de los mejor del libro. Me recordó mucho a las novelas de robots de Asimov, que son de lo mejor de su obra, aunque el retrato que se hace de Daneel no es demasiado halagüeño. Lo retratan como a alguien bastante frío y manipulador dispuesto a lo que sea para llevar su Plan a buen término; claro que es un robot, pero en los otros libros de Daneel éste era más cercano. Otra cosa que me encanta es que corre paralelo al de “Fundación” y aparecen personajes clásicos de eśte y de “Hacia la Fundación”, como Chen, Gaal Dornick, Wanda y Stettin Palver, entre otros. El clímax del libro tiene lugar durante el juicio de Hari Seldon; en “Fundación” aparecía un breve extracto del juicio, pero aquí descubres que en realidad fue mucho más largo y que Hari no lo tenía tan controlado como parecía en el primer libro. “Fundación y Caos” me ha gustado mucho, casi tanto como los de Asimov. Ahora espero que el que falta siga esta misma línea.


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