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lunes, 19 de mayo de 2014

Venganza, de Douglas Preston y Lincoln Child

Este es el primer libro de la nueva serie de Douglas Preston y Lincoln Child. La verdad, no sé cómo lo hacen, porque cada año sacan su correspondiente libro de Pendergast, de autoría conjunta, así como el que cada uno escribe por su cuenta, y ahora encima empiezan con una nueva serie. Deben acabar uno y ponerse ya con el siguiente, menudas máquinas. En fin, a lo que vamos.
Cuando tenía 12 años, Gideon Crew vio cómo su padre era tiroteado tras haber tomado un rehén en el complejo donde trabajaba. Años más tarde, cuando su madre yacía moribunda en la cama de un hospital, le reveló a Gideon la verdad sobre lo ocurrido con su padre. Su padre era un prestigioso matemático que trabajaba para el INSCOM, el Comando de Inteligencia y Seguridad del ejército de Estados Unidos, en la elaboración de un nuevo sistema de encriptación, denominado Proyecto Thresher. El trabajo de su padre era ponerlo a prueba y asegurarse de que no tuviera fallo alguno. Pero sí lo tenía y dejó constancia de ellos en un memorándum enviado a sus superiores. Estos no hicieron caso y lo pusieron en funcionamiento. En tan solo dos meses los rusos consiguieron descifrarlo y como resultado 26 espías estadounidenses fueron descubiertos y asesinados.

Cómo no, le echaron la culpa a su padre y éste se vio obligado a secuestrar a aquel hombre, para obligarles a sacar el asunto a la luz. Pero en vez de eso optaron por matarle para silenciarlo. El hombre responsable fue el general Tucker, responsable también del Proyecto Thresher. Con su último aliento su madre le hace prometer que, le lleve el tiempo que le lleve, le hará pagar a Tucker lo que le hizo a su padre. Esto es algo que le lleva ma´s de 10 años, pero finalmente logra destruir a Tucker y de paso limpiar el nombre de su padre. Gideon respira por fin aliviado, pero no tarda en descubrir que está lejos de haber acabado, pues alguien ha estado espiándolo durante mucho tiempo y sabe todo lo que ha hecho para llevar a cabo su venganza, incluso conoce el secreto mejor guardado de Gideon, su pasado como ladrón de guante blanco.
Esa persona es Eli Glinn (para los habituales de Preston y Child este nombre no nos resulta desconocido, es el protagonista de “Más allá del hielo” y el mismo que ayudó a Pendergast a fugarse de prisión en su trilogía de Diógenes), y cree que Gideon es el candidato perfecto para desempeñar una misión de vital importancia, gracias a sus habilidades tan peculiares. En esos momentos un científico chino se dirige hacia Estados Unidos en avión, con los planos de una nueva arma de alta tecnología que inclinará la balanza de poderes en favor de los chinos, así que su labor será hacerse con esos planos de la forma que sea. Para convencerlo, Glinn le muestra a Gideon las radiografías que le hicieron tras el incidente con el general Tucker, radiografías que no le mostrarn y que revelan que padece una enfermedad congénita que acabará con su vida en como mucho un año, y para la que no existe curea. Glinn se ofrece a pagarle una gran suma de dinero para que puede disfrutar cómodamente de lo que le quede de vida, y Gideon acaba aceptando, aún impactado por la noticia.
Es la suya una carrera contrarreloj, porque los chinos envían a un asesino letal para recuperar esos planos, que no dudará en matar a todo aquel que se interponga en su camino, y para dar con él se pondrá tras la pista del propo Gideon.


Tengo que confesarlo, el libro no me ha gustado tanto como los de Pendergast. Gideon Crew es un personaje muy carismático y resulta muy atractivo, pero el libro no engancha tanto como los otros de esta pareja de escritores. Aquí se alejan de sus thrillers habituales y se meten de lleno en la novela de espías, pero le falta esa tensión tan característica de sus otros libros y por eso decepciona un poco.
Lo que no sé e spor qué aquí lo titularon “Venganza” (ésta ocupa solo las 60 primera páginas) cuando su verdadero título es “Gideon's Sword”, o sea, “La espada de Gideon”. Digo yo que no cuesta nada hacer una traducción literal, ¿no?
De todas formas, pese a lo flojo del libro, pienso leerme el siguiente, “El cádaver”, que dicen que es bastante mejor.

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