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lunes, 11 de marzo de 2013

La tormenta del siglo, de Stephen King. Miniserie


Stephen King escribió esta historia directamente para televisión y tuvo tanto éxito que acabó sacando el libro (que no es novela, sino el guión de la miniserie). Ahora no tanto, pero por aquel entonces había bastante desfase entre las emisiones en USA y España, así que me leí el libro mucho antes de ver la miniserie, y me enganchó tanto que no podía parar de leer. Lo acabé en tres días, y eso que estaba de exámenes, y desde entonces he vuelto a leerlo por lo menos tres veces más.

La primera vez que la vi fue por la tele y me cabreó un poco que resumieran los tres capítulos que la forman en tan solo dos, eliminando algunas escenas (recuerdo algunas de ellas, como la escena inicial de las escaleras, o aquellas en que Linoge enseña los colmillos). Luego, cuando me hice con ella por otros medios, esta vez sí estaba entera, y me gustó tanto como la primera vez.

La historia transcurre en la isla de Little Tall, la misma de Dolores Claiborne. Se acerca la peor tormenta que ha azotado jamás la isla y los isleños se preparan para lo peor, haciendo acopio de víveres. Pero para lo que no están preparados es lo que viene con la tormenta: André Linoge.
Nadie lo había visto nunca antes en la isla, no lleva ninguna identificación encima y nadie sabe cómo ha llegado a Little Tall. Solo saben una cosa: que es un asesino. Lo primero que hace al llegar es matar a bastonazos a una anciana, y se sienta a esperar a que vengan a detenerlo. El sheriff de la isla, Mike Anderson, y también propietario del único supermercado, no tarda en presentarse con su ayudante, Alton Hatcher, y lo arrestan sin mayor problema, pero antes de meterle en el coche Linoge le dice a Mike que si le dan lo que quiere, se marchará. Mike le pregunta qué quiere, pero Linoge le responde que lo sabrá en su momento, y no vuelve a abrir la boca.

En las siguiente horas se producen varios suicidios e incluso otro asesinato, y en los escenarios de las muertes aparece escrita la frase : “Dadme lo que quiero y me marcharé”. Mike, Hatch y los hombres que se turnan vigilando a Linoge empiezan a pensar que, de alguna forma, él es el responsable, y plantean la posibilidad de que no sea humano. ¿Cómo se explica entonces que sepa sus secretos mejor guardados con solo mirarlos? Y al ver de lo que es capaz y lo que puede hacerles si no le dan lo que quiere, deciden que sea lo que sea, se lo darán. Pero lo que les pide resulta algo inimaginable...

Sin duda alguna, André Linoge es, junto a Pennywise y Randall Flagg, uno de los mejores monstruos-villanos salido de la mente de tito King. Desde la primera escena quedé fascinado por él (de hecho me gusta tanto que el nick de mi correo, linoge30, es mi forma de rendirle homenaje) y la interpretación de colm feore es magnífica. Lo que más me gusta del personaje no es que sea capaz de obligar a la gente a hacer lo que él quiera, como suicidarse o matar a alguien (bueno, un poco sí), sino que sabe, solo con echarte un vistazo, cuál es tu mayor secreto, ese que no le has contado ni a la persona en quien más confías, y luego te lo hecha a la cara delante de todo el mundo. Y no olvidemos esa bastón tan chulo que tiene, cuya empuñadura es una cabeza de lobo plateada, enseñando los dientes. Chulo y acojonante a un tiempo. Pero para acojonante la cancioncilla infantil. La escena más terrorífica de toda la miniserie, quitando la del tío que se abre la cara con un hacha, porque no se ve cómo lo hace, es cuando los niños se ponen a cantarla todos al mismo tiempo, haciendo los mismos movimientos, como si estuvieran hipnotizados. Siempre que la veo me da escalofríos. Solo Stephen King puede convertir una inocente cancioncilla infantil en algo que te ponga los pelos de punta. Por algo es el rey del terror.
Aquí la tienes:

Soy una tetera
soy guapa y rechoncha
tengo asa y panza
y soy muy redonda

Cuando esté hirviendo
oirás mi silbido
cógeme, inclíname
y el té estará servido

La parte más intensa es sin duda la recta final. Es imposible no apiadarse del pobre Mike Anderson y de no sentirse tan impotente como él. Tratando de convencer al resto de isleños de que tomen la decisión correcta y viendo que todos están contra él, incluso su propia esposa y su mejor amigos, y encima que todos lo miren como si estuviera loco. Es imposible de creer, vamos.

En definitiva, una miniserie terrorífica con la que tendrás el corazón en un puño todo el tiempo. ¡No te la pierdas!

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