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viernes, 22 de marzo de 2013

La Torre Oscura III. Las Tierras Baldías, de Stephen King (¡Ojo Spoilers)


Me resulta difícil decidir cuál es el mejor libro de la serie, ya que veo los siete como un único libro, pero este tercer volúmen es uno de los mejores, porque aquí el ka-tet de Roland da un paso de gigante en su camino hacia la Torre Oscura (llegan por fin al borde del Mundo Medio) y empiezan a saber más cosas sobre el mundo de Roland (Roland nos habla de los Pórticos y los Guardianes y nos enseña a seguir el camino del Haz, que conduce a la Torre Oscura).

Los dos libros anteriores constaban de una única trama cada uno. El primero se centraba en la persecución del Hombre de Negro, el segundo en la invocación de los miembros del ka-tet de Roland. En este ocurren varias cosas.
La primera parte se centra en Jake.
En el libro anterior, Roland arrojaba a las vías del tren a Jack Mort. Pero este hecho tiene terribles consecuencias para el pistolero. Fue Jack Mort quien empujó a Jake bajo aquel coche, pero al morir antes de poder hacerlo, se produce una paradoja temporal. Al morir, no pudo empujarlo, Jake no murió y Roland no lo conoció en la estación de paso ni lo dejó caer, sacrificándolo para llegar hasta el Hombre de Negro. Esta paradoja está destrozando la mente de Roland, pues recuerda haber conocido a Jake y también recuerda no haberlo conocido.
Por su parte, a Jake también le pasa algo parecido. Él sabe que algo no va bien, que está viviendo un tiempo prestado y también tiene recuerdos del mundo de Roland, sin saber cómo es esto posible.
Esta primera parte trata de cómo Jake acaba uniéndose de nuevo al ka-tet de Roland, esta vez para siempre, y acaban así con esta paradoja temporal. Personalmente esta es mi parte favorita del libro, y el tramo final es tan intenso y absorbente que no puedes parar de leer.

La segunda parte trata sobre el siguiente tramo del viaje hacia la Torre Oscura. Un quinto miembro se une al ka-tet de Roland: Acho, un bilibrambo, cruce entre mapache y marmota, que enseguida se encariña con Jake. Los cinco llegan a Paso del Río, un pequeño pueblo habitado por unos pocos ancianos. Allí les hablan de la próxima ciudad de Lud, de sus peligros y de Blaine el Mono. El ka-tet sabe que Lud es su siguiente parada en el camino, así que desoyendo los consejos de los ancianos se dirigen allí. Lud es similar a Nueva York, pero lleva siglos en ruinas. En sus afueras, Jake es raptado por un siniestro y violento personaje, el Chirlas. Roland, con ayuda de Acho, le va tras la pista, pues le prometió que jamás volvería a abandonarlo, y por su parte Eddie y Susannah prosiguen rumbo a Lud para buscar a Blaine el Mono, ya que lo necesitan para cruzar las inhóspitas tierras baldías.

El Eddie del segundo libro no me gustaba demasiado, lo único que le importaba era la droga. El de este libro es un Eddie diferente, más maduro, alguien que ha superado su drogadicción y se ha convertido en un auténtico pistolero (y contagiado de la obsesión de Roland por la Torre Oscura). Pero mi personaje favorito es Jake, el abosluto protagonista de este libro.

King recibió muchas críticas por ese final tan abrupto, en plan “continuará”, pero a mí me gustó, te da ganas de leerte el siguiente libro de inmediato, y si tienes que esperar, esas ganas se incrementan. Pero en este caso voy por mi tercera lectura, así que estoy tranquilo.

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